Fondo de rescate, BEI y ayudas al empleo: la receta que estudia el Eurogrupo

El Eurogrupo trabaja en un paquete de medidas económicas para atajar la crisis del coronavirus

06.04.2020 | 08:44
Reunión de Centeno y Hoekstra sobre los coronabonos.

El Eurogrupo trabaja en un paquete de medidas económicas para atajar la crisis del coronavirus que pasa por usar las líneas de crédito del Mecanismo Europeo de Estabalidad (MEDE) -el fondo de rescate-, movilizar hasta 200.000 millones del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y activar un fondo de ayudas contra el paro.

Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea se reúnen por videoconferencia el 7 de abril con el objetivo de pactar un nuevo conjunto de medidas frente a una pandemia que llevará al bloque a la recesión y amenaza con disparar los niveles de paro.

En las reuniones para preparar el encuentro mantenidas esta semana, los países han debatido además la propuesta francesa de crear un fondo temporal para financiar la recuperación, así como la iniciativa holandesa de un fondo de entre 10.000 y 20.000 millones para costear gasto sanitario en los países más afectados.

EL FONDO DE RESCATE

Los planes del Eurogrupo pasan en primer lugar por utilizar el MEDE, el fondo de rescate establecido durante la pasada crisis, que cuenta con 410.000 millones de euros en capacidad de préstamo.

En concreto, se activaría una línea de crédito preventiva con condiciones reforzadas, un instrumento que ya existe pero nunca se ha utilizado, a la que podrían acceder todos los países que lo necesiten.

Esta línea permitiría desembolsar financiación por hasta el 2 % del PIB del país que lo solicite, lo que supondría cerca de 25.000 millones en el caso de España.

Estaría disponible por un periodo inicial de doce meses, los créditos vencerían en un plazo de entre cinco y diez años y los costes de servicio se rebajarían, según un documento del MEDE presentado al Eurogrupo al que tuvo acceso Efe.

Las condiciones se limitarían a destinar los fondos recibidos a costear la respuesta económica y sanitaria y respetar las reglas fiscales europeas, según ha explicado el director gerente del fondo, Klaus Regling.

El argumento, defendido también por el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, es que esta crisis es muy diferente a la anterior, ya que afecta a todos los países y ha sido provocada por factores externos, por lo que las condiciones también deben ser distintas a las reformas estructurales o privatizaciones que se exigieron en los rescates.

Normalmente, sin embargo, la concesión de una línea de crédito preventiva va asociada a un programa de vigilancia por parte de las instituciones o un análisis sobre la sostenibilidad de la deuda pública, entre otros.
Los países aún discrepan sobre las condiciones que deberían imponerse para la línea destinada a la pandemia, que España, Italia o Francia quieren relajar al mínimo, pero se espera que el próximo martes haya acuerdo para activarla, según varias fuentes.

Otra opción que barajan los ministros sería crear un nuevo instrumento dentro del MEDE para conceder financiación rápida, que tendría un menor volumen disponible y vencimientos más cortos, pero no iría acompañado del estigma de las ayudas tradicionales del fondo de rescate.

Sería similar al Instrumento de Financiación Rápida del Fondo Monetario Internacional, destinado a financiar el gasto en emergencia. Al tratarse de una herramienta de nueva creación, sin embargo, sería más difícil tenerla lista a corto plazo, por lo que en principio no se prevé que quede acordada este martes.

FONDO DE GARANTÍAS DEL BEI

El Eurogrupo estudia también la propuesta del BEI para crear un fondo con 25.000 millones de euros en garantías aportadas por los Estados miembros, lo que permitiría movilizar 200.000 millones de euros en financiación para dar liquidez a las empresas europeas.

La medida se añade a un primer paquete de 40.000 millones de euros en financiación para pequeñas y medianas compañías adoptado ya en marzo por el Banco.

FONDO CONTRA EL PARO

La Comisión presentó el pasado jueves la iniciativa "SURE", un fondo temporal que contará con 100.000 millones de euros para conceder préstamos a los países más afectados, que podrán utilizar la financiación para costear la puesta en marcha de esquemas de trabajo temporal que eviten despidos.

Se trataría de sistemas como los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que permitirían mantener los contratos y que el Estado intervenga para pagar los salarios, de modo que se evite la destrucción de empleo y las empresas puedan retomar la actividad rápidamente una vez se empiece a volver a la normalidad.

Para echar a rodar, los Estados tendrán que aportar primero un total de 25.000 millones de euros en avales que la Comisión utilizará como colateral para emitir deuda y conseguir financiación en el mercado. Después la trasladaría a los países en forma de créditos con condiciones favorables.

PROPUESTAS FRANCESA Y HOLANDESA

Además de estas medidas, en las reuniones preparatorias del Eurogrupo se ha debatido la propuesta de Francia de crear un fondo temporal -por cinco o diez años-, cuyo volumen no ha precisado, que serviría para costear medidas de recuperación.

Para obtener la financiación, París plantea que la Comisión emita deuda avalada por todos los Estados. Para pagar por los bonos propone establecer un "impuesto de solidaridad" comunitario o contribuciones de los países.

Holanda, tras ser criticada por falta de solidaridad con los países del sur, ha propuesto crear un fondo de entre 10.000 y 20.000 millones de euros que efectuaría pagos directos, no préstamos, a los países más afectados por la pandemia para costear gasto sanitario.

El fondo estaría disponible tres años y se nutriría de las contribuciones voluntarias de los Estados miembros, según el borrador de la propuesta al que tuvo acceso Efe.

SIN ACUERDO SOBRE LOS "CORONABONOS"

El paquete que está cuajando no da respuesta de momento a las demandas de España, Italia o Francia para llevar a cabo algún tipo de mutualización de deuda, ya sea bautizada como "coronabonos" o con otro nombre.
La propuesta aún está sobre la mesa, pero Holanda, Alemania, Austria, Finlandia o los bálticos mantienen su rechazo a la misma por la mutualización de riesgos que conlleva