Llama a la puerta de la selección

San Fernando, otra vez

Decisivo Pacheco vuelve a exhibir su versión salvadora bajo palos y sus paradas vuelven a ser decisivas

03.03.2020 | 00:38
Fernando Pacheco lleva ya varios partidos encadenando intervenciones decisivas para sumar puntos muy importantes antes rivales directos.

Vitoria – Comentaba el director deportivo alavesista, Sergio Fernández, hace unas semanas en una reunión con los medios de comunicación para valorar el mercado invernal que le parecía toda una injusticia que la selección española no hubiese citado en ninguna ocasión todavía a Fernando Pacheco como internacional en categoría absoluta y parece que el guardameta se ha tomado dichas palabras al pie de la letra y ha redoblado sus esfuerzos para llamar la atención de Luis Enrique de cara a la inminente convocatoria del técnico asturiano y también para poner sobre la mesa su candidatura de cara a la Eurocopa del próximo verano.

No en vano, las últimas actuaciones del cancerbero de Puebla de Obando han vuelto a recordar a la mejor versión de San Fernando, ese portero capaz de decidir partidos y ganar puntos por sí solo y que cada semana sigue agigantando una leyenda en albiazul que no hace sino señalarle como el mejor en su puesto de la ya casi centenaria historia del club. Una trayectoria ejemplar que, como decía el director deportivo, merece ese premio personal añadido de ser convocado por España. O, como mínimo, que su nombre figure entre uno de los candidatos claros a salvaguardar la portería de La Roja.

Si es que alguna vez se había bajado del pedestal al que le ha alzado el alavesismo, Pacheco ha dejado claro en las últimas semanas que es uno de los mejores porteros de Primera. Sobre todo en lo concerniente al juego bajo palos, donde pocos son capaces de igualar sus prestaciones. Sus reflejos y rápida capacidad de reacción a los remates de los rivales le convierten en todo un especialista en meter manos salvadoras en acciones que sus oponentes ya casi festejaban como goles. Un repertorio que consta de ejemplos para aburrir a lo largo de las cinco temporadas que el extremeño lleva defendiendo la puerta vitoriana, pero que en las últimas semanas ha ganado aún más peso. Sin ir más lejos, el pasado sábado ante el Leganés se hartó de trabajar, con varias situaciones de enorme riesgo y escaso espacio para la reacción en las que hizo gala de esas prodigiosas facultades que le han conducido a la divinidad en albiazul.

Y es que, Pacheco se está encontrando esta temporada con mucho trabajo y lo de echarle el candado a su portería no le está resultando nada sencillo. El Alavés está teniendo bastantes problemas defensivos y concede en exceso a sus rivales. No es casualidad que el extremeño solo se haya quedado imbatido en seis ocasiones, solo una de ellas en la segunda vuelta. Así, en estos momentos encadena seis jornadas consecutivas recibiendo al menos un gol –lo que supone su peor racha del curso–, una cifra que no desmiente su relevancia en el buen momento del equipo. Y es que, a pesar de haber encajado tantas dianas en esta última fase, son muchos más los goles que ha salvado, y los puntos que le ha dado al equipo, con sus intervenciones salvadoras.

En números globales, los 32 tantos que ha encajado hasta la fecha se sitúan a la par del registro de la campaña del regreso a Primera. Muy por debajo de los 37 recibidos en la segunda, pero lejos también de los 26 que llevaba hace un año. Con doce partidos por jugarse, mejorar su mejor dato en una temporada, los 42 que recibió cuando Mauricio Pellegrino era el entrenador, sería todo un éxito. Más aún teniendo en cuenta que este curso ya le han lanzado diez penaltis, de los que ha detenido tres –el último en Mallorca, donde dio una exhibición pese a la derrota– que evidencian que es todo un especialista. No en vano, Pacheco ha recuperado su aura celestial y en las últimas jornadas ha vuelto a ser San Fernando.

Laguardia trabaja con el grupo. El Alavés volvía ayer a los entrenamientos tras el día libre del que disfrutó la plantilla el domingo con la novedad de la ausencia de Oliver Burke, que no se ejercitó con el resto de compañeros como consecuencia de una parotiditis vírica, lo que popularmente se conoce como paperas. Por contra, Víctor Laguardia se incorporó al grupo y entrenó con normalidad con sus compañeros. Tras haber sido sustituido en el descanso del partido del sábado en Leganés como consecuencia de un traumatismo en la cabeza, el central albiazul completó con normalidad la primera sesión de entrenamiento de la semana. Laguardia fue examinado en un centro hospitalario de Madrid el mismo día del partido y las pruebas realizadas descartaron cualquier tipo de lesión.

Oliver Burke,

baja por paperas

vuelta al trabajo