Ane Miren Martínez de Lahidalga Jugadora del Alavés Gloriosas

"Solo me ha llamado un equipo, pero no lo necesitaba, yo me quiero quedar aquí"

Ane Miren analiza lo que ha sido la reciente temporada con el ansiado ascenso y también lo que está por venir en la máxima categoría del fútbol femenino

14.06.2021 | 00:34
"Solo me ha llamado un equipo, pero no lo necesitaba, yo me quiero quedar aquí"

Ane Miren Martínez de Lahidalga se ha convertido en una de las grandes referentes del Alavés desde su llegada al club procedente del Aurrera. La alavesa, un auténtico puñal partiendo desde la banda, fue protagonista en el ascenso a Primera al anotar uno de los goles de la victoria en el partido decisivo, en una jugada de bellísima factura. La atacante admite haber recibido tentaciones de otros clubes, pero su amor hacia el Alavés es incondicional y su objetivo es retirarse en Vitoria.

Ya ha transcurrido más de una semana desde que se lograse el ascenso. Ahora con una mayor perspectiva y con más calma, ¿cuál es el análisis que hace?

–Después de la gran temporada que hemos realizado, creo que nos merecíamos el campeonato y se vio todo reflejado en el último encuentro cuando pudimos expresar nuestros sentimientos y soltar toda la adrenalina. Cuando lo conseguimos, en mi interior me acordé muchísimo de mi familia y de mis amigas. Además, en el Wanda, había tanto familiares como gente de mi cuadrilla y verles siempre te llena por dentro.

¿Lo considera un logro de tres temporadas?

–A pesar de llevar solo tres años en el Alavés soy también de las más veteranas y durante ese tiempo se ha intentado conseguir el ascenso. Por ejemplo, en la primera temporada parecía que lo íbamos a conseguir, pero en los dos últimos partidos no tuvimos suerte, por así decirlo, porque para mí en el fútbol la suerte no existe. Entonces tuvimos dos malos encuentros y eso nos condicionó todo lo que habíamos hecho durante la temporada. Respecto al año pasado, sí que es cierto que estábamos en lo alto de la clasificación, pero en el momento que acabó la temporada por el covid íbamos terceras y no pudimos demostrar tampoco lo que estábamos entrenando. Al final, me acuerdo que subió el Eibar matemáticamente por cómo lo gestionó la Federación. Este año creo que más que nunca hemos demostrado durante toda la temporada que nos merecíamos el ascenso.

¿Hubo miedo o viejos fantasmas cuando se perdió en Ibaia ante el Oviedo?

–Para ser sinceros, algunas jugadoras sí y otras quizá no tanto. Yo personalmente, no. Sí que lo llegué a pensar, pero no hubo ese miedo como tal. Al final, no habíamos perdido durante la temporada dos partidos seguidos en ningún momento. Es más, los tropiezos llegaron de forma esporádica y consideraba que no iba a suceder ahora.

¿Quizá entre todos se os agobió o se os ejerció demasiada presión durante esa semana?

–Es cierto que después de la derrota nos juntamos todo el equipo, (entrenadores, psicóloga y cuerpo técnico) y analizamos lo que sucedió. Es cierto que entre todos se le dio bastante bombo, pero también hay que tener en cuenta que si quieres, te puedes evadir de todo eso. Es más, yo el día del partido contra el Atlético de Madrid a las 9 de la mañana cogí el teléfono y lo puse en modo avión y no quise saber nada. Por otro lado, también pude actuar de igual manera en el anterior encuentro y no lo hice. Al final, eso es cosa de cada uno.

Al día siguiente del ascenso le tocaba trabajar ¿pudo acudir?

–Durante esta temporada he trabajado como administrativa en un Colegio y sí, claro que tuve que ir. Ese domingo salimos de Madrid sobre las 0.30 horas y llegamos a Vitoria sobre las 4.00 de la madrugada y con el "subidón" me tuve que ir a la cama y al día siguiente a las 7.00 me tuve que levantar. Al final, como no me quedaban más días libres tuve que ir a trabajar. Eso sí, no tuve mucha resaca, porque me controlé, pero tampoco tuve voz (risas). Menos mal que no soy profesora, porque no sé cómo habría dado la clase.

¿Cuál es su gol más especial o más importante?

–Mi gol más especial diría que es el de Mendizorrotza, quizá ese no sea el más importante, pero como digo, sí el más especial. Respecto al más importante no sabría cual decir. Por ejemplo, cuando marqué el gol en el Wanda, ya había otro tanto en el marcador y ese gol nos dio algo más de tranquilidad, pero quizá no fue el más importante de mi carrera.

Estas temporadas en Segunda os habéis acostumbrado a contar vuestros partidos por victorias y con el ascenso y según suele marcar la teoría, por así decirlo, vais a pasar de ser cabeza de ratón a cola de león. ¿Cómo se gestiona ese cambio?

–Es un trabajo de todos, entrenador, cuerpo técnico, psicóloga y jugadoras. Lo que tendremos es que estar preparadas para todo lo que venga. Sabemos y somos conscientes de que no vamos a ganar tantos partidos, aunque ojalá que sí, como lo venimos haciendo hasta ahora. Por otro lado, también tendremos que aprender a estar mucho más tiempo sin balón, algo a lo que no estamos acostumbradas y que no es lo que más nos gusta, ya que no es nuestro estilo de juego estar sin el esférico. Todo eso se tendrá que trabajar en los entrenamientos.

Ahora llega el verano y como es lógico habrá cambios en la plantilla . ¿Hay miedo de que se pierda esa familiaridad y buena sintonía que tiene el equipo ahora?

–Somos un equipo y no hacemos nada especial para ello, somos nosotras mismas. Cuando viene alguien nuevo, transmites lo que sientes y con eso ya se contagia bastante ese sentimiento de familia y de cariño hacia el club.

Ha sido una de las referentes del equipo. A buen seguro ha recibido cantos de sirena de otros equipos...

–Solo me ha llamado un equipo, pero no necesitaba ni llamadas ni ningún tipo de mensaje, porque yo me quiero quedar aquí, en Vitoria.

¿Entonces le veremos de albiazul más años?

Quedan algunos detalles, pero mi intención es la de continuar en el Deportivo Alavés.

Ha sido una temporada dura compaginando el trabajo y el fútbol, ¿será viable el año que viene?

–La temporada que viene le voy a tener que dar muchas más vueltas para ver si voy a poder trabajar mientras juego. Porque el club, como tal, sí que nos deja compaginar ambas cosas, pero hay que tener en cuenta qué tipo de trabajo puedes tener mientras juegas al fútbol, porque tendremos unos cuantos viajes entre semana, entrenamientos de día y de tarde y mil historias diferentes que pueden surgir durante la temporada. Entonces, a ver dónde puedes trabajar para que te den esos permisos o esa flexibilidad.

Con la profesionalización llegarán cambios y quizá se pueda vivir del fútbol femenino

–Eso es cierto. Hay que ver si se puede vivir económicamente del fútbol y no tener que compaginar varias cosas. Por lo tanto, a ver si dentro de la profesionalización nos permite dedicarnos solo a ello y no andar tan agobiadas. Con esto no quiero que suene a que es mucha paliza, pero al final en el día trabajas la jornada completa a lo que le tienes que añadir las tres o cuatro horas que le metes en el fútbol, lo que hace una suma de 12 horas diarias, que creo que son más que suficientes.

¿Existe miedo de que la profesionalización haga perder esa cercanía que tanto caracteriza a las 'Gloriosas'?

–Yo voy a seguir siendo la misma persona, voy a seguir quedando con mis amigas y paseando por Kutxi.

Aún no se sabe dónde jugarán el año que viene y a día de hoy existen muchos rumores

–Yo quiero jugar en Ibaia y esto sería posible si se hacen obras y creo que esa es la idea, pero sí que es verdad que hay otros campos de fútbol como el de Betoño, Olaranbe u otro en Nanclares que han sonado bastante. Aunque eso sí, yo espero que empiecen las obras en Ibaia cuanto antes para que en septiembre esté todo listo para poder jugar ahí.

¿Cuáles fueron sus inicios deportivos?

–Cuando era pequeñita empecé en el atletismo y luego lo compaginé con el fútbol, junto a mis otras actividades como las academias escolares. Luego, llegó el momento en el que tenía que decidir, ya que en el atletismo me empezaron a pedir que doblara entrenamientos y en el fútbol también me pidieron un pasito más. En ese momento fue cuando mi cuadrilla de amigas se separó y se fueron a equipos diferentes y yo, como no quise elegir, me quedé en el atletismo. Aunque después de un tiempo, este deporte se me quedó un poco grande y no tenía la misma ilusión que al principio y entonces me salió la oportunidad del Aurrera, la cual me ha traído hasta aquí.

De cara al futuro, ¿cuáles son vuestros objetivos?

–El año que viene con mantenernos diría que será suficiente, pero más adelante ojalá nuestro objetivo sea estar en los puestos de arriba de la clasificación.

¿Y a nivel individual?

–Si puedo retirarme en el Alavés y conseguir los objetivos que se vayan proponiendo anualmente, mejor. Mi idea dentro de lo posible es poder jugar, ya que por suerte o por desgracia el fútbol es así y hay gente que juega más y gente que juega menos y luego está quien no juega nada. Mi objetivo personal es jugar, ya que me gusta el fútbol.

¿Cómo se describiría como jugadora con tres palabras?

–Dejémoslo en dos, veloz y trabajadora.

¿Y como persona?

–Buena persona, compañera y amigable.

"No hubo miedo tras caer contra el Oviedo, no íbamos a perder dos partidos seguidos en ese momento"

"El día del Wanda cogí el teléfono, lo puse en modo avión y no quise saber nada hasta que acabó el partido"

"No me quedaban días libres y al día siguiente del ascenso tuve que ir a trabajar sin voz y durmiendo solo tres horas"

"Mi gol más especial es el que logré cuando jugamos en Mendizorrotza, aunque no sea el más importante"

"El año que viene tendremos que aprender a estar más tiempo sin balón, aunque no sea nuestro estilo de juego"

"Mi objetivo es poder retirarme en el Alavés y conseguir los objetivos que se vayan proponiendo"


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