'Desde la grada'

Un fin de semana sin fútbol

Un fin de semana sin fútbol es una sensación rara, difícil de explicar, pero es algo simliar a notar que te falta algo

17.11.2020 | 02:47
Lucas Pérez trata de zafarse del marcaje del levantinista Son. Foto: Área 11

No hay nada peor que un fin de semana sin fútbol. Quien dice fútbol se refiere a la Primera División, la que juega el Alavés, porque desde Segunda para abajo ha habido hasta para aburrir. Por televisión, claro. Han pasado solo dos meses desde el inicio de la Liga y ya es la segunda vez que se para por los compromisos internacionales de las diferentes selecciones para que disputen unos bolos que no sirven para nada y no interesan a casi nadie. Hay demasiados amistosos y competiciones que no tienen ningún sentido, no solamente la que se está disputando durante este parón de la que hoy se juega el tercer encuentro en siete días. Como no sea para que puedan vivir unos cuantos –demasiados– parásitos y buitres a costa de unos futbolistas que a su vez son prestados por sus respectivos clubs... ¿No tenían suficiente con lo que existía anteriormente? Sin la menor duda, no. ¿Cómo se gana más dinero? Pues inventando una nueva: Liga de las Naciones de la UEFA. De ninguna importancia, por supuesto. Al final todo se reduce a sacar la mayor tajada posible sin preocuparse de nada más. Si he de ser sincero no he visto ningún encuentro de selecciones y no he tenido ningún interés en informarme, aunque siempre lo escuchas o lo lees sin pretenderlo.

También el presidente de la Federación cuando accedió al cargo creó una inédita Supercopa (título que no sirve para nada, todo hay que decirlo) para chupar más del bote. Cambió el formato y en vez de dos clubs fueron cuatro los participantes, y se la dio al mejor postor. Y a Arabia que se fueron. Más equipos, más partidos, más dinero. Esta temporada también se celebrará la antedicha competición en las mismas fechas y en el mismo lugar, sin haberse jugado todavía la final de Copa del curso anterior. A sabiendas de que fue una engañifa la supuesta apertura del régimen a los derechos de la mujer. Están las cosas como para desaprovechar oportunidades tan lucrativas como estas.

Como decía, un fin de semana sin fútbol es una sensación rara, difícil de explicar, pero es algo similar a notar que te falta algo. Un domingo sin partido del Alavés es un domingo diferente. Por mucho fútbol de Segunda, femenino, de selecciones, que haya, no es lo mismo. Y menos aún sin poder verlos in situ. Hemos llegado al extremo en que no solo no se puede ver en el estadio (qué malo es acostumbrarse) sino que tampoco por televisión. En estos momentos en los que los aficionados se encuentran cuasiconfinados, tener una distracción semejante es un aliciente importante para ellos porque permite que el fin de semana se lleve con mejor talante.

La ausencia de partidos durante estos días permitirá al conjunto albiazul una mayor adaptación a la idea del juego que quiere el míster soriano, aprender los conceptos y luego llevarlos a cabo sin fallo, individual o colectivo, alguno. No obstante, tres jugadores albiazules, Manu, Martín y Tavares (a última hora, Aritz Castro) han faltado a algunos entrenamientos por tener compromisos igualmente. Los dos empates cosechados en las dos últimas semanas han dejado buenas sensaciones en la plantilla, aunque con un punto no se anda demasiado camino. Si bien es cierto que en las cuatro últimas temporadas ha sido suficiente para eludir el descenso sumar 38 puntos en otros tantos encuentros. Así que con los que ha logrado hasta el momento, están en la media, tendría asegurado un año más jugar en la máxima categoría. Aunque, como se suele decir en estos casos, nunca fiando.

Casi un cuarto de siglo atrás, desde el 3 de noviembre de 1996 hasta el 4 de enero, el Alavés cosechó diez empates, nueve de forma consecutiva, incluidos dos partidos de Copa, en once encuentros de Segunda División. Después de un comienzo espectacular con cinco triunfos consecutivos, tres de Liga, encadenó cuatro encuentros perdidos que hizo descender al equipo hasta el puesto decimotercero después de ocupar el segundo con los mismos puntos que el primero. A continuación enlazó cinco derrotas y tan solo una victoria que culminó con la destitución de Txutxi Aranguren en febrero. Una temporada muy irregular que hasta la penúltima jornada no pudo cantar la permanencia matemática. Me conformo con que esta campaña no esperemos hasta el último momento para celebrarla. Una plantilla que contaba en sus filas, entre otros, con Tito, Karmona, Berruet, Serrano, Codina, Pedro Riesco; y también con Mestrovic, Ozegovic, Alicarte y Marcelo. Unos han pasado al imaginario colectivo de la afición alavesista; de otros, en cambio, no se acordarán ni en el centenario albiazul. Sin embargo, todos han defendido la misma camiseta con un mismo objetivo durante un tiempo.

Un fin de semana sin fútbol es una sensación rara, difícil de explicar, pero es algo simliar a notar que te falta algo

Los empates cosechados en las últimas semanas han dejado buenas sensaciones aunque no se anda demasiado