Iparralde, un 'barrio' amenazado por la vejez

Un diagnóstico urge dotar a las zonas de Aranbizkarra y Zaramaga de más recursos especializados para personas mayores. Certifica la necesidad de trabajar la soledad no deseada y el aislamiento, dos cuestiones que se han visto agravadas en los últimos meses por la pandemia del covid-19

15.11.2020 | 02:16
Un diagnóstico urge dotar a las zonas de Aranbizkarra y Zaramaga de más recursos especializados para personas mayores.

Vitoria – El covid está encerrando a las personas mayores en sus casas, acentuando las situaciones de soledad y aislamiento. La saturación de los centros de atención primaria provoca, además, que no se atiendan algunas de las patologías que padecen y que, por lo tanto, se vayan agravando de forma progresiva. Y, por si fuera poco, los recursos municipales no son suficientes para atender todas las necesidades sociales de la población mayor residente.

Los efectos de la pandemia van más allá y conllevan un deterioro físico, psíquico y emocional, esto es, un bajón en las facultades de los ciudadanos, a nivel general, que se agrava con la falta de actividades de ocio en esta situación se semi confinamiento. Estas son, a modo de conclusión, las amenazas que azotan a día de hoy a los barrios de Zaramaga y Aranbizkarra. Amenazas recogidas en un informe realizado por el Ayuntamiento sobre la denominada zona Iparralde de Vitoria. El documento diagnostica la enfermedad de ambos distritos, pero también la cura que se debería aplicar, aprovechando sus fortalezas como barrio que, por supuesto, también las tiene.

Relata el documento que es "urgente" dotar a Aranbizkarra y Zaramaga de más recursos especializados para personas mayores, tipo centro de día, servicio de comida a domicilio, servicio de comedor o atención diurna. También trabajar en la soledad no deseada de la población mayor y en la integración de los inmigrantes.

En un segundo plano, pero también necesario, concluye el análisis que es "importante" arreglar las infraestructuras ya existentes (centro de salud, centro cívico y frontón) y las viviendas más degradadas, que presentan problemas de accesibilidad y humedades, sobre todo. Asimismo, renovar las aceras de las calles, dar uso a los locales comerciales cerrados tras la quiebra de negocios y adecuar el tráfico al perfil de la edad de los residentes.

Este diagnóstico ha sido posible gracias a las aportaciones hechas por los vecinos de Aranbizkarra y Zaramaga en el marco de un proceso participativo que el Ayuntamiento inició en marzo desde el centro cívico Iparralde, uno de los pilares de esta céntrica zona gasteiztarra. Un grupo de trabajo que ha sondeado opiniones de quienes verdaderamente viven ambos barrios: personal del centro sociocultural de mayores, ambulatorio, educadores de calle, asociaciones y vecinos.

Una vez detectadas las amenazas, para cubrir las necesidades descritas, apunta el estudio que hay que aprovechar las oportunidades que ya se tienen observando las iniciativas que se llevan a cabo en otros barrios de Vitoria para ponerlas en marcha en Aranbizkarra y Zaramaga. Por ejemplo, mejorar el alumbrado público mediante la instalación de farolas solares; dotar de equipamientos adecuados a parques y jardines; potenciar el voluntariado de barrio e integrar a los migrantes porque también son vecinos que pueden aportar.

Mención especial hace el documento al potencial de la ikastola Aranbizkarra, que ya funciona como comunidad de aprendizaje. "Es un buen recurso para trabajar en la zona, que se debe aprovechar", destaca el análisis. "Nuestra zona es céntrica y si conseguimos mejorar lo que está mal será mucho más atractiva para el comercio, la vivienda, etc.", opinan los participantes.

El Ayuntamiento presentó hace unos días este estudio en el auzogune ciudadano en el que participaron miembros de los centros sociocultural de mayores de Zaramaga y Aranbizkarra, la plataforma Dando vida a la muerte, el grupo de mujeres Iparralde, técnicos de cultura, educadores de calle, el club de pelota de Zaramaga, la residencia Mercedarias, la asociación Haurtzagure, Cáritas, las parroquia de Belén y del Buen Pastor, Jeiki, el centro de salud mental, el colegio Aranbizkarra, técnicos de deportes, etcétera.

En el encuentro del día 5 también se presentaron las necesidades de ambos barrios a los concejales Ana Oregi, Jon Armentia y Livia López, que participaron en la reunión. A partir de ahora, desde el Ayuntamiento "seguiremos trabajando en proyectos de colaboración entre varias entidades, adaptando la programación del centro cívico a las necesidades que se han planteado", indica la coordinadora del centro cívico, María José Ruiz.

Fortalezas y debilidades Las conclusiones de este diagnóstico de la zona de Iparralde no se entenderían sin antes haber analizado las fortalezas y debilidades de Aranbizkarra y Zaramaga. En este sentido, los puntos fuertes hacen referencia a su identidad como barrio, construidos con población inmigrante, y al hecho de que, ahora, décadas después, vuelven a asentarse personas migrantes en sus viviendas. También a la historia e historias de vida de vecinos "inconformistas", con un elevado sentimiento de pertenencia y organizados en una amplia red de organizaciones, entidades y asociaciones que de forma voluntaria colaboran para que su entorno, lejos de morir se reinvente.

En este contexto, el estudio hace hincapié en la posibilidad de convertir esos y otros recursos (uno de los primeros centros cívicos, zonas verdes, puntos de encuentro e instalaciones deportivas) en oportunidades para afrontar las amenazas que se ciernen sobre Aranbizkarra y Zaramaga, dos barrios con "conciencia obrera".

Las debilidades observadas pasan, por su parte, por tener muy presente que los dos tienen los índices de envejecimiento y de sobre envejecimiento (mayores de 85 años sobre la población de más de 65) más altos de Gasteiz, además de un elevado número de personas que viven solas y que, además, no se relacionan con nadie. A ello se suma la falta de recursos especializados para mayores. Y la necesidad de adaptar los recursos existentes a una zona con más de 4.000 personas, con un centro de mayores que dispone de aforo para 200, antes de la pandemia.

Todo ello sin olvidar la situación de abandono de ambos barrios, con aceras agrietadas, poca iluminación, equipamientos aviejados, como el frontón o centro cívico, demasiados comercios cerrados, alquileres caros y problemas de drogas y personas sin techo, cita el diagnóstico elaborado.

Necesidades urgentes. Dotar a Aranbizkarra y Zaramaga de más recursos especializados para personas mayores. Trabajar en la soledad no deseada de la población mayor y en la integración de los inmigrantes.

Necesidades importantes. Arreglar las infraestructuras ya existentes (centro de salud, centro cívico y frontón) y las viviendas más degradadas que presentan problemas de accesibilidad y humedades; renovar las aceras; dar uso a los locales comerciales cerrados y adecuar el tráfico.

Datos

64

años

Teniendo en cuenta el número de mayores por barrio, Zaramaga y Aranbizkarra son los dos distritos con mayor número de personas mayores de 64 años en el conjunto de la capital alavesa. Según el padrón municipal son 7.434 los residentes que viven en la zona Iparralde. De ellos, 3.335 pertenecen al barrio de Aranbizkarra y 4.099 a Zaramaga. Así, este último es el tercer barrio, según el indice de envejecimiento de Vitoria.

75

años

Casi la mitad de la población mayor de ambos barrios tiene más de 75 años de edad, con lo que supone de necesidades a cubrir, "y desgraciadamente de necesidades sin cubrir", indica el estudio elaborado recientemente sobre la zona de Iparralde. La tendencia que proyectan estos datos es que las necesidades de cuidados de aquí a quince o veinte años van a ser mucho mayores.

2028

año

Una proyección hacia el año 2028 alerta de que será mayor el 47% de la población en Zaramaga y el 66% en Aranbizkarra, ya que, pese a la pérdida de población absoluta, ambas zonas seguirían con los mayores indices de envejecimiento de la ciudad.

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