Abarcas, mascarilla y resignación

Neskas y blusas asumen con tristeza que este año toca celebrar las fiestas de La Blanca con precaución y mesura

06.08.2020 | 00:24
No es este el año más propicio para la juerga y el desenfado, pero ayer fueron muchos los blusas y neskas que decidieron calzarse las abarcas para, en la medida de lo posible y siempre respetando las normas, seguir siendo el alma de las fiestas de Vitoria. Foto: A. Larretxi

Vitoria – Casi 4.000 vitorianas y vitorianos visten cada año el uniforme de una de las cuadrillas de blusas y neskas de Gasteiz, y no pocos han decidido que este año seguirán dando color a las fiestas a pesar de las restricciones ocasionadas por la pandemia. Eso sí, el ánimo no termina de acompañar, y no es de extrañar, dadas las circunstancias.

"Raro" y "triste" eran las expresiones más comunes ayer entre quienes salieron debidamente uniformados a la calle para celebrar la festividad de la patrona de Vitoria, este año con la mascarilla como inevitable complemento, y sin paseíllo ni txarangas.

Mara, integrante de Jatorrak, explicaba que en esta ocasión las fiestas serán eminentemente gastronómicas, pues tampoco hay mucho más que hacer. "Es muy triste ver esto así. Lo que más voy a echar de menos es el paseíllo, las txarangas, estar todos juntos, los abrazos, pero deja de hurgar en la herida", reprochaba la neska medio en broma medio en serio. En grupo de diez, Mara y compañía ya habían comprobado antes de mediodía que en la Kutxi estaba "todo en orden", que la gente respeta las normas, algo sencillo por otra parte, pues "estás obligado a estar formal, porque como no puedes estar de pie...".

Koldo Mitarte, de la cuadrilla Luken, estaba ayer un tanto apagado. "Es muy raro, hemos salido un poco, manteniendo las distancias, haciendo lo que dicta ahora la sociedad. Es un poco triste, porque hoy debería ser un día de alegría, la fiesta de nuestra patrona", señalaba el blusa, que ayer vistió el uniforme "testimonialmente" y "haciéndolo bien", con responsabilidad. El día 4 respetó la tradición; "Nos juntamos cuatro amigos, fuimos a comer, estuvimos en una terracita, nos fumamos un puro y ya está", y hoy, día 6, habrán terminado para él estas fiestas sin programa ni paseíllo.

Julen Sarralde se perdió las fiestas del año pasado y este año se había organizado para no faltar, pero el covid-19 le ha estropeado sus planes. "Es raro, es duro, es difícil, pero por lo menos el día de La Blanca hay que salir. Hemos tratado de cumplir con las tradiciones de todos los años. Hemos almorzado, hemos quedado los cuatro o cinco amigos de la cuadrilla que no nos hemos ido de vacaciones", explicaba el blusa de Los Martinikos, imbuido de la melancolía generalizada entre quienes, como él, llevan "veintitantos años" calzando las abarcas. "Vitoria nota que hay tristeza, no hay música; obviamente esto no son las fiestas de la Blanca".

Apostado en la esquina de la Corre y la Virgen Blanca, Fernando Gómez no renuncia a cumplir con la tradición festiva, aunque esta vez no se le pueda calificar como celebración. "Es triste, la gente sabe lo que hay, sabe que fiestas no hay, pero cada uno puede celebrar lo que sienta. Yo voy a estar todos los días pero me quedo en el barrio y ya está, lo celebraré a mi manera, como se pueda", asumía resignado. Eso sí, ni faltó el puro del día 4 a las seis, ni el uniforme de Basatiak, ni la ofrenda a la Virgen Blanca, ni las comidas con compañeros. "Todo igual salvo salir en cuadrilla", concluía Fernando, que seguirá en Vitoria hasta el día 9 a la una de la madrugada, "como siempre".

Míriam e Iñigo, miembros de Los Desiguales, se limitaron ayer a dar una vuelta con su hijo Eñaut antes de marcharse de vacaciones. "Es raro, porque no nos hemos podido juntar con la cuadrilla, así que los tres solitos y luego con los suegros a comer", explicaba Míriam, que veía todo "muy tranquilo", pero con más blusas y neskas de los que esperaba encontrar antes de salir de casa, pero eso sí, en un ambiente seguro. "Esto de ponerse el traje, como decía Urtaran, no incita a la fiesta, hay que ser responsables y ya está", subrayaba la neska, que siente esta situación sobre todo por los niños, "los que más ganas tenían y los que más lo van a sentir".

Bea Gutiérrez, de Txolintxo, se va a tomar estos días "con tranquilidad, en casita, y como mucho a tomar algo". La situación lo exige así, pero ayer, día grande las fiestas, no se podía "dejar de venir, al menos a visitar a la virgen". En pleno confinamiento, Bea pensaba que en agosto la situación habría mejorado lo suficiente como para disfrutar de unas fiestas normales, pero "esto es lo que toca, el año que viene lo celebraremos el doble".

"No podíamos dejar de venir a visitar a la virgen, el año que viene lo celebraremos el doble"

bea

Txolintxo

"Los niños son los que más ganas de fiestas tenían y los que más lo van a sentir"

miriam, iñigo y eñaut

Desiguales

"La gente sabe lo que hay, sabe que fiestas no hay, pero cada uno puede celebrar lo que sienta"

fernando

Basatiak

"Es muy triste ver esto así; voy a echar de menos el paseíllo, las txarangas, estar todos juntos"

mara

Jatorrak

"Es un poco triste, porque hoy debería ser un día de alegría, es la fiesta de nuestra patrona"

koldo

Luken

"Es raro, es duro, es difícil, pero por lo menos el día de la Blanca hay que salir"

julen

Los Martinikos