El Sevilla reta al Bayern en la Supecopa de Europa

El alcalde de Budapest, el gobierno de baviera o el Bayern cargan contra la uefa por admitir público

24.09.2020 | 01:30
Javi Martínez, ayer. Foto: Afp

budapest – El Sevilla afronta sin complejos su primer partido oficial de la temporada con la ilusión de sumar un nuevo título, la Supercopa de Europa, pero para ello deberá superar hoy en Budapest (21.00 horas, Movistar) al potente Bayern de Múnich, vigente campeón de la Champions y de la Bundesliga, y que inició este curso con un contundente 8-0 ante el Schalke 04.

El espectacular currículum del Bayern es muy respetad, pero el Sevilla se ha ganado también un puesto de prestigio en el continente, como lo demuestra que el pasado agosto sumó su sexto título de la Europa League al derrotar en la final al Inter de Milán o antes en semifinales a otro de gran historia como el Manchester United.

Bayern y Sevilla sí están igualados en la Supercopa de Europa, que la han ganado cada uno en una ocasión: los sevillanos en 2006 al Barcelona (0-3) y los alemanes ante el Chelsea en 2013.

El partido llega rodeado de las particularidades obligadas desde la pasada primavera por la pandemia de coronavirus, aunque la UEFA ha fijado esta cita como una prueba para el regreso de los aficionados a los estadios y estudiar el impacto en el llamado Protocolo de Regreso al Juego de este organismo. Así, el Puskas Arena, con una capacidad que supera las 60.000 localidades, estará abierto en un treinta por ciento de su aforo y la UEFA facilitó a cada club contendiente 3.000 entradas, de las que el Sevilla ha hecho uso de medio millar y el Bayern de unas dos mil, todo debido al recelo por los viajes y estrictos protocolos sanitarios exigidos.

Al respecto, el alcalde de Budapest, Gergely Karácsony, aseguró ayer que si fuera por él no permitiría los espectadores en la Supercopa. "Si contara con recursos legales, el encuentro seguramente se organizaría a puerta cerrada", dijo el edil hablando sobre los riesgos de contagio por el coronavirus. Pero Karácsony no está solo en este debate. Desde la oposición húngara hasta el primer ministro de Baviera, Markus Söder, y el entrenador del Bayern, Hans Flick, han criticado la autorización de entrada de espectadores en el estadio.