Eneko Ibarnia, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de Álava y director de Viajes Samarkanda (Domingo Beltrán, 13, Vitoria), destaca el optimismo que ha recuperado, por fin, su sector, uno de los más afectados por las restricciones a la movilidad que se decretaron durante las peores fases de la pandemia por coronavirus:

“Veníamos de un lugar muy oscuro, pero ya desde Fitur se veía que iba a ser un buen año, tanto para el destino España como para Euskadi, y para los emisores, es decir, nosotros las agencias de viajes. Bien es cierto que nunca llueve a gusto de todos y que un 30% del personal de las agencias de viajes sigue en ERTE, aunque la mayoría son de grandes empresas. Los pequeños ya estamos la mayoría incorporados, pero, en líneas generales, se ve con optimismo porque, pese a la sexta ola y al conflicto bélico, seguimos teniendo trabajo y la gente sigue viniendo a nuestras oficinas”.

Escalonado

Este repunte de ventas cuenta Ibarnia que ha sido “un poco escalonado”, con mucho trabajo en enero y en febrero “al estar la gente muy animada, al salir de la sexta ola del coronavirus y con mucho producto a la venta, como fue el caso del puente de la Inmaculada, con vuelos chárter, tanto de Bilbao, Vitoria, Pamplona, Logroño...”.

Y luego ha habido una ralentización, a raíz del comienzo conflicto bélico en Ucrania, “pero que no ha supuesto en líneas generales que haya habido excesivas cancelaciones, excepto con alguno de los vuelos cercanos como puede ser el de Budapest, aunque mucha gente lo que hizo fue cancelar las reservas que tenía para allí y orientar sus vacaciones a otro destino, o sea que no por miedo al conflicto se dejó de viajar”.

Matiza que también es cierto que ha habido sobreabundancia de plazas y que no se han llenado todas “y tenemos ofertas de última hora, pocas, pero hay alguna cosita a la venta; en líneas generales, vamos a decir que esta Semana Santa y este San Prudencio han sido como antes de la pandemia casi casi”.

Limitaciones a la movilidad

Nada que ver, por tanto, con la Semana Santa del año pasado, “cuando no se podía viajar” fuera de Euskadi, como bien recuerda el presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de Álava. Y casi tampoco por Europa, cuando habían comenzando las primeras vacunaciones y había mucha incertidumbre de cómo iban a funcionar, o las propias olas “que entrábamos en una cuando acabábamos de salir de otra... El año pasado la Semana Santa fue inexistente, es más, todas las agencias el año pasado estábamos de ERTE (expediente regularización temporal de empleo), con todo el personal en casa. En mi caso, en concreto, yo solo al frente, pero veníamos a dar un poco de servicio, aunque casi sin poder vender. Hoy por hoy es otra perspectiva y no es comparable con el año pasado porque casi casi que partíamos de cero. Si lo hacemos con el ejercicio de 2019, que es con el último con el que trabajamos decentemente, estamos en cifras similares”.

Destinos preferidos

Entre los destinos más demandados, los que más se han vendido son por un lado los tradicionales, como Canarias, “que todos los años funciona muy bien por estas fechas, en busca del calor, cercanía e idioma”, con vuelos desde Vitoria a Bilbao, y luego también todo los que les han ofrecido los mayoristas.

“Los vuelos chárter desde Vitoria han funcionado muy bien: el de Budapest, Edimburgo, Sicilia, y los desde Bilbao también se han vendido muy bien. Pero lo que estamos teniendo es un gran volumen de reservas ya no solo para Semana Santa, sino para San Prudencio porque como tenemos fiesta muchos vitorianos, es una semana que es más barato viajar, siempre y cuando haya producto”.

Otro destino que está muy solicitado señala que es Eurodisney, “porque hay que cumplir con nuestros peques y durante estos dos últimos años no hemos podido viajar por la pandemia, entonces se han ido acumulando ciertos viajes y este es uno de los que hay que ir, mejor cuando son pequeños. Muchos van en San Prudencio, pero también tenemos para Pascua y Semana Santa”. Un éxito que se repite es Canarias, que prácticamente es toda la temporada.

Y luego se han vendido también “las típicas costas, algún circuito en autobús, que principalmente se ciñe a territorio nacional, a destinos un poco más alejados de lo que podríamos ir en coche, como Andalucía, Extremadura o Galicia, aunque el circuito a París suele tener su tirón. El destino es heterogéneo, porque también tenemos a gente que se va a al Caribe o que va a hacer a algún crucero. Hay de todo”, aclara.

La diferencia entre los destinos de Semana Santa y San Prudencio reside en la programación de vuelos chárter que hay para las primeras fechas señaladas en rojo en el calendario, “porque si un cliente me pide, por ejemplo, en San Prudencio ir a Edimburgo, lo tengo complicado porque no hay vuelos cerca. Tiene que desplazarse a Madrid o volar desde Bilbao con alguna escala en Alemania o en París. Como la gente aprovecha estas operativas especiales, eso marca mucho dónde viaja. La gente se adapta a lo que puede ir cómodamente desde Vitoria”, precisa.

Perfil del viajero

En cuanto al perfil del cliente de las agencias de viajes, suele ser el de familia “porque son fechas en la que los niños tienen vacaciones, o en pareja, pero con amigos van más en puentes o a lo largo del año”.

Y respecto a la edad, suele ser variada, “tenemos de todas: desde gente que está jubilada y quiere viajar, a gente joven y familias con niños”.

Ibarnia también hace hincapié en que ya hay restricciones por covid que a la hora de viajar están decayendo, “incluso ya hay países, como Hungría, que ya han notificado que a la hora de entrar en él se puede hacer igual que antes de la pandemia, aunque estés vacunado o no, sin ningún tipo de certificado de vacunación o formulario extra como hay que rellenar en estos países. Algo, que por otros lado, para las personas que trabajamos en las agencias de viajes nos supuso también más trabajo, a la hora de informarnos bien para asesorar lo mejor que podíamos a nuestros clientes”.

Unas restricciones a la movilidad, que como recuerda, las más duras para las agencias de viajes llegaron a suponer “el caos total, como cuando no podíamos salir ni siquiera de Vitoria... Hubo un momento que daba igual abrir porque no podíamos vender nuestro producto, pero poco a poco está volviendo a la normalidad y vemos que no es un problema de demanda. Es cuestión de ir viendo de a qué sitios se puede viajar y en qué condiciones”.