El balneario de Kuartango inicia la tercera fase de obras

En esta ocasión se va a mejorar la accesibilidad, los servicios anexos al teatro, la apertura de una salida de emergencias y la climatización de la sala

05.11.2020 | 00:57
Panorámica del edificio que se está recuperando poco a poco.

Zuazo de Kuartango – El antiguo balneario de Zuazo de Kuartango inicia ahora la tercera fase de su rehabilitación para seguir avanzando en la adaptación del enorme edificio a diferentes usos que están sirviendo para el desarrollo económico, social y cultural del valle.

Según explica el alcalde, Eduardo Fernández de Pinedo, la recuperación del gran caserón que tuvo usos como balneario e internado hasta que fue abandonado es un objetivo prioritario en el que está comprometido el Ayuntamiento y las instituciones forales, así como la Asociación de Amigos del Balneario.

La tercera fase de actuaciones, que es la que ahora se acomete, se centrará en mejorar la accesibilidad del teatro, la antigua capilla que tuvo diversos usos y que en la actualidad está destinada a representaciones teatrales, como ha venido sucediendo hasta que la pandemia ha desaconsejado continuar con ellas. La inauguración de esa sala para usos culturales se llevó a cabo en mayo del año pasado con la representación de la obra de teatro La dama de Artxua, interpretada por los propios vecinos del valle.

Ahora se pretende mejorar la accesibilidad a la sala y la adecuación de varias habitaciones que tendrán un uso como camerinos y hasta una pequeña cocina que pueda atender actos sociales de pequeñas dimensiones. A estas mejoras se unirá una necesaria salida de emergencias.

Para esta actuación se han previsto 92.000 euros que proceden de los fondos del programa Leader de Desarrollo Rural y no será la única obra que se ejecute en estos momentos, ya que gracias a otra financiación lograda se va a climatizar la sala para que resulte más cómoda para los espectadores y actores.

Seis años de trabajos Desde el año 2014 se viene trabajando en la recuperación del balneario, aunque desde el comienzo de esa década se sucedían las reuniones de instituciones y colectivos del valle para buscar un planteamiento que evitara la desaparición del enorme edificio que está a la entrada de Kuartango.

Finalmente se desarrolló un plan por fases par rehabilitar todo el conjunto. En la primera fase se trabajó en la recuperación de la entrada, de la zona donde estaba el centro de aguas termales y se adecuaron varias salas como semillero de empresas y el teatro. Ese fue el momento en el que comenzaron a llegar las propuestas para instalarse en ese lugar. Los dos primeros inquilinos fueron la Sidrería Kuartango, que cuenta ya con bodega, cocinas y restaurante y solo le falta el centro de interpretación de la sidra, tema en el que se está trabajando, y una conservera ecológica y artesanal, Ekotarriko, que ha logrado una gran proyección no solo en Álava y País Vasco, sino a nivel nacional.

En la segunda fase se trabajó en la obra más importante, como era la cubierta, aquejada de muchos problemas a causa de muchos años sin atender. En paralelo y también con una financiación diferente, se logró llevar a cabo el cambio de todas las ventanas, con lo que el edificio quedaba protegido de la intemperie y se adecuaba para seguir recibiendo propuestas para la instalación de nuevas empresas o actividades.

Ese cierre permitió que varias de sus salas fueran utilizadas por diversos artistas para poder trabajar en espacio grandes y diáfanos.

Un destino para los baños El balneario se construyó hace 130 años y disponía de ocho espaciosas salas de hidroterapia comunicadas por dobles puertas con un corredor en forma de rotonda. Partiendo de los extremos había dos escalinatas de mármol artificial que descendían a la fuente sulfurosa. Elegantes balaustradas de mármol y lujosos mármoles jaspeados cubriendo las paredes, decoraban todo el espacio. Esta construcción se perdió cuando el balneario se convirtió en un seminario de los Salesianos.

El que se mantuvo, aunque fue muy modificado, fue el Gran Hotel, formado por tres cuerpos de forma rectangular, en el que destacaba en la planta baja el comedor de primera con capacidad para 180 comensales y el gran salón de fiestas elegantemente decorado. Las instalaciones se comunicaban por una ancha y bien iluminada galería que servía de paseo a los enfermos en los días lluviosos. Desde el vestíbulo principal parten los dos ramales de la escalera principal, que todavía de conserva, para el acceso a los pisos principal y segundo donde estaban las habitaciones y pabellones familiares. El tercer piso, bajo cubierta, estaba destinado a las habitaciones del servicio.

El edificio del Gran Hotel que fue radicalmente transformado en la época de los Salesianos, en la década 1960 y el de la capilla, del que permanecen los muros externos y la cubierta, son los únicos que se conservan de lo que un día fue un centro de atracción para muchos enfermos. Tanto era así que en el año 1890 más de 1.000 enfermos acudieron a tomar aquellas aguas.

Una cifra

92.000

Euros

Es la cantidad reservada para la presente fase de reformas en el balneario, llamada a mejorar el teatro y sus zonas adyacentes con nuevas medidas de seguridad y otras salas accesorias.