La agónica caída de Ipurua

El Alavés intentará hurgar mañana en la herida del Eibar, el peor local de las cinco grandes ligas junto al Dijon y el Schalke con solo nueve puntos en su estadio

30.04.2021 | 00:38
Kike García se lamenta por una acción desperdiciada frente al Levante, que se llevó los tres puntos de Ipurua. Foto: Javier Colmenero

Los eibarreses no ganan desde el pasado mes de enero y, pese a ello, han mantenido su confianza en José Luis Mendilibar

Lluvia, barro, frío y victoria. Históricamente, Ipurua siempre ha sido un feudo casi inexpugnable del que se ha aprovechado el Eibar o, lo que es lo mismo, una visita hostil para todo rival que tuviera marcado el estadio armero en su calendario. No obstante, esta temporada la muralla eibarresa ha caído y, salvo el Granada, todos los demás planteles que han pasado por la localidad guipuzcoana han conseguido regresar a sus casas con un botín en forma de uno o tres puntos. En consecuencia, la escuadra dirigida por José Luis Mendilibar no solo es la que menos ha sumado (9) de Primera División como local, sino que, además, es también, junto al Dijon francés y el Schalke 04 alemán, la peor de las cinco grandes ligas europeas en ese aspecto.

Asimismo, la gota que colmó el vaso y hundió aún más al Eibar en el farolillo rojo de la tabla fue la derrota (0-1) del pasado lunes contra la Real Sociedad. Tras caer en el derbi –y a falta de cinco jornadas (Alavés, Getafe, Betis Valencia y Barca) para que finalice la campaña–, los armeros únicamente cuentan con solo 23 puntos y están a siete de la salvación, por lo que necesitarán un auténtico milagro si quieren lograr la permanencia y encadenar así su octava temporada consecutiva en la máxima categoría del fútbol nacional.

Evitar el inicio de una hipotética remontada será el objetivo del Glorioso este sábado. Los albiazules, que han sumado ocho de los últimos doce puntos disputados y tienen otra cara desde que Javi Calleja sustituyó a Abelardo, tienen en su mano no descender, pero sí asestar un golpe prácticamente definitivo a un equipo con el que ha compartido un camino ascendente muy similar y al que tantas veces se ha enfrentado en los últimos años. Sin duda, esta pugna entre eibarreses y alaveses por un objetivo en común, como es permanecer en LaLiga, recuerda sobremanera a los distintos enfrentamientos que hubo hace no mucho en Segunda B, donde, al contrario que en esta ocasión, ambos pelearon frente a frente por liderar la clasificación.

Fe en Mendilibar En un panorama futbolístico en el que el baile de entrenadores es el pan de cada día, el Eibar se ha desmarcado, al igual que Osasuna, y, pese a los malos resultados –su última victoria fue en enero ante el Granada–, ha mantenido su confianza en José Luis Mendilibar. Después de una década al frente de equipos como el Athletic, el Real Valladolid, Osasuna y el Levante, el técnico de Zaldibar regresó al cuadro armero, donde ya había entrenado en la temporada 2004-05, y asumió la complicada tarea de sustituir a Gaizka Garitano, que había sido el protagonista del primer y único ascenso de los guipuzcoanos a la máxima categoría.

Sin embargo, Mendi no tardó en inculcar su juego tan particular y los resultados llegaron casi de inmediato. Con uno de los presupuestos más bajos de LaLiga, el vizcaíno ha logrado la permanencia con relativa holgura en las últimas cinco campañas y, además, en tres de ellas acabó más cerca de los puestos europeos que del descenso, resultados que sirven para entender la confianza de la directiva eibarresa en su figura.

La clave para esta más que notable trayectoria ha sido siempre, como ya se ha mencionado, la fortaleza de los armeros en Ipurua, que llegó a convertirse en un bastión prácticamente inexpugnable. Eso sí, curiosamente, el Alavés ha sido uno de los equipos que más rédito han sacado del estadio azulgrana; dos victorias, un empate y una única derrota es el balance para los babazorros.


 

 

PERE PONS: "EL MÍSTER NOS HA DADO MUCHO"
Confianza en Calleja. Al igual que hizo John Guidetti tras el partido frente al Valencia del pasado sábado, Pere Pons comentó ayer la importancia del técnico madrileño en la casi instantánea evolución del Alavés, que ha sumado ocho de los últimos doce puntos en juego. "Vamos a muerte con él. Nos ha ayudado a cambiar la mentalidad y, además, sus ideas de juego han calado bien en el vestuario. Por si fuera poco, los partidos han salido bien, que eso siempre da confianza, y, más allá de los resultados, creo que las sensaciones de juego tanto con balón como sin él han sido muy positivas. Hemos jugado bien y los puntos son merecidos", explicó.

 

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