Europeo de Balonmano

La épica de los campeones

La selección española de balonmano revalida su oro Europeo tras ganar a Croacia en una final sufrida y muy disputada, y consigue el billete directo a los juegos olímpicos

27.01.2020 | 06:23
La plantilla de la selección española de balonmano celebra el título europeo conseguido ayer ante Croacia, su segundo trofeo continental consecutivo.

España22

Croacia20

ESPAÑA: Corrales, Pérez de Vargas, Ángel Fernández (1), Entrerríos (2), Dujshebaev (2), Solé (1), Morros, Goñi (1), Maqueda (3), Sarmiento (2), Aginagalde (2), Figueras (1), Cañellas (1), Guardiola, Aleix Gómez (4) y Ariño.

CROACIA: Sego, Asanin, Maric (3), Duvnjak (5), Stepancic (3), Horvat (1), Karacic (3), Mandic (2), Musa, Mamic (1), Cindric, Sipic, Sarac, Brozovic (1) y Matanovic.

Parciales: 2-3,4-5, 6-8, 8-10, 10-10, 12-11 (al descanso); 16-12, 16-14, 17-15, 18-18, 19-19 , 22-20.

Árbitros: Nachevski y Nikolic (Macedonia). Excluyeron a Sarmiento y Entrerríos por España; y a Horvat y Karacic por Croacia.

Incidencias: Unos 14.000 espectadores en el Tele2 Arena de Estocolmo.

estocolmo - Fue un partido de desgaste y taquicardias. De terquedad defensiva y un ángel en la portería. Fue un partido de sudar el esmoquin y quitarse el sombrero. De igualdad constante, de semejanza en el marcador y en el juego. Un partido de los que gustan ver y jugar, pero de los que solo se ganan a base de obstinación y calidad. La final del Europeo de Suecia, Austria y Noruega fue una poesía de guerra. Un relato entre dos gloriosos que se enfrentaban por la eternidad de la victoria. Por ser leyendas. Y entre los golpes en las áreas, el barro en los extremos y las trincheras en defensa, España tiró de épica, del hábito de ganar, y se llevó el oro ante Croacia. De esta forma, el conjunto dirigido por Jordi Ribera reedita el título que levantó en 2018 y consigue el billete directo a los Juegos Olímpicos de Tokio, la auténtica obsesión de la vieja guardia del equipo estatal.

España, que se había paseado por las rondas del Europeo sin apenas despeinarse, supo sufrir en la final. Porque Croacia fue un digno adversario que incluso tuvo opciones de ganar. De hecho, los balcánicos lo hicieron bien, sublime; pero estropearon todo el trabajo a un minuto del final. Fue entonces cuando un incomprensible error de Karacic, en el siete ideal del campeonato, silenció el Tele2 Arena. El croata tenía el balón en sus manos y el marcador reflejaba un 21-20 en el minuto 59. Era el último ataque balcánico, era la última oportunidad para empatar y forzar la prórroga. Pero entonces, sorprendentemente, Karacic se relajó y cometió pasos. Con el pitido del colegiado, la posesión pasó a ser española y, aprovechando la incredulidad de los presentes, Álex Dujshebaev puso la guinda a la final con un golazo en rectificado. Marca de la casa. Genética familiar.

El equipo español se marchó de Estocolmo con el oro al cuello, sin embargo, la final comenzó por el mal camino. Croacia, con las piernas todavía agarrotadas por su semifinal de dos prórrogas frente a Noruega, no tuvo problemas para encontrar la portería estatal. Y eso que en ocasiones fue andando. La defensa propuesta por Ribera no funcionó hasta la entrada de Maqueda, el retorno al 6:0 y el ingreso de Pérez de Vargas. Pero para entonces, los balcánicos ya iban tres tantos arriba. Sin embargo, España reaccionó. Cerró filas y se conjuró alrededor del mejor guardameta del Europeo, aquel que desde entonces solo le permitió a Croacia marcar un tanto más antes del descanso. El equipo estatal endosó un parcial de 5-1 y consiguió una espectacular remontada para marcharse a los vestuarios un tanto arriba (12-11).

La segunda mitad tuvo mil caras. Tuvo España cuatro tantos arriba para después estar más de ocho minutos sin marcar. Empató Croacia y cada gol se tradujo en un micro infarto. Gómez, a sus 22 años, sorprendió con el arrojo de un veterano y se hizo grande desde los siete metros. Pero los balcánicos siguieron el juego y respondieron a cada tanto. La tensión atenazó a ambos equipos, ya no quedaban uñas que morder y entonces Karacic se paseó con el balón en las manos. Pasos para que Entrerríos levantara el trofeo de su último Europeo.

Las lágrimas del capitán Entrerríos, cuya retirada está muy cerca, no pudo reprimir las lágrimas tras reeditar el título continental: "Es difícil describir lo que siento. Estoy muy feliz. Este equipo ha trabajado mucho y lo ha pasado mal por la no clasificación para los Juegos de Río. Ha sido muy merecido habernos metido en los Juegos de esta forma".