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Rendido a Bolmaro

El Baskonia se derrite progresivamente en el Palau ante la magia del argentino, pero peleará por la cuarta plaza en la última jornada

19.05.2021 | 23:22
Sedekerskis es defendido por Mirotic

Derrota que entraba en los pronósticos previos, pero leves síntomas de mejoría para ilusionarse de cara al play off por el título. La sensación previa de que el Baskonia acudía al matadero no se plasmó del todo sobre el Palau, donde el conjunto alavés dio la cara y recuperó las sensaciones previas al brote de coronavirus en el vestuario. Sin embargo, esos brotes verdes no fueron suficientes. Con lo que nadie contaba era la aparición de una estrella en ciernes como Leandro Bolmaro, que antes de dar el salto a los Timberwolves de la NBA quiere dejar su sello a este lado del Atlántico y se convirtió en un demonio indefendible.

El base argentino, encaramado al primer plano por Jasikevicius ante la aciaga actuación de Calathes, quebró la estabilidad de un Baskonia acribillado desde la larga distancia. Su primorosa muñeca y su asfixiante intensidad fueron los detonantes del previsible desplome de un visitante sin aire en los pulmones para resistir el endemoniado ritmo barcelonista. Aun rubricando una actuación de lo más decorosa y sin dar el ogro la sensación de colocar una sexta marcha, el cuadro vitoriano regresó a casa con una derrota inapelable.

Poco consuelo frente a un todopoderoso rival que, desde luego, ya se encontraba en otra dimensión antes de la marcha de Vildoza a la NBA o la lesión de Polonara y con el que se han ensanchado las diferencias tras los últimos acontecimientos. El festival de triples del Barça minó la fe del Baskonia, que sin embargo afrontará la última jornada en el Nou Congost con opciones matemáticas de atrapar la cuarta posición tras la derrota del Valencia Basket en el Gran Canaria Arena. Arrebatar la ventaja de campo a los levantinos no es algo baladí dado que sí se permitirá la entrada de público en la Fuente de San Luis.

Ivanovic concedió galones al recién llegado Massenat y suplió la baja de Polonara con Tadas en el cinco inicial para que el lituano se convirtiera en la sombra de Mirotic. El montenegrino embocó tres triples en el cuarto inicial, pero el Baskonia mantuvo el tipo gracias a un solvente trabajo colectivo y la rápida entrada culé en el bonus que le permitió acudir con asiduidad a la línea de personal. Mientras los locales habían lanzado cuatro tiros libres antes del intermedio, los vitorianos dispusieron de 18.

Más allá de datos estadísticos, reapareció el Baskonia competitivo que ha destilado grandes dosis de solidez durante muchos meses del ejercicio. Un Barcelona de recursos ilimitados sufrió problemas para plasmar su favoritismo, aunque ello no fue óbice para que terminara reinando gracias a los fogonazos de calidad de sus estrellas o la gran respuesta de algunas piezas de su segunda unidad. Calathes –la apuesta por flotarle siempre dio frutos– no fue un obstáculo para la defensa alavesa, pero no sucedió lo mismo con un Bolmaro carne de la mejor liga del mundo que sí puso en aprietos a los bases de Ivanovic.

Pese a sucumbir a la lógica, existe algún motivo más para el optimismo en comparación con el discreto de las jornadas precedentes. Colom y Massenat mostraron por fin las uñas con algunos minutos de calidad y Jekiri –un pívot con alma de base en el Palau– también evidenció un mejor estado físico para dotar de solidez a la pintura.
El Barça exhibió una pegada devastadora desde el 6,75, algo que fue minando progresivamente la moral visitante. Tras el descanso, se agigantó Bolmaro y también surgió la clase inagotable de Higgins, invisible para Dragic. Por si ello no fuera suficiente, la abrasiva intensidad defensiva blaugrana subió varios enteros para atascar por completo el ataque de los alaveses.

En un abrir y cerrar de ojos, el ogro culé puso tierra de por medio (58-49) aprovechando los minutos más titubeantes del Baskonia. Siempre cuesta mantener el oxígeno en cualquier visita a la Ciudad Condal y esta vez no fue una excepción pese a las muchas rotaciones puestas en práctica por Ivanovic. El montenegrino no pudo evitar el desfondamiento de sus pupilos, rendidos a la exhibición de un coloso argentino convertido en un molino de viento atrás con sus interminables brazos y también con la precisión de un cirujano a la hora de armar el brazo

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