Tic tac, ¡boom!

torneo de San Fermín Peio Etxeberria y un determinante José Javier Zabaleta conquistan el título al derrotar en el Labrit a Urruti y Albisu

12.07.2021 | 00:20
Peio Etxeberria y José Javier Zabaleta levantan los trofeos de campeones de San Fermín ante Urrutikoetxea y Albisu.

Urrutikoetxea-Albisu15

P. Etxeberria-Zabaleta22

Duración: 61:34 minutos de juego.

Saques: 3 de P. Etxeberria (tantos 7, 9 y 22).

Faltas de saque: 1 de P. Etxeberria.

Pelotazos: 478 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 7 de Urrutikoetxea, 1 de Albisu, 6 de P. Etxeberria y 1 de Zabaleta.

Errores: 6 de Urrutikoetxea, 6 de Albisu, 4 de P. Etxeberria y 1 de Zabaleta.

Marcador: 1-0, 4-0, 4-1, 5-1, 5-2, 6-2, 6-6, 6-7, 7-7, 8-7, 8-8, 8-14, 11-14, 11-16, 12-16, 12-19, 13-19, 13-20, 15-22 y 15-22.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de doble a sencillo a favor de P. Etxeberria-Zabaleta.

Incidencias: Partido correspondiente a la final del Torneo de San Fermín de la LEP.M disputado en el frontón Labrit de Iruñea. En el primer partido, Víctor-Bikuña ganaron a Arteaga II-Aretxabaleta (18-6). En el tercero, Zabala-Untoria vencieron a Alberdi-Ibai Zabala (7-18).

pamplona – Es José Javier Zabaleta el pataleo de los terremotos. Es José Javier Zabaleta el flashazo del relámpago y el ojo del huracán. Es José Javier Zabaleta una fuerza de la naturaleza tan difícil de domar que cualquier esfuerzo a su lado se convierte en una cuestión menor. El zaguero de Etxarren personifica los dones del cielo y los problemas derivados de la genética, que no existe del todo el sueño americano y que hay cuestiones innatas que se escapan al entender de un simple ser humano. Hay virtudes con las que se nace. La varita mágica se engrandece con el trabajo, pero el ADN encadena.

Y no hay eslabón que pare a Zabaleta. Es determinante. Una bomba. ¡Boom! El pegador marca la pauta. Destrozó ayer los buenos registros de Mikel Urrutikoetxea y Jon Ander Albisu en la final del Torneo de San Fermín. Comenzaron ganando los de Baiko Pilota en el Labrit de Iruñea. Pero después Zabaleta puso su medicina. Mano de santo. Manos de triunfador. San Fermín es suyo. Sigue siendo el rey. El expeditivo Peio Etxeberria, el más activo del cuarteto, agradeció su labor con su perpetuo interés rematador en los cuadros alegres y cedió el protagonismo al guardaespaldas, un poder extraordinario.

Ocurre que Zabaleta, pelotari diésel, tiene nitroglicerina en las venas. La deflagración era cuestión de tiempo. Tic tac. Tic tac. Comenzó apocado, sin incidencia, contemplando el gran despliegue en ataque de Urrutikoetxea –estupendo en el inicio: agresivo, valiente, acertado–. Tic tac. Tic tac. Zabaleta se fue desperezando con el paso del tiempo. Tic tac. Tic tac. El vizcaino, que no sintió molestias en la zona del aductor de la pierna derecha, olió la sangre y abrió hueco (4-0). Tic tac. Tic tac. Un fallo en el ancho dio cierto oxígeno a los de Aspe, pero respondió Mikel con un gancho (5-1). Tic tac. Tic tac. El primer fallo en ataque del zaratamoztarra llegó con un gancho lejano a la chapa. Parecía desatado. Tic tac. Tic tac. Urruti, protagonista absoluto del descorche, respondió con otro remate en un tanto duro (6-2). Tic tac. Tic tac. Y al delantero de Baiko se le escapó el segundo a las tablas (6-3). Tic tac, ¡boom!

Y el partido se volvió azul como el firmamento de un día de verano. Zabaleta disipó los nubarrones con una pelota que favorece su movimiento elegante y poderoso. Peio Etxeberria encontró el camino. Y lo que en principio era un rodillo colorado se transformó en una reacción demoníaca de los azules. La pegada del zaguero de Sakana –que no solo tiene una derecha de quilates, sino que quita, contemporiza, pega y obliga– destrozó a los de Baiko. Los de Aspe asfaltaron gran parte del trofeo de San Fermín con un parcial de 2-12 que complicó mucho el trabajo a Urrutikoetxea y Albisu, que reaccionaron a chispazos, abrasados por la dificultad de navegar en mitad de la tempestad. Agresivo y obligado a entrar en posiciones complicadas, cinco de los seis errores del vizcaino fueron en ataque. Además, el pegador de Ataun, bailando con la más fea, acabó haciendo aguas por lo complicado de la tarea.

La contienda se desnortó a partir del 11-14, el único fallo del de Sakana. Los de Aspe se fueron 12-19 y mantuvieron la renta para embolsarse el trofeo del arranque estival.

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