Visita Gasteiz en mayo

Nacho Vegas, pasión en el amor y la lucha

El prestigioso cantautor asturiano publica el magnífico 'Mundos inmóviles derrumbándose', que presentará en la Jimmy Jazz vitoriana en mayo

16.01.2022 | 00:10
El asturiano constata su madurez personal y creativa en su nuevo disco. Foto: Asís Ayerbe

cobijadopor los fantasmas de Nick Drake, Leonard Cohen y Nick Cave, Nacho Vegas (Xixón, 1974) supera ya dos décadas de carrera con una propuesta intimista, cruda y ferozmente personal, alejándose de los encorsetados patrones musicales indies tradicionales y con una lírica autobiográfica y kamikaze sobre el amor, la tristeza, la soledad y, últimamente, la acción política. El asturiano constata su madurez personal y creativa en su nuevo disco, Mundos inmóviles derrumbándose, que presentará en concierto en la Jimmy Jazz de Vitoria en mayo.

En uno de los recientes versos del asturiano, que se dio a conocer en los grupos indies de los 90 Manta Ray y Eliminator Jr, se concentra la gasolina que impulsa a este magnífico músico y cantante asturiano. "En la lucha como en el amor se vive la pasión", canta Vegas en una de las canciones de Mundos inmóviles derrumbándose, editado este viernes pasado en el sello vasco Oso Polita y que no hará sino engrandecer aún más el respeto logrado en el aficionado estatal y latinoamericano habituado a ir más allá de las habituales propuestas musicales convencionales.

Ha contado Vegas que el embrión de estas nueve canciones está en la angustia personal que sufrió durante la pandemia, hace justo ahora un año, y que le obligó a huir de su piso de Xixón y refugiarse en el pueblo costero asturiano de Ortigueira, junto a su mejor amigo. Allí, en una casa alquilada, contrarrestó la soledad y la tristeza –"la aflicción te sume en un vacío atroz", escribió– jugando con el repertorio de su nuevo álbum, en el que vuelve a participar en su producción y ha grabado con una nueva banda, una vez consolidada la marcha de sus antiguos colaboradores, asentados ya en el proyecto León Benavente.

Ahora, con el apoyo de antiguos colaboradores como el batería Manu Molina y el guitarrista Joseba Irazoki, Vegas firma un disco maduro, tan sensible como ácido y apasionado, tierno y político a partes iguales, con un sonido muy orgánico y que, musicalmente, tiene la impronta de su fuerte personalidad pero ofrece también aires nuevos, como demuestra la canción más política del disco, Big crunch, en la que combina la rabia y el estribillo más pegadizo y cantable del álbum con su sonido más rockista. Lo llama "villancico anticapitalista" y "canción, panfleto, bomba", y en él canta que "el capitalismo ha entrado en fase de implosión" y le atiza al ministro Grande–Marlaska.

"Soy de los que piensan que todo lo humano es político. Las canciones, incluso las más íntimas, hablan del mundo, lo miran, y te posicionas con respecto a él. Y eso ya es un planteamiento político de base", explica el asturiano, que, como en su obra más reciente, también habla de locura, podredumbre y poder en el tema El mundo en torno a ti. "Big crunch es una canción importante en el disco porque contrasta con el tono de la mayor parte de las canciones. Es una canción que incluso se puede bailar y todo", indica.

Tristeza y ternura Otra de las novedades del disco es el aire latino que mece La flor de la manzana, que utiliza la bomba portorriqueña y el dembow dominicano, el patrón del reggetón, para, junto a la distorsión de Irazoki, metales y ecos de Willie Nelson, criticar la selva en que se ha convertido la civilización actual. "Esto no era la evolución", canta el asturiano, militante de Anticapitalistas y exiliado de Podemos, que ofrece dos temas en bable –la country – folk Muerre l´Branu y un Principiu de crueldá–, como buen defensor de la oficialidad del bable. Disco en el que ha contado con una elevada colaboración de féminas, incluida la vasca Mursego, Mundos inmóviles derrumbándose es un disco que habla de rabia y política, pero también de vacío, soledad y precipicios existenciales en la bellísima balada de aire country La séptima ola, acústica y con cuerdas. "Nos arrastrará y la séptima será letal", canta en ella. Y lo hace también al amor, bien sea vía la amistad en la ranchera – folk descarnada Ramón In, o al tradicional en la escalofriante Esta noche nunca acaba, con aires a M. Ward y donde se oye "el amor se escapó" aunque "el volcán sigue en activo".

Las "emociones" de Vegas, convertidas en "rimas y melodías", llegan a su culmen con El don de la ternura, gema basada en un texto de Raymond Carver y que aparece subrayada con cuerdas y piano, y una melodía que remite al Arponera de Esclarecidos. Es su antídoto contra el cinismo, su grito para "cuidarnos un poco, porque no hacerlo es fracasar", a la vez que una rendija abierta a la esperanza porque, como canta, "no hay derrota total" y "siempre hay luz tras tanta oscuridad". Vegas y su grupo actuarán en Muxikebarri, en Getxo, el 29 de este mes. En la Jimmy Jazz de Gasteiz actuará en mayo y en Bilbao, en julio, en el BBK Live.

En el disco, en el que ha contado con una elevada colaboración de mujeres, habla de rabia y política, pero también de vacío y soledad

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