Parar la moción de censura mediante un informe policial

Bartomeu se agarra a las irregularidades en 300 papeletas que investiga la guardia civil y a la pandemia para evitar el plebiscito sobre su gestión

08.10.2020 | 23:42
Josep Maria Bartomeu, presidente del FC Barcelona. Foto: Afp

barcelona – Al día siguiente de validarse las firmas que abre la puerta a la moción de censura contra Josep Maria Bartomeu, presidente del Barcelona, el proceso para acabar con su mandato por la vía del escarnio se dirige al limbo por las trabas que impone la pandemia del coronavirus y la legitimidad de unos 300 apoyos recabados a los socios por los impulsores de la moción, con el precandidato Jordi Farré a la cabeza. Según avanzó ayer la cadena Ser, la Guardia Civil ha visto indicios de irregularidades y reclama al club más documentación para realizar el consiguiente atestado y elevarlo al juez si ve elementos delictivos.

De momento, la directiva del club catalán se ha apresurado a aclarar que no se trata de una denuncia formal. Simplemente se limita a informar de indicios fraudulentos en unas 300 papeletas, lo cual supondría dilatar los tiempos que lleven hasta el voto de censura.

Los servicios jurídicos del Barça señalan que varios números de carnet coincidirían con algunos que figuran en la investigación que se sigue en el juzgado numero 1 de Barcelona respecto al fraude detectado en la reventa de abonos de 2.800 socios, una operación descubierta en el Clásico disputado ante el Real Madrid en mayo del 2018.

En la comunicación a la Guardia Civil el club alerta de indicios de carácter penal que escapan de la Mesa de recuento y validación de las papeletas, formada por representantes de la entidad barcelonista y los promotores de la moción, y pide una investigación. Con esta maniobra los dirigentes del club blaugrana han intentado alterar los plazos, e incluso paralizar al completo la moción de censura forzando una votación en la Mesa en un intento de suspenderla hasta que se aclarasen las pesquisas policiales. Todo se quedó en un propósito fallido, pues los dos representantes del Barça quedaron en minoría y el club perdió la votación por tres a dos.

Lo primero, la salud Sin embargo a Bartomeu le queda una segunda carta para torpedear la moción de censura: la crisis sanitaria. En este sentido el vicepresidente social del Barcelona Jordi Cardoner puso en cuarentena el plebiscito para la destitución de Bartomeu. "El club mantendrá un contacto permanente con la Secretaria General de l'Esport y el Departament de Salut" para evaluar si será posible la celebración de un referéndum, situación que puso en tela de juicio. «Se puede celebrar, no estoy negando la mayor, pero se tiene que celebrar con garantía de salud y estructurar los protocolos», dijo, y a la pregunta de si la situación sanitaria lo permite garantizaría su celebración, Jordi Cardoner respondió con evasivas. «La primera premisa es necesaria, pero la segunda no la puedo asegurar», dijo el vicepresidente.

Cardoner anunció además que la asamblea de socios compromisarios que debía celebrarse el 25 de octubre "se pospone por razones sanitarias de mutuo acuerdo con la Generalitat" y mostró una fidelidad inquebrantable hacia la figura del cuestionado Bartomeu. "La junta directiva está al lado del presidente y no ha habido ninguna reunión para decidir si hay que dimitir o no", destacó. "Hay que respetar a los 20.000 socios que aproximadamente han firmado el voto de censura, pero también tenemos que considerar que hay 90.000 socios que no se han pronunciado".

Con todo, Cardoner agradeció "el trabajo llevado a cabo por todos los participantes en el proceso de validación de las firmas del voto de censura".