La leyenda se retira

Valentino Rossi, la eternidad

'Il Dottore' cuelga el batín este fin de semana, con 42 años, después de 26 temporadas en el Mundial y nueve títulos en su haber

10.11.2021 | 00:07
'Il Dottore' cuelga el batín este fin de semana, con 42 años, después de 26 temporadas en el Mundial y nueve títulos en su haber

El motociclismo despide al piloto mas influyente de la historia: Valentino Rossi ya es leyenda.

Hay personas que brillan y son reconocidas. Hay personas que dignifican su trabajo y son ejemplo. Luego hay personas cuyos nombres trascienden de su profesión. Estas son leyendas. Son eternas.

Esta historia comenzó en 1979. El dorsal 46 de Graziano Rossi lograba la primera de sus tres victorias en el Campeonato del Mundo. En Urbino, una ciudad de apenas 14.000 habitantes cuna del Renacentismo, llegaba al mundo un bebé de cabello rubio y ojos azules. Con su avenida, comenzaba a brillar la estrella que eclipsaría a todas: Valentino Rossi.

Poco después del alumbramiento, la familia Rossi-Palma se desplazó a Tavullia, donde hoy la velocidad máxima permitida es de 46 kilómetros por hora, y donde Valentino entró en contacto con el motor. Hijo de piloto, se inclinó por la velocidad. Graziano le puso a los mandos de un kart. Las aspiraciones de alcanzar la Fórmula 1 eran entonces un sueño paternal. Pero Valentino, cautivado después de ver la carrera de un wild card japonés llamado Norick Abe –alias Norifumi–, quiso reconducirse hacia las dos ruedas. Sucedió en 1993. Fue un drama. En la primera curva del primer entrenamiento sufrió una caída. Asaltaron las dudas, que pronto se desvanecieron con dos títulos nacionales en los dos siguientes años. El ídolo cobraba forma. Italia poseía un prodigio.

En 1996 el espigado joven de melena rubia con raya en medio adhería un 46 al carenado para estrenarse en el Mundial y pasear con honores el amarillo fosforito. Todo de la mano de Aprilia. En su debut fue sexto. Necesitó once carreras para lograr su primera victoria. Los circuitos ya le conocían. La marca italiana le ascendió al equipo oficial un año después. Rossi correspondió: ganó once carreras y alcanzó el primero de sus nueve títulos. El príncipe era rey.

Las insólitas y memorables celebraciones comenzaron a dar vueltas al mundo. Con cada conquista, crecía la expectación. Apodado Rossifumi o Valentinik –el primero por su ídolo Abe y el segundo por Paperinik, un alter ego del Pato Donald– captaba adeptos que serían incondicionales, la mayor legión que ha copado las gradas. Jamás el motociclismo conoció un fenómeno así. Su sonrisa perenne, su discurso jovial y desenfrenado, dibujaban una personalidad arrolladora que recordaba a los tiempos de Barry Sheene. "¿Quién dice que tienes que estar serio cuando estás trabajando? Tienes que reír y bromear. La vida es mucho mejor en un ambiente relajado". Palabra de Rossi. Ley de vida.

"Estoy condenado a ganar. Soy prisionero de mi éxito. Todo lo demás me hace culpable", expresaría Rossi años más tarde, exigido, encadenado a su gloria. El italiano dio saltos de categoría cada dos temporadas. La primera era de aprendizaje; en la segunda se proclamaba campeón. Así ocurrió incluso tras alcanzar la cúspide, los 500 centímetros cúbicos, que tuvieron en él a su último campeón, en 2001. Su mote cambió. Ya era Il Dottore, porque, explicó: "Rossi es el apellido más común de Italia y allí hay un montón de doctores Rossi". "También sirve para decir que si eres un doctor eres un fuera de serie en algo. Y de ahí viene. Ahora soy el Doctor Rossi más famoso del mundo porque, a pesar de tener el apellido tan común y haber tantos tocayos, he logrado destacar y ser el más famoso", ahondó.

La aparición de una nueva era bautizada como MotoGP trajo cuatro títulos más. Es decir, Rossi encadenó cinco mundiales en la categoría reina. Solo su compatriota Giacomo Agostini, con siete, había enlazado más. Ago (15) es el único piloto junto a Ángel Nieto (13) que posee más coronas que Rossi y el único que ha logrado más victorias (122 contra 115). Pero nunca movió masas como Vale.

el impulso del motociclismo Aunque Il Dottore no ocupa el trono estadístico, su peso específico en la historia es incuestionable. Carmelo Ezpeleta, patrón de Dorna –empresa organizadora del Campeonato del Mundo– afirmó para DNA en 2010 que "a un 60% de la gente que viene le gusta que Rossi gane. El motociclismo ha tenido figuras muy importantes, aunque a lo mejor ninguna tanto desde el punto de vista mediático como Rossi, porque tampoco los tiempos eran iguales". Y explicó: "Es importantísimo y nos ha ayudado muchísimo en un momento en el que el motociclismo ha tenido un despegue importante en cuanto a audiencia en el mundo. Hailwood, Agostini o el propio Nieto no tenían la misma audiencia que tienen ahora". Rossi fue el motor para el impulso de un motociclismo global. Fue el Big Bang.

"Uno no se cansa de ganar; eso es imposible, es casi un vicio", admitió Rossi, un genio que para ser el más rápido reinventaba el deporte. Ofrecía adelantamientos inverosímiles, como el del mítico Sacacorchos de Laguna Seca, ante Casey Stoner, o innovaba en las frenadas, sacando la pierna para detener la moto y a la vez privar de espacios a los rivales, un estilo que hoy todos emulan. Es escuela.

Rossi mostró su valentía cerrando la gloriosa etapa en Honda, la fábrica más laureada, para asumir el reto de convertir a Yamaha en campeona. Con la primera conseguiría tres títulos de la máxima cilindrada (2001-03) y con la segunda, cuatro (2004-05 y 2008-09). Ambicioso, ávido de desafíos, de mostrar su talento, busco un examen mayor: coronar a Ducati. "Conducir una Ducati es como subirse a un columpio pero sin divertirse", expresó abrazado a la frustración. Esta etapa quizá fue su mayor condena. Perdió dos años (2011 y 2012) en la carrera contra el tiempo. Logró tres podios y una sexta plaza en la general del campeonato como resultados destacados. Solo en el año de su debut, en 1996, se había visto tan retrasado. Las nuevas generaciones pisaban fuerte. Le obligaron a visitar con asiduidad los gimnasios. Debía reconvertirse, renacer para distanciar la obsolescencia.

En la campaña de su retorno a Yamaha, en 2013, solo obtuvo una victoria. En 2014 fue subcampeón. Sería un año después cuando Rossi vivió quizá el momento más amargo de su carrera. "Tiré el décimo título en 2006 –se fue al suelo en la última carrera del curso y Nicky Hayden, que arrancó la cita con 8 puntos menos, reinó– y en 2015 me lo robaron". En 2015 debatía por el título con Jorge Lorenzo, cuando en la penúltima prueba del calendario, Marc Márquez se interpuso en el camino del italiano y ambos ofrecieron un duelo épico en Malasia. Rossi, furioso al verse condicionado en la pugna por el título por alguien que no tenía opciones, tiró a Márquez con un golpe de bota. Fue sancionado. En la cita postrera salió último (26º) y terminó cuarto; venció Lorenzo, campeón por 5 puntos de diferencia. "Tras lo de Márquez en 2015, nada fue igual", sentencia.

"La moto no es mi trabajo, es mi pasión", siempre ha enfatizado Rossi, que no volvió a pelear por ser el mejor. Desde 2017 no volvió a subir a lo más alto del podio. Se acercaba el ocaso. Para 2021, Yamaha decidió relegarle al equipo filial, el Petronas, donde a sus 42 años y alejado de la competitividad, decidió colgar el mono. En paralelo, anunció que sería padre de una niña; cómo no, lo hizo gastando humor, disfrazado de doctor. También dijo que disputaría carreras de coches.

Rossi se marcha dejando un equipo en Moto2 y otro que nacerá el año que viene en MotoGP, donde correrá su hermano, Luca Marini, de 24 años, con quien este año ha compartido parrilla. También quedará El Rancho, donde forja a los mayores talentos de Italia. Pero por encima de todo, Il Dottore cuelga el batín dejando multitud de incondicionales y una huella imborrable en el motociclismo. "Mi mayor mérito es entusiasmar a gente que no le gustan las motos". Sus nueve títulos mundiales han influido, pero su carisma ha sido incluso más relevante para su popularidad. "En el fondo, he sido el campeón del pueblo".

El fin es lo que da sentido a un inicio. Y todo inicio tiene un final. Se cierra el círculo. Después sobrevive el recuerdo, a veces imborrable, que es la eternidad. El Gran Premio de Valencia despide este fin de semana a la leyenda, Valentino Rossi. El piloto eterno.

Valentino Rossi

Fecha y lugar de nacimiento: 16 de febrero de 1979, Urbino (Italia).

Estatura y peso: 181 centímetros y 69 kilos.

Dorsal: 46, en honor a su padre, que llevaba el 46 cuando ganó su primera carrera en el Mundial.

Temporadas en activo: 26 (2 en 125cc, 2 en 250cc, 2 en 500cc y 20 en MotoGP).

Marcas: 4 (Aprilia, Honda, Yamaha y Ducati).

Grandes premios: 431. Si nada le impide correr en Valencia se retirará con 432.

Títulos: 9 (1 de 125cc, 1 de 250cc, 1 de 500cc y 6 de MotoGP). Además ha firmado 6 subcampeonatos (1 de 250cc, 1 de 500cc y 4 de MotoGP).

Victorias: 115 (12 en 125cc, 14 en 250 y 89 entre 500cc y MotoGP).

Podios: 235 (15 en 125cc, 21 en 250cc y 199 entre 500cc y MotoGP). De los 235, 115 son primeras posiciones, 67 son segundas y 53 son terceras.

Poles: 65.

Vueltas rápidas: 96.

"Mi mayor mérito es entusiasmar a gente que no le gustan las motos", dijo Rossi, que añade: "En el fondo, he sido el campeón del pueblo"

La faceta ganadora de Rossi se suma a un carisma que, en conjunto, le han convertido en el piloto más popular de la historia del motociclismo

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