Perfil

Un técnico trabajador y de buen gusto

Calleja ha combinado el juego directo y de toque durante su estancia en un Villarreal siempre reconocible por un fútbol vistoso

06.04.2021 | 00:24
Calleja sigue el juego en una de sus visitas a Vitoria con el Villarreal. Foto: Alex Larretxi

Se marcha por la puerta de atrás el Pitu Abelardo y llega casi como medida a la desesperada Javi Calleja, el bombero al que recurre el Deportivo Alavés para obrar el milagro de la salvación a falta de nueve jornadas para la conclusión de la competición doméstica. Último clavo ardiendo al que se agarra el club de Mendizorroza, aterriza básicamente avalado por su notable trayectoria al frente del Villarreal, el único club al que ha entrenado desde que cerrase su amplio periplo como futbolista en clubes como el Alcalá, el Onda, el propio Villarreal, el Málaga y Osasuna.

Madrileño de 42 años y en su día interior izquierdo antes de probar en los banquillos, el nuevo jefe del banquillo albiazul acumulaba nueve meses alejado del primer plano hasta la llamada procedente de las oficinas del Paseo de Cervantes. Tras conducir por segunda vez en tres campañas al Villarreal hacia puestos europeos, la entidad levantina prescindió de sus servicios en julio del año pasado para hacer hueco al mediático Unai Emery.

Fue una medida cuando menos controvertida tomada por Fernando Roig antes de la pandemia que obligó a interrumpir el torneo liguero. Ni siquiera el gran final de temporada completado por el Submarino amarillo alteró un veredicto decidido de antemano.

Conocido por su buen gusto futbolístico, la filosofía de Calleja no encaja plenamente con las características de una plantilla albiazul huérfana, salvo en muy contadas excepciones, de jugadores con capacidad para retener el balón y controlar el tempo de los partidos. De ahí la imperiosa necesidad que tendrá en Vitoria de variar su libreto y buscar otras fórmulas que conduzcan a un éxito ahora mismo en tela de juicio dada la fragilidad mental y anímica del grupo vitoriano.

Desde que asumiese las riendas del Villarreal en la séptima jornada de la campaña 2017-18 en lugar de Fran Escribá, Calleja dotó de una clara identidad al juego de un Villarreal siempre con inmejorables peloteros en la zona ancha como Bruno y Santi Cazorla. Tampoco ha renunciado, en ocasiones, al fútbol más directo con extremos y delanteros muy veloces que saben atacar los espacios como Toko Ekambi o Samu Chukwueze.

perfeccionar los idiomas Como prueba de su vocación ofensiva, el combinado castellonense solía plantarse casi siempre con el clásico 4-4-2. Al pivote de contención se le sumaba un jugador de un perfil más técnico para configurar, a menudo, un rombo en el centro del campo. Admirador de Johan Cruyff, se trata de un preparador que ha tratado de reciclarse durante estos últimos meses en el paro perfeccionando el francés y el inglés. De hecho, hasta la llamada del Alavés no descartaba aceptar alguna oferta proveniente del extranjero para que no se le identificara tanto con el Villarreal.

Los aficionados amarillos acogieron con cierta sorpresa la marcha de un hombre de club que comenzó su camino como entrenador en las categorías base de la entidad amarilla hasta ser promocionado progresivamente hacia el banquillo del primer equipo.

Los números de Calleja han sido, en líneas generales, muy positivos habiendo dirigido al Villarreal en 131 partidos oficiales (57 victorias, 30 empates y 44 derrotas). El madrileño protagonizó un caso único en el mundo del fútbol en la temporada 2018-19 al ser despedido y readmitido como técnico en el estrecho margen de 50 días. Luis García Plaza, su recambio en la jornada 15, empeoró sus registros y la directiva volvió a llamar a su puerta para que cogiera nuevamente las riendas a partir de la jornada 22. El Villarreal terminó salvándose y redoblando su confianza en Calleja al término de dicho ejercicio.

"El fútbol es de los jugadores y yo intento que sean felices siendo transparente y sin dobleces", ha subrayado en alguna ocasión a la hora de definir su filosofía. Posiblemente adolezca de látigo, pero esa faceta como psicólogo acaso sea lo que mejor pueda venir a una plantilla del Alavés con la moral por los suelos.

En Vitoria tendrá que cambiar su libreto al carecer de los grandes mimbres con los que forjó en Castellón dos pasaportes para Europa

"El fútbol es de los jugadores y yo intento que sean felices siendo transparente y sin dobleces", resume a la hora de definir su filosofía