Los colectivos vecinales resisten al covid

Se reinventan lanzando una revista, como en Zabalgana, o creando un gran ecomural de 100 metros en Abetxuko

06.09.2020 | 00:30
Los colectivos vecinales resisten al covid

Vitoria – Las asociaciones vecinales de Vitoria tampoco han sido inmunes a los efectos del covid. Según explica Ángel Lamelas el presidente de la Fava, la federación que en Álava agrupa a estos colectivos, algunos de los efectos más visibles de la evolución del coronavirus han sido las muchas actividades canceladas y con ello, toda la economía relacionada, ya que se ha quedado paralizada. Sin ir más lejos, este caso ha sido el de las fiestas organizadas por el tejido asociativo, como la feria del Rocío, La Santina, el día de Santiago, el mercado napoleónico, las hogueras de San Juan.

"El movimiento asociativo gestiona y dinamiza gran parte de la actividad sociocultural de la ciudad. Organiza las actividades extraescolares, sociales, deportivas, culturales, educativas, musicales, juveniles, etc. Como consecuencia del coronavirus, todas estas actividades han sido canceladas", lamenta Lamelas.

Sin embargo, donde el covid más ha hecho mella ha sido en la pérdida del trato social. "La interacción directa con las personas y los beneficiarios es una de las características distintivas del tejido asociativo. El impacto social y psicológico es incalculable, las relaciones, las redes afectivas, los cuidados entre las personas, la atención a los colectivos más vulnerables, la autoestima, las fiestas, el sentimiento de pertenencia a un grupo social y otras muchas dimensiones se han visto gravemente afectadas", subraya.

Fórmulas innovadoras Es por ello que asociaciones, como la de Ipar-Arriaga, de la que también es portavoz Lamelas, han tenido que hacer un esfuerzo para adecuarse a la nueva situación, "desarrollando fórmulas innovadoras que nos ayuden a mantener nuestra actividad. La sociedad también nos necesita en estos momentos difíciles y tenemos que darle respuesta. Cuando todo haya pasado tendremos que reforzar la comunidad, reconstruir las redes afectivas y de cuidados entre personas, el comercio local, la vitalidad de nuestros barrios. Las asociaciones son el corazón de nuestras ciudades y las necesitamos más fuertes que nunca", remarca.

A pesar de ello, también el covid ha sacado la parte más solidaria de las agrupaciones vecinales, al colaborar en el reparto de pantallas faciales fabricadas por los makers o ayudando en la compra de alimentos para gente mayor, como recuerda el presidente de la Fava.

En el caso de Zabalgana Batuz, por ejemplo, según especifica Alain Larreina, uno de los efectos del covid ha sido en las reuniones del Plan General, que desde que se reactivaron a finales de junio y principios de julio, algunas fueron online y otras presenciales con inscripción previa, "todas ellas con bastante poca participación ciudadana", en parte debido a la poca promoción de la reactivación de sus encuentros.

En Zabalortu, como precisa, se realizó una sesión de cine infantil limitando el aforo a 15 personas y sin la cena-picoteo habitual y otra sesión que se iba a realizar se anuló vista la situación sanitaria.

En cuanto a la parte de eventos, Larreina detalla que se desarrollaron distintos talleres en las terrazas de los bares del barrio para sustituir a las fiestas. Todos ellos con aforo limitado a 10 personas, además de las medidas higiénicas." A estas alturas agrega en el siguiente evento en el que empiezan a pensar es en el Olentzero, "pero creemos que no será posible realizarlo de forma tradicional y habrá que ir buscando alternativas". No obstante, debido a la covid también planean proyectos nuevos, como dedicar parte de la subvención para sacar una revista del barrio "que resuma todo el tiempo transcurrido desde sus inicios".

Al este de la ciudad, la situación tampoco es que haya sido diferente, ya que en Salburua se han tenido que suspender las actividades de la asociación y ahora tienen que planificar el curso que viene.

En el caso de Ibailakua, que agrupa, los distritos de Ibaiondo y Lakuabizkarra, los encuentros de marzo fueron anulados "y a partir de esa fecha no hemos vuelto a tener ninguna reunión, salvo fuera de lo que es el centro cívico, ya que permanecía cerrado o las salas no se podían alquilar", aclara José Moreno. Las restricciones en relación al número de personas que se pueden juntar también les han afectado en lo que son las fiestas del barrio. Pese a ello, han seguido atendiendo las dudas del vecindario vía WhatsApp o teléfono y durante el confinamiento grababan los aplausos de las 20.00 horas que luego colgaban en su cuenta de Facebook, "animando a la gente a cumplir las normas y a permanecer juntos". Moreno participó junto con otros grupos para llevar comida y medicina a personas confinadas.En cuanto a la vuelta de vacaciones, "las fiestas de Halloween casi seguro que no se realizarán, lo mismo que los actos por Navidad, a no ser que cambien radicalmente las cosas".

En el centro y Abetxuko La situación sanitaria actual también ha cambiado el modo en el que hasta ahora funcionaba la asociación Ensanche XIX. "La verdad es que la pandemia y el confinamiento nos ha habituado a usar los sistemas de videoconferencia para celebrar juntas y comisiones", resalta el secretario de este colectivo, José Luis Azcárate. Así, la asamblea general ordinaria la retrasaron hasta el 22 de septiembre, pero "la segunda ola se nos ha echado encima". Por ello, el próximo martes 8 tienen una junta directiva par tratar cómo celebrar dicho encuentro. En este sentido, Azcárate matiza que barajan animar la delegación de voto y seguimiento también por videoconferencia.

Las bondades de internet, de hecho, también les ha servido para impulsar a través de Nextdoor, una aplicación centrada en los vecinos, varios proyectos "para intentar conservar el espíritu de los balcones y facilitar la participación de los vecinos en el día a día".

Por su parte, en el pueblo-barrio de Abetxuko tampoco han parado durante esta pandemia mientras han podido, tal y como señala Oskar González, presidente de Uribe-Nogales en conversación con DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA. "Digamos que el covid nos ha afectado al 50% y, sobre todo, para mal. Lo que más se han venido abajo son las actividades sociocultulares-festivas, aunque, por otro lado, han aparecido nuevas actividades y ha habido otras que no hemos podido dejar atrás".

Entre lo que se les ha caído, figura por ejemplo, el cierre de los locales de la asociación vecinal y, con ello, los planes de 12 colectivos de experiencias culturales que allí se reúnen. "Solamente hemos podido hacer alguna reunión de la junta, en una mesa grande, y lo más separados posible", precisa González. Pese a ello, hicieron "todo lo posible" para dar a conocer el libro de un vecino, Patxi Redondo, al cual le hacía ilusión presentarlo en Abetxuko. También por la pandemia se les ha ido "al carajo" todas las alegaciones al PGOU que querían presentar en materia de transporte, equipamientos culturales o arbolado, "pero lo intentaremos de nuevo" o el festival Zubiazpi.

En el aire sigue el proyecto de convivencia que deseaban hacer para iniciar una comisión de las viviendas sociales de Arriagana, "para conocernos todos y hacer actividades", dice su portavoz quien cree que "para Abetxuko, el gran perdedor de esta pandemia ha sido el proyectodel Áncora, de la casa de iniciativas, aunque no hemos puesto el grito en el cielo al ser conscientes de la situación actual".

Lo que no han dejado atrás han sido sus fiestas patronales de mayo, que han sido online, "con la sorpresa de que 20 colectivos presentaron vídeos". También crearon una nueva comisión virtual, llamada Abetxuko Batera que ha servido "para lidiar con las necesidades de los vecinos durante esta pandemia". La formó un equipo interdisciplinar de 12 personas, entre médicos, enfermeras, psicólogos y 50 voluntarios, que llevó desde fármacos a personas mayores hasta los deberes de media ikastola, así como dibujos, puzzles y cartas a la residencia Zadorra, "para hacer un acompañamiento moral".

Y entre las tareas que han tenido que trabajar "sí o sí" ha sido la rehabilitación de edificios, "porque no podíamos perder ni un minuto", la creación del vivero forestal, "buscando material y reuniéndonos con la empresa", la comisión de Euskaraldia, el apoyo a Zadorra Bizirik, además de un nuevo proyecto: un ecomural que ocupará ocho fachadas de Abetxuko, "más de 100 metros lineales" y que llevará la firma de Paco Barriga, anuncia con orgullo el representante de Uribe-Nogales.

Lo siguiente será apoyar la revitalización de sus tiendas y el lanzamiento este mismo mes de las jornadas sociofestivas del emblemático Mikelin, "que vamos a intentar que se queden en solo sociales, promoviendo charlas y jornadas", apostilla González en su charla.

"Las asociaciones son el corazón de las ciudades y las necesitamos más fuertes que nunca"

Ángel Lamelas

Presidente de la Fava y de Ipar-Arriaga

"Planteamos dedicar parte de la subvención para sacar una revista sobre el barrio "

Alain Larreina

Zabalgana Batuz

"Aunque nuestro local estaba cerrado, hemos seguido atendiendo las dudas de los vecinos"

José Moreno

Ibailakua

"La pandemia nos ha habituado a usar los sistemas de videoconferencia"

José Luis Azcárate

Ensanche XIX

"Para Abetxuko el

gran perdedor de

esta pandemia es el

proyecto de El Áncora"

Oskar González

Uribe-Nogales