Pensando en el futuro cuidando el planeta

Pensando en el futuro cuidando el planeta

El cultivo ecológico y el cuidado de las viñas viejas son una garantía de sostenibilidad por las que cada vez apuestan más bodegas.

En pleno 2021, sumidos en una pandemia que no nos da tregua, el mundo se enfrenta a otro problema: la Tierra se agota. La preocupación por el deterioro del planeta ocupa un lugar privilegiado en la agenda política mundial. El Pacto Verde Europeo, por ejemplo, busca paliar el cambio climático y la degradación del medio ambiente que amenazan la existencia de Europa y el resto del mundo. El uso eficiente de los recursos para lograr una economía competitiva y moderna se ha convertido en el eje de las políticas de la UE y en el Plan de Recuperación para paliar los efectos de la pandemia se han habilitado los fondos Next Generation, en los que conceptos como el de sostenibilidad se repiten de forma incesante, algo que también sucede en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsados por la ONU.

La sostenibilidad ha pasado de ser un concepto abstracto que da prestigio, a volverse algo tangible y fundamental. En la industria del vino se impulsan procesos de producción sostenibles en toda la cadena de valor.Se incorpora tecnología para ahorrar recursos o energía, se realizan cambios en el packaging y/o tapones y, como se lleva haciendo durante mucho tiempo, se sigue cuidando la tierra y los viñedos porque las bodegas saben que sin ellos no hay producto y, si no hay producto, su existencia no tiene razón de ser.

Apostar por los cultivos ecológicos y el uso de alternativas sostenibles permite que los viñedos se desarrollen de acuerdo con su ecosistema y ayudan a conservar el suelo en buenas condiciones.

Los vinos que se elaboran dentro del marco de la agricultura ecológica deben tener el certificado de las entidades correspondientes. Para poder circular en el mercado con esta denominación, es obligatorio que lleven una etiqueta que certifique su compromiso medioambiental y las prácticas sostenibles. Una de las empresas que puede hacerlo hoy en día en España es Marqués de Riscal que, en 2018, vio como todos los viñedos de su propiedad en la Denominación de Origen Rueda recibieron esta certificación. Además, en Rioja Alavesa son el mayor productor en ecológico.Tiene más de 300 hectáreas certificadas, alrededor del 25% de todo el que hay acreditado ahora mismo en esta comarca, lo que demuestra que la agricultura ecológica no sólo está ganando terreno, sino que no tiene retorno. La certificación permite que quien consume esté completamente seguro de que se lleva un alimento 100% ecológico. Es la forma de garantizar la calidad del producto y además, asegura que ha sido cultivado o elaborado siguiendo de forma estricta una serie de procedimientos y normas específicas que en el caso de Europa dicta la Unión Europea.

Viñedos viejos

La conciencia ecológica garantiza un futuro mejor para la tierra, algo que también se consigue apostando por las viñas viejas. Para que un vino sea considerado de viñedos viejos, sus uvas han de proceder de viñas que tengan un mínimo de 35-40 años y, aunque en general su producción es menor que la de los viñedos jóvenes, la calidad del producto es muy importante y tendrá una mayor concentración en azúcares. Los vinos con este origen tienen una personalidad propia y no dejan a nadie indiferente. El cultivo ecológico, al mejorar el enraizamiento y la colonización de un mayor volumen de suelo, es también de gran ayuda para que la viña viva más años. “Si además realizas técnicas de poda que garanticen el respeto de los flujos de savia principales de la planta yhaces que las heridas de poda sean pequeñas y que estén localizadas lejos de esos flujos de savia, garantizas una larga vida a las viñas”, explican desde Marqués de Riscal que es, posiblemente, la bodega del planeta que más viñedo viejo tiene en propiedad. Tienen 325 hectáreas propias de más de 50 años y otras 350, entre proveedores fijos y viñedos arrendadosen el entorno de Elciego y de Rioja Alavesa.

¿Cómo es el vino orgánico?

Llamamos vino orgánico al producto hecho a base de uvas cultivadas orgánicamente y certificadas como tal. Quien apuesta por esos caldos no usa productos químicos en el proceso de cultivo y vinificación y, además,hace un manejo respetuoso del agua y los recursos naturales.

Cultivar las viñas en el respeto de las reglas de la producción ecológica y siendo respetuosos con el medio ambiente, da lugar a una producción de vino carentes de residuos pesticidas, que muestran mejor el carácter del terruño y una mayor pureza varietal. Además, los niveles de sulfuroso son más bajos consiguiéndose una originalidad aromática.

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