Maribel Salas actriz de '¡vaya semanita! en streaming'

"Con los límites del humor hemos ido hacia atrás"

La actriz vasca está feliz con los proyectos que tiene entre manos, sobre todo con '¡Vaya semanita!' y considera que es un buen momento para fomentar el humor

26.10.2020 | 23:02
Maribel Salas actriz de '¡vaya semanita! en streaming'

Bilbao– Maribel Salas vuelve a estar en su salsa con la vuelta de tuerca que ella y otros cuatro actores a las órdenes de Javier García de Vicuña han dado a ¡Vaya semanita! Este espacio, que es historia de la televisión en general y de ETB en particular, ha saltado a la red y se emite desde hace dos semanas en streaming.

¿Cómo surgió esta vuelta de '¡Vaya semanita!' en modelo 'streaming'?

—Me llamó Javier García de Vicuña y acepté encantada. Me hizo mucha ilusión.

Ha llegado en un momento€

—Ideal. Tenía mucha necesidad de hacer algo, por salud mental. Necesitaba recuperar las ilusiones laborales y qué mejor manera que juntarte con tu familia de toda la vida. Me hacía especial ilusión. Es una vuelta de tuerca de ¡Vaya semanita! El hacerlo para la red en streaming es como estar con los tiempos.

Con un equipo más reducido.

—Bastante más. Estamos Andoni Agirregomezkorta, Iker Galarza, Miriam Cabezas, Lorea Intxausti y yo. Somos cinco en esta etapa.

¿Están haciendo seguimiento de la repercusión que está teniendo?

—Hasta ahora parece que la gente lo ha cogido con muchísimas ganas, ¡Vaya semanita! es un programa de referencia y parece que sigue teniendo tirón para el público.

Nos sabemos los sketches de memoria por todas las repeticiones que hay.

—No te digo que no, pero hay muchísimos sketches que han cobrado vida y están de rabiosa actualidad ahora mismo. El humor que hacía ¡Vaya semanita! era muy arriesgado.

¿Cree que esos 'sketche's se permitirían ahora?

—Seguro que alguno de esos que hicimosno se permitiría grabar en estos momentos. Porque con los límites del humor hemos ido hacia atrás. Se ha impuesto una censura que antes no había.

Son los límites que impone lo políticamente correcto.

—Pero el humor tiene que arriesgar. El programa marcó un antes y un después en el mundo del humor y en la televisión en EuskalHerria. Todas las opiniones que recibo de la gente son positivas.

Durante el confinamiento sacaron un vídeo basado también en el programa.

—Nos pusimos en contacto gente que habíamos pasado por el programa y con el director y un guionista sacamos aquellos sketches. Queríamos animar, el confinamiento estaba siendo muy duro y queríamos poner nuestro granito de arena. El humor nos venía bien a todos.

¿Ha recuperado proyectos anteriores en los últimos meses?

—Cuando todo esto comenzó, se me vino todo abajo. Tenía un par de rodajes y teatro. Ahora empezamos a recuperar alguna de esas fechas, otras se han movido, han salido cosas nuevas. No voy a decir que todo haya sido negativo, el confinamiento también me dio la posibilidad de trabajar desde casa. También trabajo el monólogo y es uno de los espectáculos que más se ha podido recuperar. Es fácil hacerlo en teatros o al aire libre. Con los monólogos he tenido suerte y me ha dado bastante trabajo.

Supongo que es una situación dura que influye en el estado de ánimo.

—Ahora lo que estamos es reinventándonos en el mundo laboral. Intentamos no pasarlo mal con el teatro. Es duro ver las butacas vacías y económicamente no es lo mismo, también pierdes la sonrisa de la gente detrás de las mascarillas€ Y nosotros vivimos de esas sonrisas. Se nos hace raro no percibir la expresividad de los rostros porque están tapados. Yo estoy positiva y se están haciendo cosas, pero€

No es lo mismo, ¿no?

—Nada es lo mismo, pero estoy en modo positivo, no me quedo en la parte negativa porque me entristezco. Hay que mostrarse amables€

Uy, pues hay mucha crispación, mucho de repartir culpas.

Es que lo de repartir culpas se ha convertido en el deporte nacional. Todos debemos hacer autocrítica y ver dónde poder mejorar las cosas. Debemos ser coherentes y dejar de mirar la paja en el ojo del vecino. Precisamente uno de los sketches es sobre los vigilantes del balcón. Queremos hacer parodia de lo que está ocurriendo y nos hemos convertido un poco en policías.

¿Nos estamos amargando innecesariamente?

—Sí. También hay que tener en cuenta que lo que está ocurriendo es algo doloroso, algo que estamos padeciendo todos. Yo hablo como actriz, pero otros hablarán como hosteleros, comerciantes€ No se salva nada. La parte de la salud es terrible, pero también lo es la parte económica. Quieras que no, hay una tristeza interior que se nota. No podemos parar esas emociones, pero si debemos saber gestionarlas.

¿Qué otros proyectos tiene entre manos?

—Estoy con la obra de teatro ¿Cómo hemos llegado a esto? Es un texto que me encanta y ahora, poco a poco, estamos empezando a recuperar las fechas perdidas. Había tenido muy buena acogida por parte de los programadores y el confinamiento fue parar en seco el proyecto. Estoy con un monólogo y con ¡Vaya semanita!

Usted era informática, ¿no se ha arrepentido nunca de haber dejado su profesión?

—Nunca. Aun en estas condiciones estoy feliz con la decisión que tomé en su día. Creo que es la mejor decisión de mi vida. Mi profesión me ha dado muchísimas alegrías, también me ha dado penas. El mundo de la interpretación, del espectáculo y la vida del artista no es fácil. Sobre todo no es estable.

Nada lo es ahora.

—Tienes razón. Es cierto que he tenido y tendré momentos duros, pero me quedo con lo bueno. Me quedo con todas las alegrías que me ha dado esta profesión, sobre todo, con la satisfacción de trabajar en lo que me gusta, mi pasión por lo que más amo y adoro que es el escenario.

¿Puede teletrabajar siendo actriz?

—Al principio parecía que no. Si esto me lo hubieras preguntado hace un año, no sé lo que te habría respondido. Pero se ha podido, en el confinamiento hemos hecho cositas. Con situaciones como las que hemos vivido se agudiza un poco el ingenio. Nos contrataron para hacer unas piecitas cortas para entretener a la gente y pude estar en activo. Se subían a las páginas de Donostia kultura. La BBK creó la iniciativa de los espectáculos sin público, fue una experiencia curiosa.

¿Es fácil ver la risa en los ojos?

—¿Sabes qué he notado? Que la gente se preocupa mucho de que te llegue esa sonrisa que no pueden mostrar abiertamente. Todos estamos en la misma película, el público sabe que nos nutrimos de sus risas y sonrisas y nos las dan. Los espectadores vienen al teatro con una actitud hipersolidaria, muy positiva.

¿Cree que '¡Vaya semanita!' pueda llegar de nuevo en algún momento a la televisión?

—Esa es una posibilidad. Ahí está, aunque no hay nada fijo. Hay otros lenguajes, pero ¡Vaya semanita! se puede adaptar perfectamente a estos tiempos. Ojalá.

"¡Vaya semanita!' es un programa de referencia y parece que sigue teniendo mucho tirón"

"Hay muchísimos 'sketches' de antes que han cobrado vida y están de rabiosa actualidad ahora mismo"

"El programa marcó un antes y un después en el mundo del humor y en la televisión de Euskal Herria"