- El lehendakari, Iñigo Urkullu, anunció ayer el Programa para la reconstrucción económica y social de Euskadi cuyo objetivo es guiar a la economía vasca hacia su consolidación y asentar las bases de una sociedad del bienestar como respuesta a la crisis que ha generado el coronavirus. Esta iniciativa contará con un presupuesto de 10.000 millones distribuidos en cuatro años y pondrá un énfasis especial en, según señaló Urkullu, “recuperar el empleo perdido” a través de la creación de 135.000 puestos de trabajo en este periodo.

El lehendakari avanzó este programa durante su intervención en la asamblea general de la sociedad de garantía recíproca Elkargi que se celebró ayer en Donostia. Urkullu no entró a detallar las acciones que contempla este plan, dado que lo presentará el próximo martes, 29 de septiembre, en la habitual reunión del Consejo de Gobierno.

Sin embargo, sí avanzó que se trata de una iniciativa que implicará a todo el Ejecutivo vasco con el objetivo de “construir un futuro económico y social de progreso y bienestar”. Esta labor exigirá al Gobierno Vasco, tal y como advirtió, unir todas sus “capacidades, recursos y fortalezas” para reconstruir una sociedad y una economía muy afectadas por la crisis del covid-19.

La relevancia que otorga Lakua a este programa se refleja en el hecho de que será Lehendakaritza quien lo coordine junto con el Departamento de Desarrollo Económico que lidera Arantxa Tapia y el Departamento de Empleo y Trabajo cuya titular es Idoia Mendia. El Programa para la reconstrucción económica y social de Euskadi ha recogido además las consideraciones de las tres diputaciones forales de la CAV y de los ayuntamientos vascos intermediados por Eudel. Serán ellos los primeros en conocer en detalle las bases de este plan, una vez presentado en el Consejo de Gobierno del próximo martes.

El lehendakari se mostró optimista respecto a su tramitación. Según dijo, el próximo mes de octubre será decisivo porque están convocadas citas económicas de gran calado que clarificarán el escenario. En ese mes “esperamos contar con el acuerdo de la Comisión Mixta del Concierto”, apuntó el lehendakari, además de la reunión del Consejo Vasco de Finanzas, y una mayor concreción de cómo se distribuirán los fondos europeos para la recuperación económica Next Generation y sus criterios de selección de proyectos.

“Sobre esta base y con las aportaciones recibidas aprobaremos el Programa de reconstrucción de Euskadi”, explicó Urkullu, quien confió en que sea el mismo mes de octubre.

Respecto a su mención a las aportaciones, señaló que el Ejecutivo vasco contactará con los diferentes agentes y organismos económicos y sociales de la CAV para recabar sus opiniones. Entre ellos, citó a las cámaras de comercio, sindicatos, empresas, mundo cooperativo, Elkargi y la mesa de diálogo social, que ha previsto celebrar una reunión también el próximo martes.

El lehendakari basó la urgente necesidad de adoptar medidas tendentes a una recuperación sólida que conserve las señas de identidad de Euskadi, entre las que se encuentra una economía fuerte como base de una sociedad con un consolidado estado de bienestar, en la dureza con la que ha azotado la crisis generada por la pandemia de coronavirus en el territorio.

Así, recordó que durante el segundo trimestre del presente ejercicio el PIB vasco cayó un 19,5% cuando en 2019 había crecido un 2,2%. Este golpe, afortunadamente, no se ha trasladado con toda su crudeza al ámbito laboral debido, según indicó, a la masiva aplicación de ERTE que afectó a 188.000 vascos, aunque a finales de agosto el 80% de ellos ya había vuelto a su trabajo.

Urkullu añadió que Euskadi cuenta con “fortalezas” para implantar este nuevo programa como son su “cultura de la colaboración público privada, unos bajos niveles de endeudamiento y el autogobierno y Concierto Económico” con las que, a su juicio, se ha podido responder con agilidad a una situación crítica.

Como ejemplo, mencionó la apertura de una línea financiera de préstamos amortizables con cantidades de hasta un millón de euros para pymes y 100.000 euros para micropymes y autónomos sin interés ni comisiones, para la que el Gobierno Vasco ha destinado 1.000 millones de euros.