La industria, al igual que la economía, no puede vivir de “inercias”, sino que necesita avanzar en diferentes materias que no solo le permiten mantenerse, sino crecer, porque el tiempo apremia y la geopolítica está dividiendo de nuevo el mundo en bloques económicos dentro de un contexto de inestabilidad en el Europa pierde peso. Es el diagnóstico que emitieron hoy distintas voces del sector en el marco de una jornada organizada por la Asociación Vasca de Empresas Químicas (AVEQ), y en la que se también se defendió, entre otras medidas, la necesidad de disponer de marcos regulatorios “estables y ágiles”, contar con rebajas de costes energéticos y afrontar problemas como el absentismo y la conflictividad laboral.
La jornada de AVEQ, que celebró previamente su asamblea general en Bilbao, contó con la participación de la presidenta de la asociación y CEO de Agaleus, Ángela Fernández; José Ignacio Zudaire, CEO de Petronor; Teresa Rasero, presidenta de la federación empresarial de la industria química española; y Kepa Solaun, CEO de Global Factor y especialista en economía ambiental y sostenibilidad. El sector químico no ha tenido históricamente tanta relevancia como el de la siderurgia o la máquina-herramienta en el paisaje industrial vasco, pero su importancia esta ahí: aporta el 13% del PIB industrial de Euskadi, con una cifra de negocio de 7.300 millones de euros y casi 7.000 empleos directos. El refino de petróleo, la fabricación de plásticos, el tratamiento de residuos industriales o la producción farmacéutica son algunas de sus actividades más destacadas en Euskadi.
Bajo el significativo título ‘¿Merece la pena invertir (y seguir invirtiendo) en la industria de Euskadi?’, los ponentes enumeraron los puntos que juegan a favor de Euskadi, como un ecosistema empresarial consolidado, una cultura de colaboración público-privada y una fiscalidad alineada con el objetivo de promover la descarbonización de las empresas, pero también desgranaron las dificultades que se presentan, que son de diverso tipo, y que amenazan con quebrar el ritmo de crecimiento que el sector ha presentado hasta los últimos años, cuando los acontecimientos -pandemia, conflictos bélicos, crisis energética, aranceles y problemas de suministros- han provocado que las prioridades deben redefinirse. Pero los inconvenientes no llegan únicamente por circunstancias del exterior: también existen trabas vinculadas al entorno local.
La presidenta de AVEQ señaló que su sector atraviesa una “mezcla de determinación e inquietud”, esta última atribuida a un entorno internacional que exige a la industria vasca cada vez más esfuerzos para obtener, a cambio, “los mismos resultados que hace unos años”. Es decir, que los márgenes empresariales de rentabilidad están cayendo, al tiempo que “aumentan los costes y los problemas de abastecimiento de materias primas”, señaló Ángela Fernández. La CEO de Agaleus señaló que estas dificultades traen como consecuencia que las “inversiones más transformadoras”, como son las relativas a la descarbonización, se queden postergadas. Fernández subrayó que el sector quiere que ese proceso sea una realidad, pero que “se haga con la industria y no a costa de la industria”. La transición energética es “imprescindible”, pero debe ser “industrialmente posible”.
En su intervención, subrayó que su sector es estricto en el cumplimiento de las normativas medioambientales, pero que su trabajo requiere de un marco regulatorio más “ágil, estable y predecible”. En su opinión, existen condiciones empresariales, sociales, administrativas y tecnológicas para que la industria siga siendo capital en la CAV, “pero no podemos dar el futuro por garantizado”. Además, la presidenta de AVEQ remarcó que “una parte importante” de la actividad de la industria en el futuro va a depender de la necesaria incorporación de talento humano que propicie el relevo generacional. “Necesitamos personas preparadas y comprometidas, y que además quieran desarrollar aquí su proyecto personal”, añadió la presidenta de AVEQ.
Para el CEO de Petronor, José Ignacio Zudaire, el momento actual, con un llamamiento general a potenciar la autonomía estratégica europea y la descarbonización, juega a favor de la industria vasca, así como otros elementos, como contar con un ecosistema empresarial y una cadena de valor propia, además de una “administración cercana” y una “vocación industrial” en todo el territorio. A su juicio, existen problemas a afrontar, como la falta de suelo industrial suficiente y la carencia de acceso a la red eléctrica a nuevos negocios. En todo caso, para el CEO de Petronor es necesario un “pacto social” que permita dar soluciones a problemas más urgentes, como el absentismo y la conflictividad.
Además, a su juicio, es necesario “prestigiar” la figura del empresario y que la sociedad “reflexione” sobre la importancia de la industria y su contribución económica al mantenimiento del Estado de Bienestar. “No tengo duda de que seguiremos siendo un territorio de base industrial”, indicó Zudaire, que abogó también por la denominada neutralidad tecnológica. “No toda la descarbonización tiene que pasar de forma necesaria por la electrificación, sino que también se puede emplear combustible renovable. La solución va a estar en un mix energético”, zanjó.
Por su parte, Teresa Rasero, señaló que el ecosistema industrial vasco es “muy fuerte” y “ha hecho los deberes”, y reclamó más “agilidad” a la Unión Europea para simplificar los trámites burocráticos que afectan a la regulación industrial, especialmente en materia medioambiental. “Es necesario actuar con urgencia”, añadió. Por último, el CEO de Global Factor, Kepa Solaun, demandó avanzar hacia la estabilidad y previsibilidad en los marcos normativos porque es preciso para las inversiones necesarias.