Katixa de Silva Productora

"El único con el que lloré al saber las nominaciones de 'Ane' fue con el representante del banco que confió en el proyecto"

06.03.2021 | 00:35
"El único con el que lloré al saber las nominaciones de 'Ane' fue con el representante del banco que confió en el proyecto"

Sobre todo en 'Ane' pero también en 'Baby' y 'Akelarre' está presente el incansable trabajo de Katixa de Silva, una labor que casi nunca percibe el público pero que es básica y fundamental para que los proyectos audiovisuales lleguen tan lejos como estos tres títulos

Vitoria – Acaba de regresar de Benasque donde se ha estado rodando La cima, de Ibón Cormenzana. Y no para. Productora ejecutiva, directora de producción, ayudante de producción... son caras de la misma moneda presentes en títulos como Vitoria, 3 de Marzo, La pequeña Suiza, Ilargi Guztiak y un largo etcétera imposible de resumir en pocas líneas. Hoy no podrá estar en Málaga por las restricciones que marca el covid, pero va a estar más que atenta a los Goya. De lo primero que hizo al saber que Ane estaba nominada a mejor película fue llamar al banco que posibilitó hacer la película para dar las gracias, dice con una sonrisa Katixa de Silva. El filme opta a otros cuatro galardones, sin perder de vista a Baby y Akelarre, dos de las otras producciones en las que ha tomado parte y que también pueden salir victoriosas en varias categorías.

¿Qué extraño vivir un año en el que se han hecho realidad tantos proyectos y en el que ha trabajado tanto mientras una pandemia lo paralizaba casi todo, no?

–Hemos trabajado mucho este año y nos hemos acostumbrado a esta nueva normalidad. Ya sabemos cómo tenemos que rodar con covid y lo que puede pasar. Ahora no te agobias como al principio cuando tienes un día de pruebas en un rodaje y te llama la ayudante de producción para decirte que hay un problema. Claro que trae consecuencias y pueden ser más o menos graves, pero ya estoy acostumbrada a ello. Sabes el protocolo que hay que aplicar y ya está. Si nos vamos a mayo o junio del año pasado, cuando nos reincorporamos a la primera producción que volvía a rodar con covid en España, que fue Ilargi guztiak, es evidente que en aquel momento teníamos muchas dudas sobre todo. Fue muy difícil: las mascarillas, los geles, las distancias en las comidas... Pero después de todo lo que hemos trabajado este año, de tantos proyectos, todo es más normal dentro de la incomodidad que tiene la situación de por sí.

Entre 'Ane', 'Baby' y 'Akelarre' suman 16 nominaciones a los Goya. ¿Satisfacción, orgullo, no importa tanto como parece...?

–Las nominaciones sirven para que los proyectos vuelvan a la palestra y eso es lo fundamental. En el caso de Ane, por ejemplo, tuvimos el estreno, nos fue muy bien pero dentro de la situación actual, es decir, de cómo están las salas. Claro, el hecho de tener cinco nominaciones ha hecho que la película haya podido volver a las pantallas, que entre Movistar+ y que sucedan una serie de cosas que permiten a los filmes pequeños darles otra vez un nuevo empujón. Yo no he estado en la producción ejecutiva de Baby o Akelarre pero el esfuerzo de cada profesional en su departamento para hacer posible estos proyectos ha sido el máximo. Me alegro mucho de los reconocimientos y de las nominaciones porque implican que más gente vea las películas, que para eso las hacemos.

Es 'Ane' la película que más ha ocupado su tiempo y su mochila de preocupaciones. Parece mentira pensar a dónde ha llegado un proyecto que en 2017 realizó una campaña de micromecenazgo para poder rodar el corto del mismo nombre. Es que puede ser la mejor película.

–Puede ser. Es una opción. El corto fue totalmente intencionado. Era la manera que teníamos de conseguir material promocional para poder llevar el proyecto de la película a mercados internacionales. David Pérez Sañudo y yo estuvimos viajando dos años a Berlín y necesitábamos tener esas imágenes. La posibilidad de hacer el corto nos vino muy bien para eso, pero creo que antes del rodaje de aquello ya había una primera versión del guión del largometraje. Nos sirvió para aquello, aunque también ha habido consecuencias negativas.

¿En qué sentido?

–Hacer ese corto ha impedido que Marina Parés y David Pérez Sañudo puedan optar a mejor guión original. Estamos muy contentos por la nominación a mejor guión adaptado, pero evidentemente el guión de Ane es una obra original de los dos. Hubiera sido más justa la nominación a guión original, pero hacer el corto lo impide.

¿Se imagina que 'Ane' sea elegida la mejor película?

–Todo puede ser. Incluso puede pasar que Patricia López Arnaiz no se lleve el Goya aún siendo la mejor actriz según todo el mundo. Puede suceder porque los premios de la Academia, a veces, son un poco caprichosos. Ya ha habido algún artículo que ha insinuado que quienes votan pueden pensar que Patricia va a tener una carrera larga e importante, y que ya tendrá tiempo de ganar otro Goya. Es curioso pensar eso cuando hemos visto las críticas a su trabajo y todas las reacciones que ha habido. Todo puede ser.

Después de tantos esfuerzos y tanto trabajo, ¿cómo vivió ese momento del estreno de 'Ane' en el Zinemaldia? ¿Algo de orgullo personal ya tuvo que sentir, verdad?

–Por supuesto. Y entrar por la puerta el día del estreno y que José Luis Rebordinos te diga que la película tenía que haber estado en la Sección Oficial, claro que es un orgullo. Para nosotros San Sebastián era un antes y un después, era dar a conocer la película por primera vez.

Antes de que se rodase 'Ane' le tocó la grabación de 'Baby' con muy poquito tiempo de diferencia. Todo sucedió entre el verano y el otoño de 2019.

–Para entonces llevaba ya dos años trabajando en el proyecto de Ane, desde el minuto uno en el que me mandaron el guión. En este tiempo no he parado de trabajar en otras producciones, compaginando la producción ejecutiva de Ane con otras propuestas. En Akelarre, por ejemplo, le tuve que pedir permiso a Koldo Zuazua para irme un par de veces durante el rodaje a Madrid para poder asistir a la formación en La Incubadora. En 2019 no quedó otra que vivir casi de seguido el rodaje de Baby y el de Ane porque teníamos a Patricia en esas fechas y no más porque el resto del año lo tenía ocupado. Fueron unas semanas muy intensas. Además, teníamos muchos contratos firmados con TVE, ETB, Gobierno Vasco... pero yo no paraba de recorrerme bancos, uno tras otro, y nadie me quería dar un crédito. Necesitábamos dinero para pagar al equipo las nóminas, para afrontar los gastos de las localizaciones, los hoteles, las comidas... y nadie me lo quería dar. De hecho, la única persona con la que he llorado cuando me enteré de las nominaciones fue con el representante del banco que confió en el proyecto y en mí. Le llamé y le dije: ¡gracias! Sin su confianza, Ane no hubiera sido posible.

Igual alguno debería aprender.

–Mejor me callo.

Por cierto, el otro día en el cierre de la Semana de Cine Vasco, donde recogió el premio del público también por 'Ane', coincidió con la también directora alavesa Estíbaliz Urresola, ganadora del certamen con el corto 'Polvo somos' y que este año ha sido seleccionada por La Incubadora por su proyecto de largometraje '20.000 especies de abejas'. ¿Compartieron experiencias?

–La verdad es que no conocía en persona a Esti, estuvimos por primera vez el otro día. Y me dijo que hacía un tiempo ella me había mandado un mail y yo le había contestado, pero no me acuerdo (risas). Sé que ahora está muy bien asesorada por Gariza Films y tengo muchas ganas de poder estar más tiempo con ella para que me cuente cosas del proyecto. Además, tener una mujer directora me parece que es muy bueno para todos.

Ahora que dice esto, ¿qué les diría a las jóvenes generaciones de mujeres que tal vez puedan ver en la producción o en otras profesiones del sector audiovisual que no tienen reflejo público o mediático?

–Si momentos de nominaciones como estos sirven para provocar que haya más mujeres entrando en la producción, bienvenidos sean. A mí, particularmente, salir en prensa no es algo que me guste mucho. A partir de ahí, a las más jóvenes les aconsejaría que crean en el proyecto que van a hacer, eso es fundamental. Es algo que te va a llevar dos o tres años de tu vida o incluso más, así que tienes que estar en propuestas en las que creas. Y, por supuesto, que crean en ellas mismas, en que pueden sacar los proyectos adelante.

En Álava se han rodado más largometrajes en los últimos cinco años que en los últimos 25. Es de esperar que la pandemia no se traduzca en un parón excesivo. De hecho, hay varios proyectos que ya están muy avanzados en este sentido. Pero más allá de eso, de la situación que crea el coronavirus, ¿qué es necesario para cimentar una industria profesional, por pequeña que sea, para seguir creciendo desde el territorio?

–Ha sido absolutamente fundamental que las instituciones, tanto el Ayuntamiento de Vitoria como la Diputación Foral de Álava, hayan instaurado en los últimos años ayudas al sector audiovisual, unos apoyos muy peleados por la Asociación de Productores Audiovisuales Independientes de Álava (Apika). Si tienes apoyo en tu casa, cuando llevas un proyecto fuera para venderlo, da otra imagen. He estado en mercados internacionales en los que me han preguntado la razón por la que en un proyecto que presentaba no había ningún apoyo de instituciones de mi zona. Vender algo internacionalmente sin tener el apoyo de los tuyos es, como mínimo, raro. Este apoyo que ahora tenemos, este impulso, está ayudando a que haya jóvenes cineastas haciendo cortometrajes muy buenos y a que haya proyectos de largometrajes que se pueden llevar a cabo. Eso es lo que hace que la rueda no se pare. Si te quitan, con el tiempo volveremos al páramo.

Comentaba en estas páginas David Pérez Sañudo hace poco que le causaba impresión ver cómo mucha gente de Álava siente 'Ane' como suya, como algo del territorio.

–¡Cómo no va a ser así, si estuvimos grabando cinco semanas por Vitoria quitando aparcamientos a un millón de vecinos! (risas) Me encanta que la gente sienta la película como suya.

¿Cómo se presenta 2021?

–Por ahora, con calma. Acabamos de regresar del rodaje de La cima, que ha sido muy potente. Ha sido una experiencia increíble. Arcadia es una productora de gente maravillosa y eso que nos ha pasado casi de todo con inclemencias meteorológicas, con el covid, con... pero ha sido algo muy especial. Además, tengo proyectos personales, de casa, que me tienen muy ilusionada. Y lo demás, ya lo iremos viendo porque cosas están viniendo. Queda mucho por descubrir de este 2021.

Incluso tengo entendido que su hermana Beatriz de Silva está dando pasos para hacer realidad su primera película...

–(Risas) Bueno, el proyecto de Bea está en una fase muy inicial. Estamos con la primera versión del guión. Mi hermana es muy crack escribiendo, pero vamos poco a poco. De rodarse no será este año. Será en 2022 y si todo va bien.

"Me alegro mucho de los reconocimientos porque implican que más gente vea las películas, que para eso las hacemos"

"Todo puede ser. Incluso puede pasar que Patricia López Arnaiz no se lleve el Goya aún siendo la mejor actriz según todo el mundo"

"Si momentos de nominaciones como estos sirven para provocar que haya más mujeres entrando en la producción, bienvenidos sean"