No quedan entradas a la venta

El Principal entra en el nuevo año de la mano de Izaro

Desde hace mas de dos meses, no queda ni una sola entrada para el concierto

01.01.2021 | 23:15
Izaro en uno de sus recientes conciertos en el Kursaal donostiarra. Foto: Iker Azurmendi

Vitoria – Salió a principios de 2020 Limones en invierno y las expectativas estaban por todo lo alto. Izaro volvía a escena para refrendar su proyecto musical y su tirón entre el público. Todo hacía indicar que el escenario no podía ser mejor para un nuevo triunfo. Pero como sucedió con todo, apareció el covid-19 a principios de marzo y los planes se quedaron en eso, en deseos que no se pudieron cumplir. Aún así, la creadora no estuvo parada. Ni mucho menos. Con mascarillas, con distancias, con aforos reducidos y con lo que se quiera, volvió a las tablas y a dejar las taquillas tiritando aunque hiciese varios conciertos seguidos en el mismo lugar.

El nuevo año ya está aquí. Y es de esperar que, en todos los sentidos, sea diferente. Un 2021 que Izaro y el Principal gasteiztarra han decidido arrancar compartiendo camino. Así va a suceder a las 19.00 horas, ese horario impuesto por la pandemia que, por desgracia, se está convirtiendo en norma para el centenario teatro de la calle San Prudencio. Eso sí, quienes no tengan ya su entrada en la mano van a tener que esperar a otra ocasión. Los 400 pases disponibles –el máximo que marca el Gobierno Vasco para actos culturales en recintos cerrados– volaron nada más ponerse a la venta hace un par de meses. No hubo tiempo ni de respirar. Una pena que no se haya podido organizar un segundo recital como mínimo. Eso sí, el público alavés tiene que saber que, si no hay cambio de planes, la artista volverá el 16 de enero, esta vez tomando el Amurrio Antzokia como punto de referencia obligada.

De momento, con sus nuevas canciones pero sin perder de vista esos temas que ya forman parte sí o sí de su repertorio, Izaro estará en Vitoria para seguir construyendo una senda que habla de éxito desde que hace ya casi cinco años se publicase su primer disco. Ella ya no es una sorpresa. Ni una promesa. A pesar de su juventud, es una realidad más que consolidada, por mucho que algunos hayan descubierto su nombre ahora –y se hayan quedado ahí– tras las declaraciones realizadas en torno al día contra la violencia machista y la muerte de Maradona. Las verdades del barquero siempre suelen molestar.

Más allá de eso, Limones en invierno es un disco al que, como ha sucedido con otros trabajos, la pandemia no le ha permitido crecer como se merece. Una decena de temas componen un tercer trabajo que fue muy bien acogido cuando se lanzó, antes de que el coronavirus entonase su canción. Por lo menos, este regreso a los escenarios está permitiendo recuperar el pulso al álbum y a una artista con nombre y espacio propio en la escena.