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¿Rana, príncipe azul... o ninguno?

Ágata Viñas relata sus andanzas por Internet buscando el amor en 'Romeo no está conectado '

¿Rana, príncipe azul... o ninguno?Foto: José Ramón Gómez

Miguel es alavés. Y es el número 33 de una lista de citas concertadas a través de Internet que llegó hasta las 51. Tal fue la impronta que le dejó, y no para bien, que Ágata Viñas se decidió a abrir un blog en Internet donde ir contando sus experiencias con él y los demás. Y esa puerta abierta a través de la red gustó tanto que Plataforma Editorial le propuso a su autora convertir esas vivencias en un libro. Así nació Romeo no está conectado, una autobiografía con estructura narrativa que justo ahora se está otra vez reconvirtiendo para, con la mirada puesta en 2013, tener una nueva vida sobre los escenarios gracias a la versión teatral que le ha sido solicitada a la escritora desde Cataluña.

De allí, más en concreto de Barcelona, viene Ágata Viñas. Aquí, más en concreto en la calle Cuchillería, tiene desde hace algo más de un año su trabajo y, cómo no, Gasteiz se ha convertido en su nueva casa. Para ella y para los tres hijos que tuvo con su marido, fallecido hace unos cinco años tras una enfermedad. "Me quise quedar con todo lo bueno que había vivido con él y pensé que podía volver a encontrar a alguien con el que disfrutar", aunque encontrar a esa persona era complicado con una agenda que marcaba un ritmo inalterable de casa-trabajo-casa. Ahí, las nuevas tecnologías se convirtieron en un arma adecuada. "Mucha gente tiene reparos porque dice que en Internet se miente mucho, pero es que en la vida real también. Yo les obligaba, por así decirlo, a que me escribiesen mucho porque así se pueden hacer los mejores retratos de cada uno y saber si lo que dicen es verdad", apunta.

Entonces llegó Miguel, "me dio una patada en el culo", Viñas cambió de actitud, se puso la coraza y entró en una fase que no le terminó de gustar, razón por la cual decidió poner en marcha el blog, con dedicatoria expresa al alavés, y cambiar los pasos de su vida, desnudándose ante amigos, familiares, conocidos y el resto del mundo. "Es curioso, pero cuando escribía de sexo o me ponía muy dramática era cuando más entradas tenía".

Fue entonces cuando apareció la oportunidad del libro, aunque su publicación ha supuesto el cierre del blog. "Fue complicado volver a tocar ciertos sentimientos que tenía ya apartados, pero bueno". Casi una veintena de capítulos componen la propuesta final. "De las 51 citas me han quedado amigos que no salen, aunque alguno me pidió que escribiera su capítulo para que quedara entre él y yo". Viñas reconoce que le costó lo suyo encontrar el punto donde finiquitar una historia "que se lee muy deprisa" y que se fue componiendo poco a poco con el intercambio de ideas con la editorial. "He tenido que dejar a un lado el miedo a enseñarme pero era algo que me apetecía porque, sobre todo, quiero mostrar que no se puede vivir la vida sin sentir, que no se puede ser sólo actor secundario, que nadie va a venir a rescatarte".

Romeo no está conectado no está dirigido sólo a ellas, pero Viñas sabe que las mujeres encontrarán aquí un espejo conocido en primera persona en muchas ocasiones. Tal vez también en el caso de ellos. Aunque, bueno, eso es fácil de descubrir. Sólo hace falta hacerse con un ejemplar de un título que tuvo su presentación oficial en la capital alavesa (más en concreto, en La Casa del Libro) a finales del pasado mes de octubre.

Ahora, las letras reclaman su atención en una doble dirección. Por un lado, con la versión para teatro, un monólogo en clave cómica que Ágata reconoce que le está costando. "No soy graciosa", apunta, aunque en realidad su intención pasa por aprovechar la obra para contar otras cosas más allá del libro, no volver a cuestiones que ya tuvieron su vida en Internet y ahora en el papel. "Claro que hay cosas que me han dicho que tienen que aparecer sí o sí", describe. Poco a poco se irá haciendo.

El otro foco de atención para Viñas es un segundo libro que ya tiene entre las manos. "Yo soy una adicta la felicidad, pero también conozco gente que es adicta al dolor y es ahí donde me estoy centrando". Pero eso ya llegará.

El aquí y el ahora pasan por Romeo no está conectado, un autorretrato compartido también con un catalán que estaba entre esas 51 citas y con el que la escritora ha decidido seguir camino. "Me lo pasé muy bien; yo lo que quería era sentir a lo grande". No se rindió ante lo que salió mal, y la rana o el príncipe azul, al final, se transformaron en libro.