Con la llegada de junio y el aumento de las horas que pasamos al sol, la protección solar vuelve a ser fundamental para proteger nuestra salud.
Cada año se insiste en aplicarse crema solar abundantemente, buscar la sombra en las horas centrales del día y utilizar sombreros o gorras.
Sin embargo, los expertos advierten de que, si bien estos elementos son cruciales, la verdadera defensa contra los rayos ultravioleta (UV) está en la ropa con protección solar específica.
El principal problema de las cremas fotoprotectoras es que la mayoría de las personas no aplican la cantidad suficiente de loción y, lo que es más grave, olvidan reaplicarla cada dos horas o después de bañarse y sudar. Además, siempre quedan zonas olvidadas como la la nuca, el empeine o las orejas, que terminan sufriendo quemaduras.
Por otro lado, aunque los sombreros y las gafas de sol protegen la cabeza y los ojos, dejan expuesta una gran superficie corporal.
Es aquí donde la innovación textil ha dado un paso de gigante, ofreciendo una solución constante, fiable y ecológica (al reducir los químicos de las cremas que terminan en el mar).
El escudo definitivo: La ropa anti-UV
La ropa con factor de protección ultravioleta (UPF, por sus siglas en inglés) funciona como una barrera física infranqueable.
A diferencia de una camiseta de algodón normal, las prendas anti-UV están fabricadas con un trenzado especial y tratamientos en sus fibras que bloquean hasta el 98% de los rayos UVA y UVB (UPF 50+).
La gran ventaja de este tipo de indumentaria es su fiabilidad. Te pongas lo que te pongas, la protección es total, no disminuye con el paso de las horas y no necesitas estar pendiente de renovarla.
Opciones accesibles y especializadas para todos
En este ámbito, marcas especializadas en el deporte han facilitado el acceso a estas prendas.
Sin ir más lejos, Decathlon ofrece una competa gama de ropa de protección solar. Este catálogo es una muestra perfecta de cómo la protección no tiene por qué estar reñida con la comodidad o el diseño.
Dentro de su oferta, podemos encontrar desde licras y camisetas anti-UV de manga corta y larga, hasta leggings y trajes de neopreno finos.
Estas prendas están diseñadas no solo para bloquear la radiación del sol, sino para ser cómodas, elásticas y de secado rápido, lo cual es fundamental para quienes disfrutan del mar o la piscina.
Lo más importante de estas prendas técnicas es que mantienen su nivel de protección UPF 50+ incluso cuando están mojadas, momento en el que el reflejo del sol en el agua aumenta el riesgo de quemaduras.
Un cambio necesario
Protegerse del sol no debería limitarse a ponerse cremas de forma apresurada en la playa. Aunque siguen siendo imprescindibles para las zonas que obligatoriamente deben ir descubiertas, como la cara y las manos, la base de nuestra protección debe evolucionar.
Invertir en estas prendas textiles es apostar por una prevención real, cómoda y sin fisuras contra el envejecimiento prematuro de la piel y problemas mucho más graves como el melanoma.