El padre de Guevara

Carlos Guevara / Futbolista

29.01.2021 | 00:10
Carlos Guevara, durante su etapa de jugador del Alavés. Foto: FAP

Es el padre de Guevara, el chaval de la Real. Un hombre de pelotas y corta relación con el frontón. Muy corta. Apenas unos cuantos recreos con el grupo de chavales de clase con los que aún mantiene una relación de amistad más que relevante. Es Charli. Le llamábamos Charli, como la canción. Carlos Guevara Enciso, el padre de AnderGuevara, jugador de la primera plantilla txuri-urdin. Hombre de pelotas porque los tenía bien puestos. "Era un líder, de esos que siempre te pides en primer lugar para tu equipo", reconoce GuillermoKnörr, Willy, el delantero goleador del primer gran equipo de Charli en los Marias.

Jugador albiazul en la época dura del Glorioso, los primeros años de la década de los 80, cuando el Deportivo Alavés, centenario el año 21 del XXI, atravesaba una de aquellas épocas de vacas flacas que dieron fama al equipo y a la ciudad. Por aquel entonces, el Alavés, conocido como el Barcelona de Segunda División, padeció –"y nos hizo padecer a todos"– un descenso a Segunda B por moroso. "Fue una época dura, Ramón", reconoce. Recita a continuación un once típico de aquellos años en Mendizorroza: Garmendia; Galarraga, Larrañaga, Guevara y Urdaci; Astarbe, SánchezMartín, LópezPolaina y Gregori; Amutxastegui y Txetxu€ con Juani, y GómezdeSegura"un pillo"– en la recámara.

"Fueron tres años magníficos", cuenta el doctor –urólogo en el hospital Vithas San José, la Policlínica de toda la vida, en Beato, su profesión– "que me hicieron sentir orgulloso de pertenecer al Glorioso, el equipo de mi ciudad, un club histórico". Los cien años de historia "son un acontecimiento histórico del que formo parte con mucho honor". Aquella época no era buena para los chavales de la cantera. Eran muy pocos los afortunados que tenían la oportunidad de subir al primer equipo. Los técnicos preferían lo de fuera y, La General y las otras tres gradas, tampoco eran muy pacientes que digamos con los de casa. Sin embargo, en 1980, "subimos tres a la vez: Raúl Ortiz de Urbina, de Aberasturi, extremo derecho, Larrañaga, delantero centro, y yo". Charli, que había "hecho un par de buenas temporadas en el Aficionados", entró en la plantilla para cubrir el hueco que había quedado vacante tras la marcha de Morgado al Zaragoza, donde también acabarían Valdano, Señor y Badiola. "Me llamó Rimi a casaLuis Alberto Acedo, carne y uña– y me lo soltó: sales en el periódico, subes al primer equipo", recuerda, "menuda sorpresa".

Rimi, Alcorta, JosebaEtxebarria, IñigoArbaizar, hijo de donEmilio, otro exalbiazul, formaban parte de aquellos jovencitos que mataban los recreos jugando al puche, peleando por el primi; "era lo normal€ pero duró poco". Aquella cuadrilla era futbolera y de futbolistas. Y vivieron los años de juventud alrededor del fútbol, en torno a los campos de fútbol, pegados a un balón o en una tribuna. Con el tiempo, Charli, recuperó la cancha, "invitado por los Ciaurriz, Igartua, Tella y Sabino", todos exjugadores del Alavés, que han aparecido por aquí en más de una ocasión, y "claro", a menudo "solía acercarme al Ogueta para ver a Retegui o Titín, mis pelotaris favoritos", junto a Rimi y Sabino Álava, "en cancha".

Carlos Guevara nació en Vitoria el mes de febrero de 1961. Comenzó a jugar al fútbol en el Santa María. Fichó por el Alavés en edad juvenil y llegaría al primer equipo con 20 años cumplidos, cuando la normativa exigía presencia de los sub-23 en el once. Pasó dos temporadas en el Mirandés y otras dos en el UDA de Aretxabaleta "donde llegué a enfrentarme al Deportivo en Tercera División". Mientras tanto, le dio tiempo a terminar la carrera y cumplir el servicio militar en tres etapas; lo terminó de sargento en las milicias universitarias, IMEC. Ya retirado, integró el equipo de veteranos albiazules, con muchos de los cuales coincidiría en fútbol 7: Roth, JuanPablo, Robert Ortiz de Urbina, JaviMuro, Lucio y Chuchi. "Hasta que un colega me recomendó reposo, por un rollo de rodilla, y se acabó", concluye.

En el equipo de los Marias, cuando "jugábamos y ganábamos torneos escolares en Álava y el País Vasco que nos permitía luego jugar el estatal", dice, se reunió un grupo de jugadores tan espléndido como bien avenido. Aquellos infantiles y juveniles hicieron piña y amistad para toda la vida. Knörr, compañero de equipo resume: "Carlos Pérez de Heredia era el mejor, Carrillo el engranaje, yo metía los goles, pero Charli era el líder, todo carácter, pundonor y presencia". Carlos asiente y remata: "Ay, aquella zurda de Morales". Entre los dos, por separado, rememoran aquellos tiempos, casi con los mismos años, cuando el torneo de verano del Estadio, en el campo pequeño de tierra y arena, era una de las grandes citas del año. Alrededor de la peligrosa valla que cercaba el terreno de juego, decenas de espectadores en bañador disfrutaban con Rimi, Morales, Carlos, Izaguirre, Alcorta, Alberto, El Pelos"Éramos casi los mismos", apunta Willy. Aquel grupo, el equipo Caifas, con el que no podía nadie en categoría juvenil, pasaría a engrosar el senior de los Potrosos, con PatxiConde, Jausoro, Rituerto, "cuando nos tocaba competir con los ex del Alavés, Tella, Español, Ciaurriz€ a quienes ganamos una final con mucha historia. ¡Qué buenos años!", remata Charli, el padre de Guevara.

Guevara, Ander Guevara Lajo, jugador de la Real, hermano de Markel, Joseba y Nerea, hijos de Charli y Olga, es centrocampista titular de la Real Sociedad, equipo con muchos y muy buenos jugadores en el centro del campo –"es mejor que yo, con más visión, más técnica... mucho más completo. Yo corría más, saltaba más y defendía mejor"–, es un futbolista creador, listo, con cerebro y porte. Siempre juega con la cabeza alta controlándolo todo. Es jugador de primera porque "tiene cabeza, y es muy fuerte mentalmente", reconoce el padre. Los Guevara tienen capacidad de liderazgo. Ander, que fichó del Alavés en su segundo año de cadete, "ha sido capitán del equipo hasta llegar arriba". Por algo será. Cuando renovó con el Sanse, "era un paso importante", dice el padre. "Le dije ¿te imaginas si llegas al primer equipo? Y él me contesto firmaría estar toda la vida. Cuando le subieron –amplió el contrato hasta 2024–, nos sacamos unas fotos para mandárselas a la familia". Aquel fue una gran día.

Guillermo Knörr, albiazul hasta la médula, me había avisado unos años antes: "Ven un día a Ibaia, que quiero que veas a un chaval". Y fui. "Mírale cómo pisa el balón, como se mueve. La cabeza siempre alta, controlándolo todo. Cómo habla con el árbitro y coloca al equipo. Tiene personalidad. ¿Sabes quién es? –y tras pausa€– El hijo de Charli". Tenía 14 años. Y apuntaba.

El padre de Guevara, el de la Real, defensa rápido, fuerte y dotes de mando – "un estilo Karmona"–, Charli, Carlos Guevara, tenía pelotas y no iba mal por arriba. Cumplirá 60 el 11 de febrero. Está hecho un chaval. Hoy, vigila que nuestro aparato urogenital funcione. Antes, igual hasta te ponía ahí los tacos, siempre sin intención, porque era un jugador limpio, "pero viril" que de cuando en cuando le pega al pádel o al frontón. Es el padre de Ander.