Iñigo Tudancaarquitecto. Ganador del premio fad 2020

“Queríamos hacer algo útil y el proyecto tenía que estar”

03.08.2020 | 00:56
“Queríamos hacer algo útil y el proyecto tenía que estar”

Iñigo Tudanca forma junto a su socio, Iñigo Ocamica, un estudio de arquitectura que ha ganado el premio FAD 2020 por un proyecto

vitoria – El despacho Ocamica Arquitectos está compuesto por el el alavés Iñigo Tudanca y el zarauztarra Iñigo Ocamica y por. Los jóvenes vascos de 32 y 28 años, respectivamente, se conocieron en la facultad de Arquitectura y al finalizar se trasladaron a Sant Cugat del Vallés (Barcelona) para realizar el Máster. Allí, trabajaron codo con codo y vieron como su conexión funcionaba a las mil maravillas. El proyecto lo hicieron de manera conjunta y al finalizar tomaron la decisión de crear su propio despacho. Corría el año 2017 y no pensaron que justo un año después ganarían un concurso nacional para jóvenes arquitectos, que consistía en reconstruir el espacio exterior del pabellón de España de la Bienal de Venecia. "No nos lo podíamos creer", confiesan. Tras esto no han dejado de trabajar en proyectos urbanísticos, de paisaje, remodelación de viviendas, entre otros, hasta que a mediados de 2018 se presentaron a un nuevo concurso. Esta vez en Mansilla Mayor, en León, donde ganaron el proyecto Tierra de Campos y que consistía en la remodelación de la plaza del pueblo por el cual han logrado un nuevo reconocimiento, el prestigioso galardón de arquitectura FAD en la edición de 2020. Sin duda, un comienzo de carrera profesional ilusionante para estos dos jóvenes vascos que han querido compartir con DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA el recorrido que han seguido en estos tres primeros años de actividad en Ocamica Tudanca Arquitectos.

¿Cómo recuerdan el momento en el que se proclaman ganadores del concurso nacional de jóvenes arquitectos en 2018?

–Iñigo Ocamica: Fue un bombazo, ya que estábamos recién salidos del máster y con esa dinámica que teníamos nos decidimos presentar al concurso. La verdad que fue una sorpresa ganarlo pero nos puso en el camino correcto para empezar a hacer cosas. También lo vivimos como un salto profesional a intervenir en un proyecto pequeño pero en otro país. Fue muy interesante y tuvo gran repercusión mediática.

Finalizado el proyecto en Italia vuelven para continuar en el despacho pero de nuevo surgió una nueva oportunidad en Mansilla Mayor, en León.

–I.O. : Así es. En arquitectura trabajamos en proyectos a largo plazo y no hacemos uno grande cada año, aunque sí vamos haciendo pequeños proyectos. Pero como dices, lo siguiente a lo que nos presentamos fue al proyecto de la plaza de Mansilla Mayor en el verano de 2018, pero no fue hasta marzo de 2019 cuando comenzamos con la obra. Entre medias hemos hecho pequeños proyectos. Hacemos de todo y no nos hemos especializado en nada.

Como dicen el proceso desde ser elegidos hasta que se empezó a construir fue largo. ¿Cómo fue el camino completo hasta haber finalizado todo?

–I.O. : En este caso no nos enteramos por ningún sitio oficial, nos informó un conocido que nos animó a hacerlo. Por otro lado, nos gustaría elogiar al Ayuntamiento de Mansilla por haber sacado a concurso la remodelación de la plaza y que en esta haya habido una participación ciudadana. En el concurso tuvimos una valoración muy positiva tanto en el aspecto técnica como por la ciudadana.

En la remodelación de la plaza destacan las sillas móviles y bancos amarillos, así como la fuente que es la que une el Ayuntamiento, la Casa de Cultura y la Iglesia.

–Iñigo Tudanca: Podemos decir que es un sitio mágico. Tienen una fuente con mucho simbolismo, ya que el agua que emana proviene del subsuelo y está sin clorar ni tratar. Siempre han ido los paisanos de alrededor a llenar sus bidones o botellas. En definitiva es un punto de encuentro muy importante. Entonces comprendimos que es un lugar de estar y por ello, decidimos poner ese tipo de bancos, representando el tiempo más lento y denso, contrastándolo con las sillas móviles que hay. Por otro lado, el objetivo de las sillas es flexibilizar el uso de la plaza.

–I.O : La idea de las sillas móviles surge porque en muchas zonas del Estado es normal sacar sillas a la puerta de casa. Por ello, decidimos crear algo así. La mayoría de ellas están sueltas y la gente las coloca donde quiere. De esta manera, buscaran la sombra en verano o el sol en invierno y también tendrán la posibilidad de montar un corro o lo que quieran en cada momento.

¿El resultado final del proyecto ha sido el deseado por ustedes?

–I.T. : El proyecto oscila de lo dibujado a lo que finalmente se acaba haciendo. No varió mucho. Lo único que podemos destacar es que la fuente la situamos en otra posición, concretamente a 8 metros del lugar en el que finalmente lo situamos. La razón es el lugar del que proviene el agua del pozo artesiano. Al final reconfiguramos la parte central y estamos bastante satisfechos.

–I.O.: En este tipo de obras muchas veces los arquitectos no siguen un control tan riguroso de la obra y en nuestro caso, puede que por ser jóvenes y tener igual más ilusión, hemos estado muy encima del proyecto. La obra ha ido muy rodada y no ha habido ningún desvío económico –el presupuesto fue de 140.000 euros–.

Antes han destacado la participación ciudadana. ¿Qué respuesta han recibido una vez ya han visto como ha quedado?

–I.O.: En general ha sido muy bueno y la verdad que cuando estábamos desarrollando el proyecto nos recibieron muy bien. Estábamos allí con la calle entera levantada y cuando veían la evolución de la obra nos hacían comentarios. Sí que es cierto que para muchos de ellos la plaza es muy moderna. Aunque el elemento de la fuente, muy importante para ellos, lo han acogido muy bien y luego el tema de las sillas que desde el inicio se convirtió en la comidilla del pueblo.

– I.T.: En cuanto a las sillas de las que hablamos me gustaría destacar que están preparadas para exterior y se usan en el jardín de Luxemburgo, en París. Están adaptadas a todo tipo de situaciones climatológicas.

Por otro lado, también habría que destacar el pavimento y la unión de la plaza con la Iglesia.

–I.T.: Sin duda. El pavimento es algo muy importante dentro del proyecto Tierra de Campos. Cuando hablamos de esto queremos hacer referencia a todo el paisaje agrario que rodea Mansilla Mayor. A vista de pájaro se ven variantes de colores generados por los distintos cultivos y nosotros quisimos trasladar ese cercenado al pavimento de la plaza. Es irregular, ya que brota por la propia geometría del lugar que a su vez se engrana con la fuente. Así, la propuesta del Ayuntamiento que era más reducido en cuanto espacio fue modificada después de que les dijéramos que queríamos meter la Iglesia en la plaza. Creímos que la plaza tenía que crecer y ser más que la Casa de Cultura y el Ayuntamiento llegando así hasta la iglesia, todo ello con la fuente en el medio. Con ello queremos hablar de la tradición, de cómo es la gente y el paisaje que rodea todo el pueblo.

–I.O.: Nos hizo mucha ilusión que el jurado nos valorara así y nos aceptara nuestra propuesta, así como los cambios en la misma. No queríamos pasarnos, haciendo algo fuera de contexto. Queríamos hacer algo útil, ya que el proyecto tenía que estar engranado con todo y tenía que sumar al pueblo nunca restar.

Por último, ¿cómo les ha afectado la pandemia del coronavirus?

–I.O.: Tuvimos la suerte que nos entró el proyecto de siete adosados en La Rioja y esa fase la pudimos hacer desde la oficina. Así que, trabajamos esa parte desde casa y por suerte no teníamos ninguna obra en activo. Seguiremos trabajando y miramos al futuro con ganas.

"El pueblo de Mansilla Mayor es un sitio mágico y la fuente tiene un gran simbolismo como punto de unión entre los elementos"

"Nuestra juventud e ilusión nos llevó a seguir el desarrollo del proyecto de una manera rigurosa para ver su evolución y progreso"