Peyton Siva, el hijo perfecto

22.01.2021 | 00:54
Siva controla el balón en un partido continental de esta temporada.

Criado en unas conflictivas calles de Seattle, el menudo base del Alba Berlín evitó el trágico suicidio de su padre cuando tenía tan solo 13 años

Peyton Siva, uno de los grandes peligros del Alba Berlín que esta noche amenaza la estabilidad del Baskonia, destaca dentro de la pista por su visión de juego, su capacidad para romper las defensas contrarias y anotar puntos a mansalva. Sin embargo, fuera de ella también es un jugador que merece un reconocimiento por su valentía. La que tuvo con tan solo 13 años para evitar que su padre, adicto a las drogas y al alcohol, se suicidara de un tiro en la cabeza.

El pequeño base estadounidense, de poco más de 1,80 metros y 30 años, es el clásico deportista que tuvo una dura infancia. Algo que, posiblemente, le ayudó a fortalecerse en el plano mental y curtirse así como uno de los mejores directores de juego del panorama continental. En el Alba cumple actualmente su quinta temporada, que bien podría ser la última dado que acaba contrato el próximo 30 de junio al tener ya alguna novia para probar una nueva aventura profesional.

Mientras creció en las calles de Seattle viendo a familiares y amigos atrapados en las pandillas y el difícil mundo de las drogas, Siva se mantuvo al margen de esas malas tentaciones y evitó la tragedia que hubiese supuesto quedarse huérfano a una corta edad. Para que su padre pueda seguir disfrutando hoy en día de sus canastas en la BBL y la Euroliga, su hijo cometió una pequeña locura que fue contada años más tarde por ambos en la televisión estadounidense.

Tras conducir un coche por el vecindario sin carnet ni ningún tipo de experiencia previa, Siva arrastró a su padre fuera de una casa en ruinas para disuadirle del intento de suicidarse mientras se sentaba a su lado con una pistola en el regazo.

Las desapariciones de su progenitor de casa se habían vuelto tan normales que en la familia Siva aguardaban resignados cualquier día el traumático desenlace. Todos menos el actual base del Alba, por entonces un estudiante de primer año aficionado al béisbol y al fútbol americano que terminó dando con sus huesos en la Universidad de Louisville para colar canastas a través de un aro. "Mirándolo ahora, es una bendición que mi papá todavía esté aquí", reconoció Siva hace poco en declaraciones a la Euroliga.

testimonial en la nba El oponente baskonista se proclamó en 2013 campeón de la NCAA con los Cardinals tras derrotar a los Michigan Wolverines en la final. De su exitosa etapa previa al salto a la NBA, donde apenas disputó 24 partidos con los Pistons en el curso 2013-14, sobresale el hecho de que Siva fue el primer jugador, tras Patrick Ewing, en lograr en dos ocasiones el galardón de mejor jugador del torneo de la Big East Conference. Entre otros galardones, Siva también recibió el Frances Pomeroy Naismith Award, premio que se concede al mejor jugador universitario por debajo del 1,83 de altura.

Posiblemente su escaso tamaño a nivel físico le haya penalizado para no poder asentarse nunca en la NBA y tener que reorientar su carrera hacia el baloncesto europeo. El Juvecaserta italiana representó su primera parada antes del desembarco en el Alba, donde se ha convertido a lo largo de estos años en una de las piezas clave del imparable crecimiento y los éxitos de este clásico alemán.

Siva promedia esta campaña a las órdenes de ese maestro llamado Aíto García Reneses unos nada desdeñables 9,4 puntos, 1,9 rebotes y 4,9 asistencias en apenas 20 minutos de juego. Junto a Maodo Lo y Jonas Mattiseck, conforma una terna a tener muy en cuenta en la dirección teutona.

El estadounidense, que cumple su quinto ejercicio en Berlín, se ha convertido en una de las prolongaciones de Aíto sobre la pista