Un descubrimiento doble

El director de orquesta y pianista Iñaki Encina Oyón publica junto a Adriana González 'Dussaut & Covatti: Mélodies'

25.03.2020 | 01:49
Un descubrimiento doble

Vitoria – Justo mañana tenía que estar en la capital alavesa, sobre el escenario del aula magna del Conservatorio Jesús Guridi en el que tantas horas pasó cuando era estudiante. Iba a ser, además, su primera actuación en el País Vasco, algo que no deja de ser curioso para un director de orquesta y pianista que cuenta con una amplia y reconocida trayectoria profesional, aunque ésta se está desarrollando desde hace años ya desde París. Pero habrá que esperar. La situación generada por el coronavirus ha aplazado todos los planes. "Mi debut en Euskadi se está haciendo esperar, pero llegará seguro, y será muy gratificante poder actuar para mi familia y amigos, y devolver a mi tierra un poquito de lo que he aprendido", explica Iñaki Encina Oyón.

Además de ese regreso a casa, esta actuación tenía otro aliciente especial, la presentación aquí del disco que acaba de publicar junto a la soprano guatemalteca Adriana González, Dussaut & Covatti: Mélodies (Audax Records), un trabajo que ya está disponible tanto en su versión digital como física, un CD que además de recoger las obras de Robert Dussaut y Hélène Covatti seleccionadas, se completa con un amplio libreto en varios idiomas.

Tras cuatro años de trabajo, "la satisfacción de tener el disco en las manos es enorme", una producción que empezó a gestarse a partir de la relación entre Encina Oyón y Thérèse Dussaut, hija de los compositores. "Fue mi profesora de piano –aunque me enseñó mucho más que a tocar el piano- cuando me marché de Vitoria y entré en el conservatorio de Toulouse en 1999. La admiro muchísimo como pianista y era una gran responsabilidad grabar la música de sus padres". El resultado recoge un repertorio "de una gran belleza, pero complejo. Con la dificultad añadida de ser una primera grabación mundial, y un repertorio desconocido. Así que no hay ningún referente. Pensé en Adriana porque tiene una voz y una técnica que le permiten hacer de todo. Quería grabar la totalidad de canciones de Dussaut y Covatti, pero el rango de tesitura es enorme. Algunas melodías las podría cantar una mezzo sin problemas, y luego otras necesitan una voz muy lírica, y otras unos agudos fáciles. Tuve claro que Adriana podía cantarlas todas, y no dudé en hacerle la propuesta", describe el intérprete, quien añade que "nuestra mayor preocupación era el texto en francés. Adriana es una gran profesional y ha sido parte del programa de jóvenes artistas de la Ópera Nacional de París, como lo fui yo en su día. Ha trabajado muchísimo la dicción, porque sabemos lo exigente que es el público francés cuando tocas su idioma". El trabajo ha dado sus frutos porque "afortunadamente todas las críticas coinciden en que el francés de Adriana es irreprochable. Y eso nos enorgullece. Somos un vasco y una guatemalteca defendiendo repertorio francés, el de un país que nos ha acogido y permitido continuar con nuestras trayectorias artísticas".

Con el trabajo ya en la calle y en Internet, es el momento del público. "Quiero que la gente conozca a estos dos compositores. Así que mi mayor deseo es que el público, al terminar la escucha, esté contento con el descubrimiento de Dussaut y Covatti. Que quieran saber cómo suena su música de cámara, sus obras orquestales o las óperas de Dussaut" más allá de que "espero que nuestro disco anime a otros cantantes a incluir esta canciones en sus recitales".

En cuanto a los protagonistas del disco, Encina Oyón explica que "son muy distintos, aunque escriben en una misma época y con una estética común. Dussaut es más académico, sin ninguna connotación negativa. Es heredero de una escuela, con dominio muy claro de la forma y conocimiento de la voz. Aunque es importante señalar, que las melodías de Dussaut son obras de juventud, algunas escritas con tan solo 20 años, y antes incluso de entrar en la clase de composición. Su lenguaje musical evoluciona mucho después de los años 40. Hélène Covatti es más libre, más personal. Probablemente escribía lo que le apetecía, sin ninguna ambición de que su música fuera a publicarse o tener mayor difusión. Eligió para sus canciones textos de otras mujeres o tradujo ella misma cantos populares de su tierra natal, Grecia. Covatti no escribió enormemente. Una vez que su hija nació se centró en su rol de madre y abandonó la composición. Aunque siguió como profesora en el Conservatorio Superior de París, y dando clases privadas". Así se recoge en un trabajo en el que también interviene al piano Thibaud Epp, "un gran músico", que toma parte en un tema y que ha asesorado a la soprano en la dicción. "Nos ayudó muchísimo y es responsable de la calidad del disco".

De esta forma, Encina Oyón da un nuevo paso dentro de un camino que, tras iniciarse en el País Vasco, vivió un primer hito importante al ser el primer pianista español en ser admitido en el programa de jóvenes artistas de la Ópera Nacional de París. "Allí enseguida me pusieron como director asistente de grandes directores, además del lujo de poder asistir a todos los ensayos que quisiese". Eso sí, el aprendizaje nunca termina. "La dirección de orquesta es una carrera de fondo, sobre todo en el campo de la lírica, hay mucho que aprender", dice quien esta temporada he debutado en el Teatro de los Campos Elíseos de París sin perder de vista que el próximo octubre hará lo propio en el Teatro Colón de Buenos Aires.

Desde esa experiencia, y recordando sus tiempos en el Jesús Guridi, Encina Oyón recomienda a quienes hoy pululan por los pasillos del conservatorio vitoriano "que sean curiosos y que no se autolimiten. Cuando era estudiante con 14 o 16 años, devoraba todas las partituras que tenía a mi alcance. Y pasaba horas en la mediateca del conservatorio escuchando todo lo que había en el programa oficial de piano", recuerda, al tiempo que apunta que "veía a mi alrededor que mucha gente tenía miedo de salir fuera, de no estar a la altura. La gente se pone barreras. Yo con 18 años audicioné para integrar el Coro Mundial de Jóvenes. Todos me miraron con cara de loco, haciendo ver que no sería uno de los 90 elegidos. Pues sí lo fui, y fui el primer vasco en el Coro Mundial. Lo mismo cuando dije que audicionaba para la Ópera Nacional de París. No hay que pensar que la gente es mejor fuera. Tenemos mucho talento en España y en el País Vasco, solo falta el apoyo de las instituciones y que la gente le ponga ganas".

"Mi debut en Euskadi se está haciendo esperar, pero llegará y actuaré para mi familia a y amigos"

"A quienes son alumnos del Jesús Guridi como lo fui yo les pido que sean curiosos y no se limiten"

Iñaki Encina Oyón

Director de orquesta y pianista