Iturralde, el músico y maestro del jazz flamenco

02.11.2020 | 00:43
Concierto homenaje al artista con cuatro generaciones de saxofonistas por su 90 cumpleaños.

El navarro, saxofonista, profesor y leyenda del jazz fue reconocido durante su larga y extensa trayectoria con los más reconocidos galardones del mundo de la cultura a nivel internacional.

EL saxofonista, clarinetista y compositor navarro Pedro Iturralde falleció ayer a los 91 años. Nació el 13 de julio de 1929 en Falces, el pueblo en el que "debutó" con ocho años tocando en la banda municipal y luego con la orquesta "de baile", en la que tuvo la inmensa suerte de que su director tuviera un archivo de discos en los que escuchó por primera vez a Duke Ellington o Coleman Hawkins. Una leyenda del jazz con un gran legado que se ve plasmado en las diferentes generaciones de saxofonistas navarros. El músico ha creado escuela en esta comunidad y sus influencias han traspasado fronteras.

Fue distinguido, entre otros galardones, con el Príncipe de Viana de la Cultura en 2007, y con el premio Francisco de Javier en 2018. Recibió además el Premio del Ministerio de Cultura a la edición más destacada en la contribución a la pedagogía por la obra 324 escalas para la improvisación de jazz, y en 2007 el Premio a Toda Una vida de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música. Fue Medalla de Oro de las Bellas Artes, Medalla de Honor de la SGAE y en 2016 Medalla de Oro al Mérito del Trabajo.

Iturralde fue profesor del Conservatorio de Madrid y colaborador de la Orquesta Sinfónica de RTVE. En 1992 recibió el Premio a la Creación Musical, Literaria y Plástica de la Comunidad de Madrid.

El músico, considerado una de las grandes figuras del jazz estatal, alternó a lo largo de su vida las tareas pedagógicas con la interpretación del jazz.

Iturralde, que ha acumulado los principales reconocimientos de su tierra, Navarra, siempre los ha acogido, como apuntaba en 2014, al ser protagonista de un homenaje brindado por la Coral de Cámara de Navarra, con "gratitud y humildad".

Una figura llena de vitalidad, que según apuntaba él mismo, era algo "genético, sobre todo por la parte de mi padre, Wenceslao, que fue músico nato y molinero de profesión, pero también cazador y pelotari. Se pasó la vida andando y bebiendo agua, que le encantaba, y no estuvo nunca enfermo. Vivió una vida muy sana y murió a los 88 al llevarlo por primera vez a Urgencias".

Respecto a su pasión, la música, Iturralde siempre ha dejado claro su versatilidad y amplitud de miras: "Soy músico de jazz, he sido músico sinfónico y profesor... A mí me gustaba y me gusta la música clásica, la romántica, Bach, por ejemplo. Desde joven, yo he tocado acompañando actuaciones de todo tipo como, por ejemplo, en el año 1947, cuando toqué en Sanfermines con la peña La Jarana. Además de saxofón y clarinete, que es por lo que más se me conoce, de joven también estudié piano, violín y guitarra. Y, formando parte de una orquesta, viajé a Lisboa, Tánger, Casablanca, Argel y Túnez... Allí conocí la canción francesa y el jazz. Eso sí, en la mili, que me tocó en Navarra, preferí no formar parte de la banda. Posteriormente me saqué la carrera de saxofón por libre en Madrid, fui jefe de orquesta en el hotel Plaza y de ahí me fui a Beirut, donde estuve dos años y medio, y posteriormente a Atenas. Luego trabajé con una orquesta en las bases americanas de Francia y Alemania, hasta que decidí quedarme en Madrid en el Whisky jazz club, donde puede tocar con los músicos americanos más importantes. También creé la plaza de saxofón clásico en el Conservatorio y toqué con numerosas orquestas sinfónicas. Por lo tanto, soy músico de jazz, sí, pero también más cosas...", relataba en una entrevista.

Muchas más cosas, sin duda, pero siempre, o casi siempre (también fue un virtuoso del clarinete), pegado al saxofón. Un instrumento que para el músico y compositor de Falces "lo ha sido todo, porque tanto el saxofón como el clarinete los estudié muy profundamente. Y esto también me viene de mi padre que, como digo, era músico nato, y tocaba valses, habaneras, polcas... La música de aquella época. Aunque él no quería que fuese músico; me decía que la música no era una profesión. Por otra parte, siempre he sido admirador de Benny Goodman, que tocaba muy bien el clarinete y fue un innovador en el jazz; y ahora de Wynton Marsalis... En Estados Unidos se decía que un negro no podía tocar la trompeta clásica ni hacerlo en una orquesta sinfónica, y él ha demostrado que sí, tras hacer la carrera de trompeta clásica".

1965, Iturralde grabó el disco Jazz Flamenco, en el que colaboró con el guitarrista Paco de Lucía; y en 1968 colaboró con el pianista Hawpton Hawes para grabar, junto a su cuarteto, Pedro Iturralde Quartet Featuring Hawpton Hawes. En 1972 se trasladó a Estados Unidos para estudiar en el Berklee College of Music, de Boston, por el que fue becado.

En ese mismo año le fue concedido el primer premio en un concurso de composición, en la ciudad de Mónaco, con la pieza Like Coltrane. En 1978 ganó de nuevo un premio, esta vez el segundo premio de composición, en el Festival de Mónaco, con la composición Toy.

Iturralde colaboró con la Orquesta Nacional de España y con la Orquesta Sinfónica de RTVE, así como con la Orquesta de Cámara de Víctor Martín, al margen de sus actuaciones clásicas, a dúo, con el pianista Agustín Serrano.

Asimismo, destacaron sus apariciones junto al Cuarteto de Saxofones, con el que grabó el disco Sax a Pel, en 1994; o junto al L'Ensemble de Saxofones de Lyon. También cabe resaltar su labor como compositor de bandas sonoras de películas, entre las cuales podemos reseñar su dirección musical y composición en la película El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez.