Ángel Pérez se ha convertido en la indiscutible revelación del Alavés en la segunda parte de la temporada. Llegado en el mercado invernal en sustitución de Carlos Vicente, su despliegue físico y sus cabalgadas en la banda derecha han sido fundamentales para la permanencia de los albiazules.

Este pasado término, al término del choque ante el Rayo, el maño analizó estos últimos cinco meses de su carrera en Vitoria que le han cambiado la vida por completo.

"Estoy viviendo un sueño y aún no he asimilado nada. Necesito las vacaciones para decir a ver lo que ha pasado aquí. Estoy muy agradecido por haber tenido esta oportunidad por la que he trabajado tanto y me pellizco cuando llego a casa", confesó el maño de 23 años llegado del Huesca.

Ángel Pérez aseguró que destaca "todo" de su periplo hasta la fecha en el Alavés. "Me quedo con el día a día de este equipo, que ha sabido reponerse a las adversidades. Hemos estado dos veces en descenso pero al final el equipo se ha levantado. Todo ha sido por el grupo que hay, voy feliz a Ibaia todos los días y merece la pena", recordó.

Reconvertido por Quique en un carrilero incansable que sube y baja la banda de forma constante durante los partidos, Ángel también desveló que "no esperaba vivir todo esto" en un Alavés que ha apostado fuerte por él para las próximas temporadas.

"Todo lo que estoy viviendo es un sueño y para nada lo imaginaba. No pensaba que iba a cuajar tan bien ni que me iba a enfrentar a gente de categoría mundial, pero creo me lo he ganado. En el verano me pondré a ver los partidos para ver si estaba ahí", remarcó con humildad.

En un alarde de sinceridad, también subrayó que "las piernas ya no me dan para más" tras haber sido un fijo desde su llegada a la capital alavesa y no haber confiado Quique Sánchez Flores en Calebe para darle oxígeno en la banda derecha.

"El equipo me ayudó a adaptarme lo antes posible, el nuevo cuerpo técnico me dio confianza y hacer la vida fácil a un jugador que viene de una categoría inferior es fundamental. Todo es gracias al vestuario y lo que rodea al Alavés", admitió Ángel, quien eso sí consideró que es más difícil mantenerse que llegar a Primera.

"Tuve un director deportivo que me dijo que no me desespere y cuando tuviese la oportunidad estuviese preparado para aprovecharla. Más ganas de que el Alavés se salvara no tenía nadie. No he podido sufrir más", recalcó el maño.

Por último, Ángel hizo hincapié en que ha pasado por tramos muy difíciles en su carrera y en ese momento se vio arropado por los suyos.

"Mi familia ha estado ahí siempre, me han apoyado en los peores momentos. Hay veces que un futbolista quiere tirar la toalla y en mi caso ver que otras personas llegaban y tú no hubo momentos en que me planteé si esto merecía la pena. Ellos me han apoyado hasta el final y esto también es gracias a ellos", concluyó un futbolista que en Mendizorroza recibió este pasado sábado el aliento de casi 20 personas de su círculo cercano.