Una polémica Mundial

23.11.2021 | 00:57

La Copa del Mundo de Catar entra en su último año de espera con la infraestructura dispuesta pero sin sacudirse las polémicas por la corrupción y los derechos de un colectivo de trabajadores que ha sufrido 6.500 fallecimientos

La espera de la celebración de la Copa del Mundo de Catar entra en su último año. El 21 de noviembre de 2022 la FIFA volverá a poner en marcha su ideal de extender el fútbol y sus valores, cuales profetas de los tiempos de antaño. Ese día se celebrará la ceremonia inaugural en uno de los ocho estadios que albergarán la competición. Oriente Medio hará historia al acoger por primera vez la mayúscula cita del fútbol. La estación también será inédita: el otoño europeo y el invierno catarí, con temperaturas que oscilarán entre los 15 y los 24 grados. Pero por si las previsiones fallan, los estadios contarán con aire acondicionado para regular la temperatura a 22 grados.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con tintes mesiánicos, aseguró este fin de semana –en el marco de su visita a Catar aprovechando la fecha redonda y la celebración del gran premio de Fórmula 1– que el país está listo para unir al mundo a través del fútbol. A estas alturas, la infraestructura responde a las expectativas. Los ocho estadios, creados desde la nada, ya están construidos y solamente dos permanecen pendientes de inaugurarse; concretamente, el que acogerá el estreno, el de Al Bayt, lo hará oficialmente a primeros de 2022. La idea de ubicarlos en un radio de 50 kilómetros, en la ciudad de Doha, permitirá a los aficionados acudir hasta a tres partidos en un mismo día.

Por otro lado, las líneas de metro –79 kilómetros de longitud y 37 estaciones– que conectan los estadios para facilitar la movilidad de los seguidores están estrenadas, con la peculiaridad que utilizan trenes importados de Japón que no requieren de conductores. Además, una novedosa red de carreteras mejorará los desplazamientos entre los recintos futbolísticos. Todo en orden a nivel de construcción. Se estima que la inversión del país anfitrión para adaptarse a la cita es de 160.000 millones de euros.

Si bien, desde que el Mundial fuera adjudicado a Catar en diciembre de 2010, la vergüenza se apoderó del fútbol. Desde entonces, cada semana han ido falleciendo una media de 12 trabajadores inmigrantes –el 95% de los trabajadores son extranjeros–. Así lo denunció The Guardian, que cifró el número de muertos en más de 6.500, sin tener en cuenta los meses previos a la inauguración del torneo ni tampoco las posibles defunciones de operarios procedentes de países diferentes a India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka, los únicos que aportaron datos a través de fuentes gubernamentales. La cabecera británica publicó además que la mayoría de los informes de los fallecidos manifiestan casos de "muertes naturales".

Mientras tanto, la FIFA alardea de haber contribuido a la mejora de las condiciones de los trabajadores. Naciones Unidas corrobora esta afirmación asegurando que se han producido "cambios impresionantes y reformas radicales". En defensa del país anfitrión, la Organización Internacional del Trabajo sostiene que la cifra anunciada por The Guardian respecto al número de fallecidos en las obras relacionadas con la organización del Mundial "no siempre se ha puesto en el contexto adecuado".

Lo cierto es que además de unas condiciones laborales denunciadas por diversos organismos, como Amnistía Internacional o la Fundación para la Democracia Internacional, que concreta con términos como "esclavitud", la propia adjudicación de la sede removió los cimientos de los máximos organismos del fútbol mundial. Provocó la inhabilitación del expresidente de la FIFA, Joseph Blatter y del expresidente de la UEFA, Michel Platini.

Con la mecha de las páginas de France Football, en 2013 estalló el denominado Qatargate. La cabecera gala acusó a Catar de comprar el Mundial. En 2019, dieciséis de los veintidós ejecutivos de la FIFA que tomaron parte en la votación para la adjudicación del Mundial tenían cuentas pendientes con la justicia.

once selecciones clasificadas En cuanto al plano deportivo, ya hay once selecciones clasificadas: Catar –con billete de anfitriona–, Alemania, Brasil, Argentina, Francia, Inglaterra, España, Bélgica, Croacia, Serbia, Suiza, Dinamarca y Países Bajos.

Este viernes, día 26, se sorteará la repesca, cuyas semifinales se jugarán entre el 24 y 25 de marzo. En la liza por tres pases estarán Italia, Portugal, Rusia, Suecia, Escocia, Gales, Polonia, Austria, Turquía, Ucrania, República Checa y Macedonia del Norte. Las tres finales que darán acceso al Mundial serán entre el 28 y 29 del mismo mes. Mientras, el día 31 se realizará el sorteo de la fase de grupos. Entonces todo estará listo para el comienzo del Mundial más polémico.

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