Ser, vivir y convivir en la Euskadi que queremos

Mireia Zarate
Secretaria del Euzkadi Buru Batzar

La preservación de nuestra identidad nacional en un mundo globalizado, el sostenimiento del modelo vasco de bienestar, el cuidado de nuestras y nuestros mayores, la igualdad entre hombres y mujeres y la conservación del planeta son los grandes retos que afrontamos los treinta próximos años

HACE ahora un año, en vísperas de iniciar el 125 aniversario del nacimiento de EAJ-PNV, el Euzkadi Buru Batzar tomaba la decisión de someterse a un proceso de reflexión compartido con la sociedad vasca. Queríamos, en el contexto de una efeméride tan señalada, tomar el pulso del pueblo vasco sobre aquellas cuestiones que marcarán el futuro de la próxima generación de nuestro país y, al mismo tiempo, ofrecer a la propia sociedad vasca un conjunto de reflexiones y guías sobre aquellos retos a los que nos enfrentamos y que inexorablemente van a marcar el devenir de Euskadi en las próximas décadas.

Buscamos respuestas a las preguntas fundamentales para la pervivencia del pueblo vasco en este mundo acelerado y global: ser, vivir y convivir

Los diversos informes de organismos internacionales o multilaterales que han visto la luz durante estos últimos años nos advertían sobre tendencias globales de indudable impacto local: la aceleración tecnológica y su impacto en la digitalización y robotización de procesos y servicios a escala mundial, el cambio climático y la transición energética, la tendencia hacia la concentración urbana, la transformación demográfica y los nuevos movimientos migratorios globales, la mutación del mundo del trabajo y la empleabilidad tal como la conocemos hoy, la crisis de las clases medias y el Estado del bienestar en el marco de las democracias liberales, el aumento de la desigualdad, la diversificación educativa o el cambio de los paradigmas de gobernanza o de seguridad, entre otros muchos.

Ninguno de aquellos informes y ninguno de aquellos expertos y expertas nos advertían, sin embargo, sobre la pandemia del covid-19 que nos ha tocado vivir y sufrir desde marzo de este año 2020, con las devastadoras consecuencias por todos y todas conocidas… y padecidas. Si alguien nos hubiera sugerido las pasadas Navidades una realidad siquiera aproximada a la que estamos viviendo desde marzo de este año que toca a su fin es muy probable que le habríamos tildado de lunático o lunática. Pero la realidad ha superado cualquier ficción o proyección.

La lección aprendida es que el mundo cambia, y que lo hace a una velocidad nunca antes conocida. La incertidumbre y el vertiginoso ritmo de los cambios son signos inequívocos de nuestro tiempo histórico, y nuestro país, Euskadi, no es ajeno a ello, como estamos pudiendo comprobar. Es por ello que debemos establecer una hoja de ruta propia que nos permita navegar en las procelosas aguas de la incertidumbre, procurando buscar las respuestas más adecuadas a algunas de las preguntas fundamentales para la pervivencia del pueblo vasco en este mundo acelerado y global. Desde aquí y con este objetivo emprendimos hace ahora un año este camino en EAJ-PNV.

Nos preguntábamos cómo dar respuesta a tres cuestiones fundamentales sobre el futuro de nuestro pueblo: ser, vivir y convivir. Respecto al ser, una de las preguntas básicas es: ¿Qué significará ser y sentirse vasco y vasca en un mundo cada vez más global y en el que la identidad vasca va a evolucionar y transformarse en el futuro? También debíamos responder a la cuestión económica, del qué vivir, es decir, cuestiones como cuáles deberían ser las palancas tractoras de creación de riqueza, bienestar y empleo en la Euskadi de las próximas décadas. Y sobre la mesa debía estar también, de forma inexorable, la cuestión de la cohesión social, o el convivir, respondiendo, entre otras, a preguntas de este tipo: ¿Cómo vamos las vascas y los vascos a garantizar aspectos tan angulares como el mantenimiento y refuerzo de políticas sociales avanzadas y universales, la solidaridad intergeneracional, el equilibrio entre derechos y deberes o la sostenibilidad del sistema en una sociedad, como la nuestra, crecientemente envejecida?

Otros desafíos marcarán nuestro futuro económico: cómo generar condiciones de entorno más favorables a la inversión productiva y al desarrollo económico

Cuestiones de este tipo, y otras muchas más cuya respuesta nunca se presenta simple ni sencilla, debían ser abordadas. Por esa razón, desde EAJ-PNV, parafraseando y siguiendo el consejo del científico Isaac Newton, quisimos apoyarnos en los hombros de “gigantes”, una treintena de mujeres y hombres expertas en diferentes ámbitos para mirar y poder ver más allá. Los que nos han precedido han sido meses de debate, contraste y reflexión profunda sobre muchos de los temas más candentes y latentes de nuestra sociedad actual y futura.

El euskera, pilar distintivo Así, hemos reflexionado sobre un ser vasco en el que el euskera es pilar distintivo de nuestra identidad comunitaria, buscando nuevas fórmulas para su impulso y expansión; sobre las nuevas vías de cooperación política; sobre nuestro ecosistema cultural y sus desafíos; sobre aquellos ejes que permitan crear más y mayor cohesión de la comunidad vasca en sus siete herrialdes; sobre el papel estructurante de la institucionalización del país; también sobre los valores distintivos de lo vasco y del conjunto de las vascas y vascos; de la incorporación de la juventud al proyecto nacional de Euskadi; respecto a los espacios de la memoria colectiva vasca; de la democracia social como seña de identidad propia; o sobre la voluntad inequívoca de mayor autogobierno de nuestra sociedad. El desafío permanente es aquí la persistencia del pueblo vasco, de su alma colectiva y de nuestra inquebrantable voluntad de mayor libertad política.

Los informes de diversos organismos nos advertían sobre tendencias globales de impacto local: desde la aceleración tecnológica a la crisis de las clases medias

Desarrollo económico y transición ecológica También hemos abordado desafíos que marcarán nuestro futuro económico, el vivir, analizando cómo generar condiciones de entorno más favorables a la inversión productiva y al desarrollo económico; cómo ampliar el espacio económico vasco en la rótula atlántica; la necesidad de adaptar y reforzar nuestra estructura económico-empresarial; o los mecanismos para arraigar una determinada cultura del trabajo y forma de crear riqueza y empleo en Euskadi.

Para ello hemos identificado cuatro grandes áreas de actuación a futuro: el logro de una educación de excelencia; la transformación de la Administración vasca y nuestro modelo de gobernanza; el fomento de un entramado económico global, más emprendedor y con raíces; y la identificación de las infraestructuras físicas y científico-tecnológicas que nos ayuden a impulsar todo ello. La industria inteligente, los sectores impactados por la llamada transición ecológica (energías verdes, movilidad, medioambiente) y el ámbito socio-sanitario aparecen como áreas clave para apostar a futuro.

Igualdad efectiva entre mujeres y hombres

Y no menos relevante es la cohesión social del país, el convivir, una cohesión en transformación, y todos los desafíos que deberemos encarar. Apostamos por un país construido entre todos y todas, hombres y mujeres, personas nativas e inmigrantes, personas mayores y jóvenes. Una sociedad llamada a caminar hacia un gran pacto intergeneracional que genere marcos propicios a la natalidad y un nuevo paradigma de la vejez. También hemos abordado una nueva mirada a los cuidados, desarrollando un nuevo modelo que atienda a la persona en las distintas fases de su vida, integrándolo con la obligada revisión del actual modelo socio-sanitario cuyas costuras se han tensionado al límite durante esta pandemia y reforzando nuestro actual modelo sanitario. No menos importante, hemos trabajado la igualdad entre hombres y mujeres como factor decisivo y motor de la cohesión social. El empoderamiento de las mujeres es un requisito y una garantía para la necesaria transformación social que nos debe guiar hacia la consecución de una igualdad efectiva en Euskadi y en el mundo. En este sentido, observamos con claridad que la violencia ejercida contra las mujeres es un problema estructural, multidimensional y global en cuyo origen está la falta de igualdad. Es por tanto crucial trabajar para erradicar su práctica y minimizar sus efectos, ofreciendo una respuesta integral a las mujeres que se encuentran en una situación de violencia. Hemos abordado también todo un conjunto de acciones y políticas para avanzar en el modelo de protección e inclusión social.

En definitiva, reflexiones todas ellas que el Partido Nacionalista Vasco va a tener muy presentes en su acción política e institucional, orientada como siempre a tender puentes de entendimiento y a dibujar caminos de progreso en un mundo cambiante, complejo e incierto, y en cuyas difíciles aguas debemos seguir navegando para arribar al puerto para el que nació EAJ-PNV: el de la plena libertad nacional y social del pueblo vasco.