03/enero/1971

Cuando nadie quiere trasladar al equipo albiazul a Mutriku

Hubo épocas, demasiadas en su centenaria historia, en las que el Deportivo Alavés peleaba, luchaba y competía en otras categorías diferentes a las del fútbol profesional

03.01.2021 | 10:03
Nieve en la Plaza de la Virgen Blanca. Foto: Archivo Municipal de Vitoria. (Arqué)

Hubo épocas, demasiadas en su centenaria historia, en las que el Deportivo Alavés peleaba, luchaba y competía en otras categorías diferentes a las del fútbol profesional. El conjunto albiazul ha competido en todo el abanico de competiciones futbolísticas a nivel estatal y regional y, curiosamente, ha liderado la clasificación en todas ellas, y, excepto en Primera División, ha sido campeón en las demás. En la temporada 1970-71, el Deportivo Alavés había dado con sus huesos en la Primera Regional de Guipúzcoa.

El club estaba adscrito a esa Federación, tras pasar en dos temporadas de jugar en Segunda (la temporada 1968-69 no existía la Segunda B), a jugar en Regional tras un breve paso por Tercera en la temporada 1969-70. Dos descensos consecutivos de categoría, todo un récord. De esta manera, los albiazules se iban a enfrentar por vez primera en su historia en partido oficial a conjuntos como el Aretxabaleta, Ilintxa, Hernani, Anaitasuna, Pasajes o Antiguo, además de otros ya conocidos como el rival que nos ocupa, entonces CD Motrico, que desde 1985 es Mutriku Futbol Taldea.

El 3 de enero de 1971 el Deportivo Alavés tenía que visitar en el comienzo de la segunda vuelta, el mutrikuarra campo de San Miguel, siendo campeones de invierno los albiazules, con una ventaja de dos puntos sobre la UD Aretxabaleta. El tiempo que reina por esas fechas en Vitoria es infernal, nevando de manera copiosa durante el día y bajando las temperaturas a las noches. De esta guisa tiene que aplazarse el partido de ida de las semifinales del Campeonato de Aficionados frente a la SD Eibar, programado para jugarse el 31 de diciembre de 1970 en Mendizorroza.

En la red provincial de carreteras están cerrados los puertos de Herrera, Bernedo y Opacua y es necesario el uso de cadenas en el resto de las carreteras alavesas. Ante tal disyuntiva la expedición del Deportivo Alavés, al mando de su entrenador Agustín Barcina, tiene prevista la salida a las 9,15 horas de la mañana del mismo domingo desde la calle Mateo Moraza, cerca del entonces domicilio social del club. El partido está previsto que comience a las 15,45 horas y se quiere viajar con tiempo, aún no hay autopistas y hay que cruzar varios pueblos de la comarca del Deba, para almorzar en Deba y llegar a Mutriku con bastante antelación para preparar el encuentro.

Lo que opina la Prensa de Álava (Norte Exprés):
"El terreno de juego se encuentra completamente helado, especialmente la banda del campo que da a la carretera. Los empleados del campo se empeñan en vano en habilitarlo enchufando las mangueras sobre la zona helada. Todo inútil".
Lo que opina la Prensa de Gipuzkoa (La Voz de España):
"Tras muchas deliberaciones se decidió de mutuo acuerdo, llegar a la suspensión del encuentro, ante la protesta del público que de esta forma se veía privado de asistir al interesante partido"


Durante dos largas horas, aguantando el frío reinante en Vitoria, esa noche el termómetro ha bajado hasta los -21ºC (la temperatura más baja, hasta ese día, que registra la capital alavesa durante el siglo XX) espera la expedición albiazul el autobús que ha contratado la directiva para realizar el viaje, pero el autobús no llega. Los directivos no paran de realizar gestiones durante esas dos angustiosas horas, pero todas las posibilidades de traslado se van agotando. Se contacta con taxis, se miran las combinaciones ferroviarias, se reclama otra compañía de transporte, pero la respuesta es la misma: "No". Nadie quiere arriesgarse a viajar.

Cuando el nerviosismo es mayor y los directivos van a trasladar al equipo en sus coches particulares, aparece el autobús designado en un principio para realizar el viaje con dos chóferes. El viaje hacia Mutriku se realiza sin ningún contratiempo, se adelanta el almuerzo en Bergara, y al llegar a San Miguel la expedición albiazul asiste perpleja a lo que ven sus ojos: el terreno de juego está helado, algo insólito en una localidad costera. El partido tiene que ser aplazado y jugado el 3 de marzo de 1971, fecha en la que el Deportivo Alavés logrará su única victoria (1-2) en dicho terreno de juego, tras 8 visitas a lo largo de la historia.


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