- A pesar de que ha sido un año duro para todos, lo cierto es que los hermanos Iker y Eneko Pou han vuelto a reinventarse en el segundo año de pandemia -como ya sucedió el año pasado donde consiguieron abrir “Rayu” 8c/600 m una vía vanguardista en los Picos de Europa-, y han firmado un 2021 lleno de proyectos superados con nota.

El invierno lo pasaron escalando en hielo y haciendo esquí de montaña por los Pirineos, donde realizaron varias actividades muy interesantes. Poco después Iker se anotó una de sus grandes vías de escalada deportiva con “Guggenhell” 9a+/9b en Mallorca, un desplome impresionante de cuarenta metros de recorrido que mucha gente había intentado pero, sin embargo, nadie había conseguido todavía.

En primavera llegó la apertura del “Pilar del Texu” 8a/250 m en compañía de Víctor Sánchez, otra nueva vía en los Picos de Europa, un lugar donde los Pou siguen haciendo historia. En Egino, la escuela de escalada que les vio nacer, lograron la primera escalada en libre al impresionante arco de La Leze a través de la vía “Jon” 8a+/8b/120 m.

En abril estrenaron su primer libro “Aúpa Pou: Una Vida Encordados”, una publicación que debido a su buena acogida suma ya en siete meses tres ediciones, lo que apunta en que se va a convertir en uno de los grandes clásicos de la literatura de montaña.

En verano vino la expedición a Perú, donde a pesar de los innumerables problemas físicos y de salud, los Pou abrieron cuatro vías a las que llamaron: “¡Viva Perú Carajo!” M7/80º/600 m, “Mal de Panza” 7a/300 m, “Super-Canalizos”6c+/475 m y “Leire” 6b/300 m, además de conseguir también la primera escalada en libre de “Eder Sabino Chachca Don Bosco” 7a/500 m. Todo ello en compañía del murciano Manu Ponce y el peruano Alex Estrada.

El otoño también ha venido cargadísimo de acontecimientos, con varios encuentros con patrocinadores en lugares tan bonitos como Siurana (Catalunya), Valle del Orco (Alpes italianos) o Islandia, y medio centenar de conferencias repartidas por toda la península, donde tuvieron la oportunidad de interactuar con un público entregado que llenó cada una de las salas a las que los hermanos alaveses acudieron.

“Gracias a tod@s por seguir haciéndonos soñar y por mostrarnos tanto cariño, ¡Y a por el próximo 2.022, que seguro que aun será mejor!”, aseguran los intrépidos alaveses.