Hasta el 19 de septiembre

Una casa para más de 600 muñecas en Artziniega

Teresa Lafragua muestra en el Museo Santxotena su colección con ejemplares de todo el mundo

20.08.2021 | 17:44
Teresa Lafragua, directora de Taller Museo Santxotena de Artziniega.

La directora del Taller Museo Santxotena de Artziniega, Teresa Lafragua, está contenta y no es para menos. Y es que la exposición de muñecas de los cinco continentes, desde finales del siglo XIX a nuestros días, que inauguró el espacio a mediados de julio, con el objetivo de ofrecer un nuevo revulsivo de atracción de visitantes, devolviéndoles a su niñez, está resultando todo un éxito.

De hecho, la venta de entradas se ha disparado a niveles solo equiparables en este singular museo –en el que se puede entrar en contacto, literal, con la obra del escultor agote Xabier Santxotena- a los que registra cada invierno con su ya famosa colección de belenes del mundo.

"Pretendíamos ofrecer algo distinto con lo que animar a la gente a visitarnos y parece que hemos dado con la tecla. Estamos registrando mucha afluencia y eso no es solo bueno para nuestro museo, sino también para el propio municipio, ya que el turista se queda a comer y demás. Si sigue así la cosa, nos estamos planteando mantenerla más allá del 19 de septiembre, que nos habíamos marcado como último día de visitas. El tiempo lo dirá", apuntaba ayer Lafragua a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA.


Lo que sí ha hecho ya es trasladar al vecino municipio de Amurrio –concretamente, a dos escaparates del número 12 de la calle Frontón- una pequeña muestra de su colección de muñecas. "Solo son 22 piezas, pero dan una idea de lo que se puede encontrar en Artziniega", matiza, en referencia a la exposición que ha bautizado con el sugerente título de "Despertar de una nostalgia, muñecas del mundo".

Son un total de 602, ya que a las 523 presentes el día de la apertura se le han ido sumando nuevas adquisiciones, y de materiales tan dispares como tela, cartón-piedra, baquelita, cerámica, porcelana, plástico o gomaespuma, por citar alguno.

"Cuando comencé a coleccionar muñecas, a través de muchos viajes por el mundo y otras que me han traído, me di cuenta de que en muchos países su creación se empleaba para enseñar oficios a los niños y niñas, de cara a que les sirviera como aprendizaje vital", apunta Lafragua, que aun recuerda a "aquel niño de Marruecos que accedió a venderme el muñeco que estaba elaborando con telitas en la calle" o a otras niñas, por tierras de Sudamérica, "a las que sus madres les estaban enseñando, también a elaborar muñecas, con mazorcas de maíz".

El juguete más antiguo
Y es que las muñecas, aunque son consideradas el juguete más antiguo de nuestra historia, con primeros registros en Egipto hace 2.100 años, al principio, no solo eran juguetes, sino también objetos divinos y religiosos que se daban a los niños para introducirse al mundo espiritual, que evolucionaron con el tiempo hacia una especie de guía para ayudar a las niñas a aprender oficios y responsabilidades orientadas hacia la maternidad.

Algo que ha prevalecido hasta hace bien poco, que ha dado inicio un cambio de pensamiento, en el que los niños también pueden jugar con muñecas y, de hecho, es aconsejable que lo hagan por sus importantes valores pedagógicos, en materia de imaginación, sociabilización o afectividad.

"¿Quién no ha jugado con muñecas?", se pregunta Lafragua que espera que esta muestra esté sorprendiendo al público, no solo "por su puesta en escena, su contenido y la diversidad de materiales", sino también porque "nos hace soñar".

La muestra, que cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Artziniega, abarca las dos plantas del Taller-Museo Santxotena. En la de abajo, un cuidado montaje recibe al visitante, en el que se muestran muñecas de muy diferentes épocas en interacción con juegos de todas las épocas. Así, por ejemplo, destaca una muñeca de los años 80 sobre un caballo balancín con un siglo de antigüedad, un muñeco de cartón piedra de finales del siglo XIX en un cochecito de época, u otra muñeca de los años 70 conduciendo un coche de batería, por poner algún ejemplo.

De porcelana a plástico
Por su parte, la segunda planta está dividida por zonas dedicadas a muñecas de los cinco continentes y países como Alemania, donde empezaron a producir muñecas de porcelana en el siglo XIX, en una industria que llega hasta nuestros días, o la propia España, y su legendaria Mariquita Pérez, y el inicio de la elaboración de muñecas de plástico en el siglo XX.

"Antes se hacían de baquelita, con ojitos que se mueven de arriba abajo, y de esa época tenemos un muñeco con más de un siglo, así como un molde para la elaboración de cabezas de cartón piedra", aportó Lafragua, que también destacó "los ropajes y complementos elegantes que llevan todas la muñecas de porcelana del siglo XIX".

Tampoco falta en la muestra una sección dedicada a comunidades del Estado, con claro guiño a su etnografía y costumbres. Muñecas de Euskadi, por supuesto, pero también de Castilla León y La Mancha, de Murcia, La Rioja, Navarra, Galicia, Asturias, Aragón, Madrid, Andalucía, Valencia o Extremadura, ataviadas con trajes regionales, que se exponen en vitrinas, módulos a base de tablas y cordelería, o cajas de fruta, pintadas de rosa por la propia Teresa, junto a una larga sucesión de caras muy conocidas por todas y todos, en forma de Nenucos, Baby Mocosetes, Barriguitas y Nancys de Famosa, o la fashion Barbie, desde finales de los años 50 hasta la actualidad que, como reza el título de la exposición, despiertan la nostalgia.


Quien quiera experimentarla tiene tiempo, de momento, hasta el 19 de septiembre. El horario de apertura del museo es los sábados, de 11.00 a 13.30 horas y de 16.00 a 19.00 horas; y los domingos, solo en horario matinal. Las personas interesadas en hacer reserva previa pueden llamar al número de teléfono 605 717 857.

El espacio, con más de mil metros cuadrados, está dotado de todos los protocolos de seguridad y autoprotección que exige la pandemia; sin olvidar que la Diputación Foral de Álava les puso de ejemplo de turismo inclusivo en Fitur, ya que en el museo –en el que se expone también la obra escultórica de Xabier Santxotena- no hay ningún tipo de barreras arquitectónicas y cuenta con letreros explicativos en alfabeto braille.

 
 
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