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Olympiacos 92-85 Real Madrid

El Olympiacos alza la Euroliga tras una agónica final

El conjunto griego, con el exbaskonista Peters como uno de los héroes, se impone en Atenas a un Real Madrid que le puso en enormes dificultades hasta el último segundo pese a jugar sin pívots

El Olympiacos alza la Euroliga tras una agónica finalEfe

El Olympiacos cumplió con los pronósticos y rompió con la maldición que perseguía a los mejores equipos de la fase regular alzando su cuarta Euroliga ante su público y en cancha del Panathinaikos, su eterno rival. Eso sí, el Real Madrid, con una rotación más reducida y sin pívots, le puso en enormes dificultades y le hizo sufrir hasta el último segundo. Al final, el acierto individual de figuras como Fournier, Vezenkov o el exbaskonista Peters, nombrado MVP convirtiendo en oro cada balón que tocó, decantaron la balanza del lado griego en un agónico final. 

Al Real Madrid le sentó bien no partir como favorito y protagonizó una puesta en escena extraordinaria, pasando por encima de un agarrotado Olympiacos. Mientras los griegos intentaban buscar la fórmula para aprovechar su superioridad de centímetros bajo los aros por las ausencias de Tavares y Len, el conjunto de Scariolo entró con más chispa, una defensa muy enérgica liderada por Campazzo y un Lyles encendido en ataque.

Fue el norteamericano el que, como contrapunto a Milutinov, castigó con su movilidad y su buena muñeca al Olympiacos para anotar diez puntos en cuatro minutos y colocar el 3-15 en el electrónico. Tuvo que ser Vezenkov, como no podía ser de otra forma, quien destapara el aro para los de El Pireo con dos acciones de dos más uno, que, sumadas a un triple de Walkup y la marcha al banquillo de Campazzo con su segunda falta, permitieron reducir diferencias hasta el 12-15.

Respondió Lyles con un triple y el resto del primer cuarto fue un tira y afloja con el Olympiacos aprovechando el rebote ofensivo y las penetraciones ante la ausencia de un intimidador rival y el Real Madrid buscando elevar el ritmo y abrir la cancha desde el triple.

Los merengues llegaron a recuperar su renta de dobles dígitos al comenzar el segundo cuarto con un triple de Abalde (19-29), pero a partir de ahí el Olympiacos comenzó a ganar terreno y a dar la sensación de ser el equipo dominador del partido que se esperaba. Lo que no era tan previsible era que esos minutos llegaran sin Vezenkov en la cancha. Con la pareja interior con aroma baskonista formada por Peters y Hall, los griegos lograron dominar el rebote y abrieron la cancha con la infalible muñeca de Peters, con un solo fallo en tiros de campo en la Final Four.

Además, la pareja exterior Joseph-Fournier funcionó mejor que la titular y aprovecharon los minutos compartidos de Campazzo, Llull y Deck para colapsar la pintura ante la menor amenaza exterior madridista. De esta manera, llegó un parcial de 19-7 con el que el Olympiacos logró ponerse por delante en el marcador por primera vez en el partido con el 38-36 y sólo el enorme acierto individual de Lyles, de largo el mejor madridista de la primera parte con 21 puntos, evitó que la diferencia se estirara más al descanso, al que se llegó con un 46-44.

Máxima igualdad hasta el desenlace

El paso por los vestuarios le vino bien al Real Madrid, que logró comprometer al Olympiacos más que en el segundo cuarto y evitar que la brecha siguiera creciendo. Con 54-50, una refriega entre Campazzo y McKissic que se resolvió de forma salomónica con técnicas para ambos la gestionó mejor el Madrid, que enfrió a la encendida grada con varias buenas acciones encadenadas de Hezonja y Feliz para un parcial de 0-10.

Tuvo que parar el partido Bartzokas y retirar de la cancha a un Dorsey irreconocible para que el Olympiacos le retomara el pulso al partido, aunque sin sentirse en cualquier caso tan cómodo como en el segundo parcial. Cada vez que lograron acercarse a los madrileños atacando su pintura, sus propios errores y pérdidas permitieron a los de Scariolo correr y coger oxígeno.

De esta manera, se llegó a los diez minutos decisivos con cuatro puntos de ventaja para el Real Madrid. Era el momento de la verdad y nadie quiso ceder un centímetro en defensa, algo que, sumado a la fatiga y a la presión a la hora de anotar, provocó que la fluidez anotadora descendiera y que los puntos llegaran con cuentagotas a ambos casilleros.

El Olympiacos dobló su apuesta por los centímetros con un quinteto grande con Peters, Vezenkov y Tyrique Jones –sorprendentemente adelantando a Hall en la rotación– compartiendo pista. Después de un triple inicial de Fournier, la diferencia no superó los tres puntos para ninguno de los dos equipos hasta que Walkup colocó el 84-80 a 1:20 del final tras una falta protestada de Campazzo.

Hasta entonces, no se regaló ninguna canasta y los tantos se jugaron en la línea de tiros libres, donde se empezó a notar algo de temblor en las muñecas. Los únicos triples fueron obra de Vezenkov en un despiste de la defensa madridista y de Hezonja para igualar el duelo a 80 después de que el Olympiacos amagara con romperlo con los puntos de Peters y Fournier, los rojiblancos a los que más les costó defender y quienes mejor leyeron las debilidades tras la cuarta falta de Lyles.

A partir del 84-80, cada jugada cayó del lado griego, tanto las faltas muy rigurosas protestadas por el Madrid como los saques de lateral revisados por el trío arbitral. Con el 88-80 todo parecía hecho, pero el Real Madrid aún rozó la heroica lanzando tiros libres a fallar y recogiendo el rebote ofensivo hasta que, con 88-85 a 15 segundos del final, Feliz tuvo un triple liberado para igualar el duelo, pero se estrelló en el aro y Peters sentenció desde la personal para darle la gloria al Olympiacos.