Ongi etorri en el Palau y el Parlament a 'los golpistas'

29.06.2021 | 07:07
El president Pere Aragonés recibe a los dirigentes soberanistas indultados

Definitivamente, entramos en la modorra veraniega. Los indultos no dan para más. Se han agotado todas las variaciones sobre el mismo tema. A la espera del encuentro de hoy en Moncloa entre Sánchez y Aragonès, los amanuenses buscan otros frentes, como las recepciones institucionales a los dirigentes soberanistas que ya no volverán a la cárcel.

Fíjense el título de la crónica de Pablo Planas en Libertad Digital: "Los golpistas vuelven a los lugares del crimen: homenajes en el Palau y en el Parlament". Con eso, casi sobra la letra pequeña porque queda contado todo. Nos conformaremos con el primer párrafo: "Continúa la fiesta de la libertad de los golpistas, que insisten en despreciar los indultos y en prometer que lo volverán a hacer. Este lunes han regresado a dos de los escenarios del crimen, el Palacio de la Generalidad y el parlamento catalán".

El editorialista de El Mundo también se inspira en los agasajos para soltar brea y, por supuesto, colar la comparación de rigor: "Esa bienvenida de ayer a los cabecillas del 1-O –con aroma a ongi etorri– no deja de ser una manera bravucona de fijar posición ante la visita de Pere Aragonès hoy a Moncloa, con un mensaje claro: ni un paso atrás en la voluntad de autodeterminación, sustentada en la ruptura y la confrontación, caja de Pandora que lejos de cerrarse se reabrió con los indultos".

Todo esto, como se anota arriba, el día del encuentro en Moncloa por el que se mesa los cabellos Luis Ventoso en ABC: "¿Y qué hace el presidente del Gobierno de España ante este panorama? Pues recibir hoy a Aragonès en La Moncloa para empezar a preparar una mesa bilateral España-Cataluña, donde ofertará a ese separatista que ofende al Jefe del Estado un nuevo Estatut que lindará con lo inconstitucional -si no lo es de pleno- y también una montaña de dinero, que se detraerá de otras regiones".

En las mismas páginas, Isabel San Sebastián tira, como es costumbre, por elevación y se autoplagia a sí misma: "No hay indignidad que no esté dispuesto a cometer ni tributo que rehúse pagar con tal de conservar la poltrona. Si de él dependiera, habría accedido ya a la convocatoria de un referendum de autodeterminación en Cataluña, seguido por otro en el País Vasco, que sus palmeros presentarían como la mejor vacuna contra el anhelo rupturista de sus socios. En nombre de la concordia ha indultado a golpistas que se enorgullecen y amenazan con reincidir. ¿Qué le impide apelar a la unidad nacional para dinamitar la Constitución que juró cumplir y hacer cumplir?".

En Vózpuli, Miquel Giménez saca el libro de aritmética parda y proclama que en Catalunya son más los no independentistas. Se cuida mucho, eso sí, de solicitar la mejor prueba: un referéndum porque eso lo piden los que hablan en nombre de todos los catalanes sin ser mayoría: "Los que prefieren la desigualdad y la injusticia, los predicadores del odio, los que dicen que Otegi es un ejemplo a seguir. Dejen de hablar en nombre de la mayoría de catalanes, hartos de su fascismo y de su estupidez tan pueblerina e interminable". Si se fijan, él está hablando en nombre de la mayoría de los catalanes.

Llegamos a destino en esta navegación de marea baja en La Razón. Ahí nos encontramos con José María Marco haciendo genuflexiones al rey. Sin el menor sentido del pudor, como verán: "Lo fundamental es que toda la sociedad española, y muy particularmente aquellos que sufren por cualquier motivo, también por la discriminación y las políticas excluyentes, sepan que la Corona no está dispuesta a abandonar su papel y, como es natural, a no salirse de él: es eso, precisamente, lo que le confiere al monarca su inmenso valor institucional, político y también humano. Lo que importa es la presencia, y la elegancia suprema del gesto con la que el Rey hace comprender a todos que representa al conjunto de los españoles, sin distinciones de ninguna clase".

Y como estamos entrenados en vergüenza ajena, les arrojo el último entrecomillado. Lo firma el imputado de la Kitchen Jorge Fernández Díez, que cree haber encontrado su lado de monologuista del Club de la comedia a cuenta de la Ley Trans: "En esta situación pido auxilio, auxilia o auxilie a la policía o el policío, o la guardia civil o el guardio civil. Y que las ministras Montero, Maroto, Calvo, adapten sus machistas apellidos con reminiscencias del heteropatriarcado opresor al feminismo liberador trans, quer, quar o quor, para ser dignas miembras de esta gobierna sanchista y redonda". No digan nada.

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