Escalada

Reencuentro con picos

Los hermanos Pou, junto al argentino residente en asturias Kiko Cerdá, afrontan en la peña Santa de Castilla su último gran desafío

29.08.2020 | 01:10
Espectacular panorámica de la Peña Santa de Castilla.

Vitoria – Como ya prometieron dada la situación excepcional producida por la crisis del covid-19, los hermanos Pou están viviendo este año un verano muy diferente a lo que acostumbran. Fieles a su estilo anunciaron que se quedarían en casa para no forzar la situación viajando en mitad de la pandemia y para impulsar la economía local, muy necesitada de ayuda, y han cumplido su palabra.

En esta línea han elegido la Peña Santa de Castilla (de 2.596 metros), una de las montañas más emblemáticas de los Picos de Europa y techo del macizo occidental de esta cordillera, como su último desafío. Su pared de 600 metros verticales es una de las más impresionantes y grandes de España y a ella se van a enfrentar. Este es el objetivo de los Pou. Acometer su espectacular cara sur de una manera directa por su parte más vertical (gran parte del itinerario es incluso extraplomado). Objetivo al que se ha unido Kico Cerdá, escalador argentino residente en Asturias.

Una vez más los alaveses se reinventan en los Picos de Europa, como ya han hecho en varias ocasiones en el Naranjo de Bulnes, montaña que han puesto en el mapa internacional con escaladas tan famosas como Orbayu, Lurgorri, MarejadaFuerza6, Zunbeltz o Quinto Imperio entre otras muchas. Desde el valle leonés de Valdeón hay una aproximación que, dependiendo del nivel físico, puede llevar entre tres y cinco horas hasta Huerta, preciosa vega a 2.000 metros de altura. Allí, han instalado el campo base para poder acometer la escalada. Durante la primera semana de trabajo los tres alpinistas han conseguido solucionar los primeros 300 metros que, aunque es la mitad de la pared, también es cierto que corresponde a la más sencilla. Por delante les quedan los últimos 300, estos todavía más extraplomados, y donde están convencidos que encontrarán las mayores dificultades de la ruta.

Una zona que con casi total seguridad les obligará a dormir en alguna pequeña repisa mientras acometen la ascensión. "Vamos paso a paso, de momento ya se ha conseguido la mitad de la escalada. No adelantemos acontecimientos, ahora toca trabajar duro para sacar el resto adelante", avanzan.