Promesa baskonista

Kurucs acepta el reto

El exterior letón confiesa haber vuelto "con más experiencia y confianza" tras el año de "crecimiento más grande" en su corta carrera

03.06.2020 | 02:11
Kurucs avanza hacia canasta en un partido de la pasada Basketball Champions League con el VEF Riga. Foto: FIBA

El báltico aterrizó en Vitoria en el verano de 2015 con un contrato de larga duración hasta junio de 2023

vitoria – A estas alturas asaltan excesivas incógnitas respecto al proyecto del Baskonia para la próxima temporada. Sin embargo, ya hay algo meridianamente claro que ha sido refrendado por los propios rectores de la entidad azulgrana en alguna comparecencia pública. Ante la certeza de que será imposible acceder a las piezas más deseadas del mercado debido a las penurias económicas tras la pandemia, tocará innovar y apostar por la savia fresca de canteranos con un interesante porvenir.

Entre los jóvenes con una plaza fija en el vestuario del Buesa Arena se encuentra ya Arturs Kurucs, un bisoño base-escolta que ha militado en calidad de cedido en el VEF Riga de su país natal, ya es uno más en el día a día del equipo vitoriano en la preparación de la fase final de la ACB y acepta gustoso el reto de disponer de un rol importante en el roster correspondiente a la campaña 2020-21.

"Es difícil saber lo que pasará, pero me gusta pedir mucho de mí mismo y quiero creer que soy un jugador de un nivel suficiente para ayudar a este equipo. Voy a intentar demostrárselo al entrenador y si él ve que realmente lo puedo hacer, daré todo sobre la cancha", reconoció ayer Kurucs en declaraciones facilitadas por el Baskonia.

De todos los canteranos que se han fogueado esta temporada lejos de Vitoria, el exterior letón de 1,93 metros y 20 años ha sido de largo quien más y mejor ha aprovechado sus minutos. Tanto en la liga estonia-letona como en la Champions League de la FIBA, donde ha promediado 10,6 puntos asumiendo una gran cantidad de lanzamientos en cada partido, ha dispuesto de regularidad para seguir progresando.

En este sentido, Kurucs hizo hincapié en que "ha sido el año de crecimiento más grande en mi carrera" tras ser una pieza esencial del engranaje liderado por Jainis Gailitis, un técnico que le ha concedido toda la libertad del mundo para llevar el peso ofensivo del VEF Riga.

"Fue un año en una liga muy profesional con muchos jugadores exACB y exNBA. Han sido muchísimos detalles que nunca antes podría pensar que existen en el baloncesto. Son bastantes cosas que están apuntadas, tendré conmigo en mi cabeza y seguramente me vendrán bien como aprendizaje", destacó Kurucs, al que alguna web especializada estadounidense coloca entre las 60 promesas que resultarán elegidos en el próximo draft de la mejor liga del mundo.

exigente consigo mismo Kurucs no tuvo reparos en confesar que "seguramente soy un jugador con más confianza" y, sobre todo, más curtido del que se marchó hace un año de la capital alavesa con un proceso de formación todavía incompleto. "En el baloncesto es muy importante el lado mental y yo vengo con más experiencia. En general he mejorado un poco en todo: la defensa, el tiro, el bote, leer los sistemas y el juego. He progresado en todo, seguramente antes venía a entrenar aquí para aprender de los jugadores y ver cómo juegan los profesionales de un nivel muy alto. Cuando he vuelto, ahora es parecido claramente pero ya me siento que puedo competir a ese nivel y veo que puedo dar algo bueno al equipo", desveló.

El báltico aterrizó en Vitoria en el verano de 2015 con un contrato de larga duración hasta junio de 2023. Hasta el 2019 militó en el Fundación 5+11, si bien gozó de la oportunidad de debutar la pasada campaña en la Liga ACB en una visita azulgrana a Las Palmas ante el Herbalife Gran Canaria. Sin embargo, el Baskonia entendió de forma acertada que esta última campaña necesitaba emigrar hacia una zona de confort con el fin de saber su techo como baloncestista. Desde luego, su ambición se halla fuera de toda duda.

"Siempre me exijo mucho a mí mismo. Mi agente y los entrenadores me han parado un poco porque me exigía muchas cosas a mí mismo demasiado pronto. Cuando me marché, sabía que no iba a ir allí como el clásico joven, sino a jugar, dar resultado al equipo y enseñar lo que puedo hacer sobre la cancha. El técnico me ayudó a mostrar lo que puedo hacer y me dio la confianza para que las cosas salieran bien, por eso estoy muy contento", subrayó Kurucs, quien añadió que su estancia en tierras bálticas "ha sido muy positiva para refrescarme un poco y competir a un nivel tan alto me ha venido francamente bien".