Caída de los precios en origen

La crisis del campo

Los agricultores se han movilizado para denunciar la crisis que sufre el sector. El detonante ha sido la caída de los precios en origen, motivada entre otras cosas por la dispersión de la oferta y el modelo de exportación.

10.02.2020 | 06:25
Una cosechadora trabaja en un campo de cereal.

El problema de la agricultura española no está solo en los grandes hipermercados, sino en la "gran dispersión" de la oferta, la falta de garantías sanitarias de productos de países terceros, la incapacidad del sector para lograr que los consumidores perciban la diferencia de calidad de los productos españoles frente a terceros y el modelo de exportación, según el especialista en el sector de la alimentación y profesor de EAE Business School, Mariano Iñigo.

El campo español ha organizado durante las últimas semanas varias movilizaciones en diferentes ciudades españolas para denunciar la crisis en la que está inmersa el sector, debido a la caída generalizada de los precios en origen.

Desde las asociaciones agrarias se denuncian desequilibrios en la cadena alimentaria, aduciendo que el valor que genera dicha cadena no llega a los agricultores. Un ejemplo es la variación de precio que hay entre los productos en origen y en destino.

De este modo, un kilo de patatas cuesta 0,17 euros el kilo en origen, mientras que se vende a una media de 1,25 euros el kilo, 7,35 veces más. Lo mismo ocurre con las cebollas, con 0,20 euros en origen frente a los 1,44 euros en el supermercado, según los datos facilitados por las organizaciones agrarias.

Por ello, una de las demandas de los agricultores y ganaderos es reequilibrar la cadena agroalimentaria con el fin de evitar los abusos que sufren, reclamando precios justos por ley que permitan, al menos, cubrir los costes de producción.

Sin embargo, Iñigo explica que el problema del campo no está solo en los grandes hipermercados, como algunos puedan creer. Así, subraya que el 70% del total de la producción agrícola española se exporta, ya que el consumo interno es "del todo insuficiente" para poder asumirla.

El experto resalta que del 30% restante puede estimarse que cerca del 20% es comprado por la industria alimentaria española para su posterior transformación, de manera que el 10% del total es adquirido por la distribución nacional para su venta directa a los consumidores.

"Ante esta situación, responsabilizar a este último escalón de los problemas del sector primario por los bajos precios venta al público fijados resulta excesivo, aunque también es cierto que éstos se sitúan en niveles tan bajos para determinados productos que en numerosas ocasiones se producen ventas a pérdidas, algo que ocurre muy especialmente en productos llamados gancho cuyos precios invitan a visitar los establecimientos para adquirir otros productos cuyas ventas permitan compensar las mencionadas pérdidas", subraya el profesor.

Respecto al problema en el campo, Iñigo señala cuatro razones que provocan que los precios en origen sean tan bajos e impidan mejorar la renta agraria.

En primer lugar, la gran dispersión de la oferta. Iñigo afirma que la oferta, compuesta por un gran número de productores (en su mayoría de pequeño tamaño), hace frente a una cada vez mayor concentración de la demanda, sobre todo en lo que se refiere a la distribución. Ello hace que esta esté en una mejor situación a la hora de negociar los precios de adquisición presionándolos a la baja.

La segunda cuestión es que la oferta no es exclusivamente nacional, sino que muchos productos provienen de terceros países cuyos costes de producción, y muy especialmente los costes laborales, son mucho más reducidos. A esto hay que añadir que las garantías sanitarias de varios países no cumplen en ocasiones los estándares de calidad fijados para los productos europeos.

Otro punto a destacar es la incapacidad, tanto del sector productor como del sector industrial y la distribución nacionales, para hacer que el consumidor español perciba las diferencias de calidad entre el producto español y el de terceros países. Así, al "banalizar" la calidad del producto español, se impide establecer precios superiores a los productos de procedencia nacional.

En último lugar, Iñigo señala que el modelo de exportación está basado más en el precio que en la diferenciación de los productos nacionales, tal y como lo ilustra el caso del vino, que es el primer exportador mundial en volumen pero el tercero en valor, debido a que la mayoría de sus exportaciones se realizan a granel.

En conclusión, el profesor de EAE Business School recuerda que no se debe simplificar el problema de los bajos precios de los productos agrícolas centrándolo en el papel que juega la distribución en el país, ya que se debe a razones de diversa índole que deberían conllevar una redefinición de la comercialización de los productos agrarios, tanto a nivel nacional como internacional. - E.P.