La uva benedicto recuperada por Luis Cañas y Amaren ya es una variedad comercial

Es considerada la ‘madre’ del tempranillo, predominante en Rioja Alavesa

11.07.2021 | 00:06

villabuena – Todo esfuerzo tiene su recompensa, y la recuperación y posterior puesta en valor de una variedad de uva que se creía perdida y que se pudo recuperar gracias a la prudencia y la curiosidad de Juan Luis Cañas, ha logrado que el Ministerio de Agricultura incluya la variedad benedicto entre las vides comerciales. Así se reconocía en el BOE del pasado 8 de julio, en una disposición del Ministerio de Agricultura por la que se publicaba la inclusión de diversas variedades de distintas especies vegetales en el registro de variedades comerciales tras haber cumplido todos los trámites establecidos en sus respectivos reglamentos generales, así como en los Reglamentos técnicos de inscripción de variedades de distintas especies. Una de esas variedades era la numerada como 20180168, denominada benedicto, recuperada gracias a una iniciativa de Familia Luis Cañas con la colaboración del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV), que lograron identificar y mantener cepas de variedades de uva que se plantaban en la comarca de Rioja Alavesa en tiempos pre-filoxéricos, o como consecuencia de la replantación post-filoxérica, en los primerísimos años del siglo XX.

Historia de cepas supervivientes En el año 1912, el ingeniero García de los Salmones contabilizaba 44 variedades cultivadas en el territorio de la actual DOCa Rioja. Hoy en día, en la práctica, casi se puede hablar de monocultivo de tempranillo, procedente de un número muy reducido de clones comerciales.

Existen, sin embargo, reductos que se han quedado al margen de la modernización del viñedo. Lugares donde se mantienen viñas viejas, a las que tanto se quiere proteger ahora, y eso permite la posibilidad de encontrar auténticos dinosaurios vitícolas.

Es el caso del viñedo de la Familia Luis Cañas (Bodegas Luis Cañas y Bodegas Amaren). El equipo técnico de ambas bodegas llevaba varios años marcando unas viñas viejas de diferentes variedades, que no se identificaban con las variedades más conocidas. Para tratar de identificarlas se pidió la colaboración del ICVV, en el año 2016, y se entregó una serie de muestras de material vegetal recogido en sus viñas. La rareza que mostraba este muestreo despertó la atención del equipo de Javier Ibáñez del ICVV, que no dudó en estrechar la relación con las dos bodegas. Una colaboración que culminó en el año 2021 con la plantación de un viñedo experimental de conservación de germoplasma.

Resultados A la vista de la relevancia de las primeras muestras presentadas y del potencial del viñedo viejo de la familia, se definieron dos grandes ejes de estudio.

Por un lado, se registraron cepas absolutamente minoritarias en la DOCa Rioja, que sin embargo se plantaban en estos pueblos de Rioja Alavesa hace décadas o siglos. Consta de cinco grandes grupos.

El primer grupo, se ha reservado para la variedad benedicto. De gran importancia histórica, tiene además un potencial enológico y vitícola de gran interés. Se trata de la madre del tempranillo, variedad insignia de la comarca y de otras muchas zonas vitivinícolas de España. Se conocía la existencia de alguna cepa aislada por Madrid, Aragón y Navarra. En este caso, el equipo de viticultura de Familia Luis Cañas ha podido localizar 37 cepas hasta ahora, distribuidas en una veintena de parcelas. Con la cosecha 2019, se elaboraron la primeras 17 botellas de benedicto, para conocerlo mejor.

estudio

otros grupos de variedades

Cepas. Además del primer grupo, reservado para la variedad benedicto, se han establecido otros. Un segundo grupo compuesto por variedades nacionales cultivadas en otras denominaciones, y que aún estando aquí de forma tradicional, no están acogidas la DOCa Rioja como: bobal, mencía, verdejo, xarello, tinta velasco, palomino, parellada...

Un tercero, de variedades minoritarias, muchas veces olvidadas, algunas de las cuales tienen un potencial altísimo, como garró, marufo, morate, cadrete, hebén, salvador, aramon, castellana blanca, santa magdalena, rojal tinta...

Y un cuarto grupo de cepas localizadas son variedades foráneas conocidas, pero que tienen la peculiaridad de haber sido plantadas hace casi 120 años, por lo que difieren de lo que se ofrece a nivel comercial hoy en día. Son: malbec, cabernet-sauvignon, grand noir, petit bouschet, alicante bouschet, clairette blanche. Y, finalmente, quedó un pequeño grupo que todavía no se ha podido identificar genéticamente.

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