Reacción

Examen de resistencia

La derrota de Ipurua pone a prueba la capacidad del 'Glorioso' para sobreponerse a los golpes

04.05.2021 | 00:50
Kike García ajustició al Alavés el sábado con un 'hat-trick'. Foto: E.P.

Mañana se cumplirá exactamente un mes desde que Javi Calleja aceptase el desafío de intentar reflotar a un Deportivo Alavés que zozobraba peligrosamente desde hacía tiempo en la zona baja de la clasificación y había caído en ese momento hasta el pozo de la tabla. Se antojaba poco menos que una misión imposible pero el preparador madrileño se mostró convencido desde el primer instante de sus opciones de salir airoso del trance. El empate sin goles cosechado en San Mamés en su estreno en el banquillo albiazul se convirtió en la primera piedra de la reconstrucción del Glorioso. Unos trabajos de restauración que continuaron a buen ritmo durante las tres siguientes jornadas. Sin embargo, el pasado sábado en Ipurua el colista Eibar provocó una inesperada grieta en la estructura vitoriana.

Una fractura que amenaza gravemente con echar por tierra todo el duro trabajo de rehabilitación previo. Pero es precisamente ahora cuando el renovado proyecto de Javi Calleja debe demostrar su solidez. Porque únicamente superando este exigente examen de resistencia al que vuelve a someterle la competición tendrá opciones de conservar su puesto en la máxima categoría.

Hasta el pasado fin de semana, El Glorioso avanzó empujado por la ola buena en la que le instaló el relevo llevado a cabo en el banquillo a comienzos del pasado mes de abril. Las monedas al aire que con Abelardo siempre terminaban mostrando su cruz se dieron la vuelta de manera casi milagrosa para enseñar una cara prácticamente desconocida hasta entonces. Una nueva demostración de la teoría de los estados de ánimo, los intangibles y sus derivadas. Es cierto que el rendimiento del equipo dio un significativo paso adelante pero no lo es menos que en las cuatro jornadas consecutivas en las que permaneció invicto sus adversarios dispusieron de claras oportunidades para que el resultado final hubiese sido otro.

Una posibilidad que, desgraciadamente, se convirtió en realidad el pasado sábado. El Eibar encarriló el derbi apenas abandonados los vestuarios y, a partir de ese instante, el Alavés no tuvo ninguna opción. Pero seguramente lo más preocupante de todo es que la escuadra del Paseo de Cervantes no mostró el más mínimo signo de reacción a lo largo de los noventa minutos.

Y eso es precisamente lo que no puede permitirse bajo ningún concepto en su delicada situación actual. A falta únicamente de los cuatro últimos capítulos para que el telón liguero descienda de manera definitiva el conjunto vitoriano necesita mantenerse fuerte en la tormenta y sobreponerse de inmediato al inesperado y doloroso golpe recibido en Ipurua. No hay tiempo para el duelo ni los lamentos. Es el momento de demostrar de qué material está compuesto este Glorioso.

Si no es capaz de soportar la nueva dosis de máxima presión a la que se va a ver sometido estallará por los aires y se terminará consumando el fatídico descenso a la categoría de plata. Si, por el contrario, Javi Calleja es capaz de resetear al equipo y devolverlo a la situación previa al derbi contra el Eibar habrá dado un paso muy importante hacia el objetivo de la permanencia.

El taquicárdido epílogo liguero, además, no ofrece la más mínima tregua. Con cuatro equipos separados únicamente por un punto en la clasificación y el farolillo rojo tratando de apurar sus opciones de salvación, cada contienda adquiere un valor incalculable. Y las dos próximas jornadas se antojan decisivas para el futuro del Gloriso. Este sábado recibirá en Mendizorroza a un Levante que ya no se juega nada y que acumula cuatro derrotas seguidas. Todo lo que no sea sumar los tres puntos en este envite será sinónimo de problemas para la escuadra albiazul. Tres días después visitará al Elche, un adversario directo al que en estos momentos únicamente aventaja en un punto en la clasificación. Si suma la victoria también en este choque, el cuadro vitoriano estará muy cerca de su objetivo y tendría un pequeño margen de error en los dos enfrentamientos que cerrarán el curso ante Granada y Sevilla. Una derrota, por el contrario, supondría levantar un muro casi infranqueable en el camino hacia la permanencia. Queda claro, por lo tanto, que el Alavés necesita pasar con nota este duro examen de resistencia si desea continuar una temporada más en Primera División.

 

Soldado, posible baja en Vitoria


Tras medirse al Levante este sábado y al Elche el martes 11, el Alavés disputará la penúltima jornada de Liga contra el Granada en Mendizorroza. Un duelo en el que muy probablemente el conjunto albiazul todavía estará peleando por certificar su salvación y en el que su adversario podría contar con una baja de consideración. Y es que todo apunta a que Roberto Soldado no podrá estar sobre el césped por sanción. El delantero del cuadro nazarí fue expulsado este fin de semana ante el Cádiz y, según recoge el acta del partido, una vez vista la tarjeta roja "se dirigió a mi asistente número 1 en los siguientes términos 'sois unos mierdas' y cuando se dirigía a los vestuarios propinó una patada al monitor de revisión del VAR". Unas acciones que le acarrearán una dura sanción –muy probablemente de cuatro partidos– que le impedirá jugar contra el Deportivo Alavés dentro de tres jornadas.

 

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