Recuerdos de un futuro industrial

Guillermo Dorronsoro
Profesor en la Universidad de Deusto

La CAV y Navarra son las comunidades con más porcentaje de su economía en la industria y las que más apuestan en innovación y tecnología, ejes claves para mantenerla. Es fruto del trabajo y del acierto de las políticas industriales. Una tarea que sigue y para la que se necesitan muchos factores, el principal: creer en ella

EL padre de mi padre nació rozando el inicio del siglo XX. Sus padres habían venido de Ataun a trabajar a los Altos Hornos. Mi padre entró a trabajar con 16 años en esta empresa, y compaginó trabajo y estudios hasta acabar la carrera de ingeniero industrial (yo había nacido ya para entonces). Mi otro abuelo trabajaba en la Aurrera, una fundición, también en Sestao. Su familia venía de más cerca, de las faldas del Gorbeia.

Recuerdo mi infancia a la sombra del horno alto que todavía se conserva. Nuestra casa estaba, literalmente, a tiro de piedra del horno y puedo oir todavía el eco de la sirena que marcaba los turnos. La escuela en la que comencé mis estudios había sido construida por la empresa, que seguía siendo benefactora de la actividad docente.

En el fondo solo hace falta un ingrediente: personas que lleven en su ADN la industria, convencidas de que la prosperidad seguirá asociada a la capacidad de crearla

Cuando acabé el COU (entonces se llamaba así), estudié ingeniería industrial, me pareció lo más natural. En mi generación, además, pudimos hacerlo sin necesidad de trabajar al mismo tiempo… La carrera, entre 1983 y 1989, coincidió con una de las peores crisis de nuestra historia. En un corto espacio de tiempo, toda la industria pesada que había traído tanto empleo y prosperidad a Ezkerraldea se vino abajo…

Recuerdo todavía un libro azul, que cayó en mis manos poco después de acabar mis estudios: Marco General de Actuación de Política Industrial 1991-1995. Lo leí despacio, era un documento bien escrito, que hablaba de las políticas de competitividad de Michael Porter, y planteaba su aplicación para construir sobre bases firmes un nuevo futuro industrial, después de la dura reconversión.

A este le siguió un libro de color granate, Marco General de Actuación de Política Industrial 1996-1999. Para entonces yo ya había empezado a trabajar en una consultoría pionera en temas de tecnología e innovación que habían creado Iberduero, BBV y la Universidad de Carnegie Mellon, que tenía un rector navarro, Angel Jordán.

Recuerdo mis proyectos con la UET (Unidad de Estrategia Tecnológica), en SPRI. Con un ordenador antediluviano fui preparando los primeros formatos para que las empresas solicitasen subvenciones de I+D, una auténtica rareza en aquellos tiempos… Muchos proyectos han seguido a aquellos primeros. Tecnología, Innovación e Industria se han ido entrelazando en mi carrera profesional, y han ido echando raíces en Bizkaia primero, luego en Gipuzkoa, en Álava, y ahora también en Navarra.

COMPROMISO Y TRABAJO BIEN HECHO En ese camino, muchas personas, de las que he ido aprendiendo que para recoger antes hay que sembrar. Y que la semilla de la industria no es flor de un día, requiere de tesón, de perseverancia, de sostener las apuestas. Nunca he hablado de política con ellas, aunque muchas veces hemos hablado de compromiso, de trabajo bien hecho, de raíces y de a las…

Me piden del Grupo Noticias que escriba de la industria y de este país en el 125 aniversario de EAJ-PNV. Me vienen a la cabeza muchos nombres. El primero, el responsable de aquellos libros azul y granate, Jon Azua. El segundo, el responsable de la política tecnológica del Gobierno vasco durante casi tres décadas, Joseba Jauregizar. Gigantes a cuya sombra he crecido.

Muchos otros nombres siguen en la lista, y sería imposible e injusto tratar de recodarlos a todos. Más difícil todavía recordar a los que ya construyeron la industria en estas tierras cuando yo no había nacido aún (siendo Decano en Deusto Business School, celebramos los cien años de la creación de la Universidad Comercial de Deusto, en 1916, y tuve ocasión de leer muchas historias de aquella época, todas ellas instructivas, llenas de compromiso y de futuro…).

La industria forma parte de nuestras raíces, en la CAV, en Navarra. Son las comunidades autónomas con más porcentaje de su economía en actividades industriales, y también las que más invierten en el Estado en Ciencia y Tecnología, una apuesta clave para mantenerlas. No es casualidad, es fruto del trabajo de muchas personas, y del acierto de una política industrial y científico-tecnológica que es reconocida en España y en Europa. Tiene su premio. Salarios medios más altos, puestos de trabajo más estables, mayor resiliencia ante las crisis que nos sacuden…

Así que, en estas páginas que recuerdan 125 años de trabajo bien hecho, no podría dejar escapar la ocasión de dejar un recuerdo también de nuestro futuro.

Porque la tarea no ha terminado. Las raíces son importantes, la historia, nuestra cultura… Pero no garantizan nuestro futuro. Es preciso seguir sosteniendo la apuesta por la industria, y por los servicios que van con ella.

Nunca ha sido sencillo (antes hablaba de la década de los 80), pero lo cierto es que ahora tampoco lo es. Para nutrir nuestras raíces, son precisos muchos ingredientes: I+D, costes energéticos, mano de obra cualificada, infraestructuras avanzadas, un sistema financiero que entienda las inversiones a largo plazo…

Aunque, en el fondo, solo hace falta uno. Personas que lleven en su ADN la industria, y estén convencidas de que la prosperidad de nuestra tierra seguirá asociada a nuestra capacidad de crearla, mantenerla, atraerla… Con audacia y con pragmatismo, siempre atentos a otros territorios que hacen las cosas bien para aprender de ellos. Que en los próximos 125 años siga habiendo de esas personas. Nos va mucho en ello…

La sostenibilidad como palanca de competitividad para Euskadi

Iván Martén
Presidente del Instituto de Competitividad-Orkestra-

Euskadi tiene que hacer frente al reto de ser capaz de mantener la competitividad y la resiliencia de su exitoso modelo de desarrollo económico-social inclusivo, que nos sitúa entre las regiones líderes de Europa, en un entorno muy diferente donde los cambios van a ser más drásticos y rápidos.

El grave impacto medioambiental causado por la creciente demanda de recursos naturales a nivel mundial y su uso inapropiado requiere actuaciones drásticas. Por ello, avanzar en temas como la eficiencia energética en la industria y los edificios, la economía circular, los modelos de movilidad y desarrollo urbano, y la descarbonización de la generación eléctrica, entre otros, será de vital trascendencia. Dadas sus implicaciones en el entramado económico, industrial, laboral y social de Euskadi, la evolución ineludible hacia una economía más sostenible tendrá que ser gestionada de forma inteligente apalancando nuestras fortalezas tecnológicas e industriales.

La sostenibilidad no es una amenaza, sino una oportunidad para modernizar los sectores productivos y afianzar otros

En ese sentido, contamos con tres retos principales. El primero es tener empresas más comprometidas con los principios ESG (medio ambiente, sociedad y gobernanza) y, como consecuencia, más competitivas. El segundo es lograr ciudades más sostenibles que mejoren la calidad de vida de sus habitantes. Y, por último, necesitamos una ciudadanía más concienciada que adapte su modo de vida.

La sostenibilidad no es una amenaza. Es, por el contrario, una oportunidad única para Euskadi para modernizar los sectores productivos ya existentes, y para afianzar sectores, como la electrónica de potencia o la generación eólica, donde ya contamos con unas capacidades tecnológicas e industriales contrastadas a nivel global y un excelente posicionamiento competitivo. También contribuirá al desarrollo de nuevos sectores, como por ejemplo el hidrógeno, y nuevos modelos de negocio que apoyen la transición energética y medioambiental, y generen empleo de calidad.

Para lograrlo, tendremos que seguir potenciando nuestro ecosistema tecnológico-empresarial fortaleciendo nuestra infraestructura científica y tecnológica en aquellas áreas de conocimiento relevantes, reforzando nuestra estructura de clústeres, fomentando la internacionalización estructural de las empresas y afianzando los centros de decisión en Euskadi. También tendremos que adaptar nuestro sistema educativo universitario y de FP, donde Euskadi es una mejor práctica a nivel europeo, para dotarnos del talento y habilidades requeridas en el futuro y apoyar la recualificación de nuestras personas.

La magnitud del reto y la fuerte compentencia entre regiones requiere una visión clara para el posicionamiento de Euskadi

La sostenibilidad y la transición energética medioambiental son un pilar para la reactivación económica de Europa y figuran de forma prominente en la agenda de muchos países y regiones. Si queremos tener un liderazgo europeo en este ámbito, es imprescindible que actuemos con decisión, establezcamos mecanismos de colaboración y alianzas estratégicas con regiones líderes europeas, y apalanquemos los fondos europeos que se generarán en el marco del Pacto Verde Europeo y las estrategias de recuperación. La magnitud de este reto y la fuerte competencia entre regiones requiere una visión clara de dónde queremos que se posicione Euskadi a futuro, apoyada por una actuación público-privada coordinada y ambiciosa.

Con todo ello, lograremos una transición energética y medioambiental inteligente y justa que minimice el impacto social, a la vez que busca la mayor sostenibilidad posible y refuerza nuestro modelo de competitividad inclusiva.