El culo y las témporas, o sea, González Laya y los porros

Inocencio Arias, el diplomático dicharachero, riza el rizo para hablar de la imputación de la exministra

22.09.2021 | 06:40
Arancha González Laya, imputada por el caso Ghali, en una imagen de archivo

Fíjense que habrá formas de opinar sobre la imputación de la exministra Arancha González Laya por el caso Ghali€ Pues de entre todas, Inocencio Arias, el diplomático dicharachero, se va en su tribuna en La Razón por el lado literalmente estupefaciente. "Laya no fuma porros" es el encabezado que inevitablemente lleva al lector a cabalgar entre los párrafos para encontrar a qué viene la frase. En realidad, como van a comprobar, a las ganas de hacer una gracieta: "Es inverosímil. La señora Laya, como sus predecesores, no podía ser tan osada de hacer algo de tal calibre sin la aquiescencia e instrucciones de arriba. He indagado, entonces, si podía estar beoda o fumada en los largos días de la decisión y desobedeciera. Me dicen que no, que no le da al porro ni siquiera cuando está de mal humor".

Sobre Laya hay bastante más material que les evito porque todo se puede resumir en la idea de que hay que investigar si la culpa de todo la tiene su antiguo jefe. Sigue siendo más nutritivo lo que escribe sobre el ministro más atizado de todo el gabinete Sánchez. Si no caen, aquí tienen este editorial de La Razón: "En el caso de Grande-Marlaska la falta de transparencia y la instrumentalización de la información retratan una conducta que ha servido para inflar o atenuar mensajes al servicio de una estrategia política. Lo ha hecho con Pérez de los Cobos, el traslado de etarras, las cartas con balas, los Menas, la falsa agresión de Malasaña, que se conozca. Marlaska prefiere las sombras, pero la democracia vive de la luz, la verdad y de rendir cuentas".

Eso, por supuesto, se puede superar y, de hecho, lo supera Federico Jiménez Losantos en El Mundo: "A Marlaska le pasa ya como a los asesinos en serie, que no pueden parar y cada vez pasa menos tiempo entre un crimen y el siguiente. Marlaska actuó a través de Mercedes González, delegada del Gobierno, que se niega a dimitir y gimotea que los nazis la engañaron. Ja. Son nazis de interior, fachas de estufa, conocidísimos en la delegación".

Ya ven que no deja de crecer la teoría conspiranoica que atribuye a Interior la manifestación homófoba de los neonazis en Chueca. El amanuense que firma como Hughes en ABC no solo se apunta a la vaina sino que la desarrolla hasta el quíntuple tirabuzón: "Al permitirlo, ah casualidad, se generó un efecto inmediato de contraprogramación de Mondragón, y un efecto asociado un poco más refinado: la posible equiparación de una cosa y la otra, porque al terrorismo de ETA, del que solo quedan «secuelas», en sórdida expresión del editorialista de EP, le sucede ahora el terrorismo machista y la homofobia como nuevas violencias. Si la exaltación de ETA se minimiza como hecho folclórico o excentricidad de Sortu y se prescribe el silencio para no provocar, lo otro se electriza, se carga de futuro, de potencialidad alarmante, y se generaliza hasta alcanzar a Vox (y al PP cuando toque), es decir, a millones de españoles sospechosos, de repente, de violencia y odio".

Cerramos el festejo con una versión todavía más delirante. La encontramos en un tugurio digital denominado La gaceta de la Iberosfera. Es el órgano oficialoide de Vox, así que tampoco les va a extrañar la melonada: "Por lo tanto, sólo cabe inferir que en el caso de la marcha homófoba que discurrió por las calles de Chueca no hay error ni incompetencia, sino una operación política urdida por el Gobierno —con el concurso esencial de la Delegación— para tratar de tapar las miserias del Ejecutivo de Sánchez (y de los partidos que lo componen y los que les apoyan), en torno al uso político de un inexistente auge de la homofobia para señalar a un partido como VOX". Les prometo que, como ya hago con el panfleto de Inda, solo muy excepcionalmente les serviré basura procedente de este vertedero.

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