Johnson mantendrá su polémica Ley de Mercado Interno

El proyecto cada vez suma más voces críticas, incluso dentro de su partido, y violaría el tratado del ‘brexit’

11.11.2020 | 01:00

londres – El Gobierno de Boris Johnson sufrió ayer una simbólica derrota en la Cámara de los Lores en su intento por dejar abierta una posible enmienda del Acuerdo de Retirada que pactó en su día con la Unión Europea, aunque no tira la toalla y prometió que volverá a introducir los cambios cuando el texto regrese a la Cámara de los Comunes.

La Ley de Mercado Interno, con la que Johnson quiere evitar a toda costa que a partir del 1 de enero pueda haber trabas entre Irlanda del Norte y el resto de territorios británicos para evitar una frontera dura entre el Ulster e Irlanda, quedó frenada en la Cámara Alta en sus partes más controvertidas.

Los lores votaron a favor de retirar las partes que por ejemplo permitirían a Londres reescribir el Acuerdo de Retirada de forma unilateral, sin el consenso con el bloque europeo. Bruselas ya ha expresado en reiteradas ocasiones su malestar con esta vía que plantea Johnson.

"Volveremos a introducir las cláusulas cuando la ley vuelva a los Comunes", aclaró un portavoz del Ejecutivo, que insistió en que se trata de una "red de seguridad legal" para "proteger la integridad del mercado interno de Reino Unido y los logros del proceso de paz en Irlanda del Norte".

Cinco ex primeros ministros, entre ellos David Cameron y Theresa May, se opusieron a la ley, también Michael Howards, antiguo líder del Partido Conservador. Howards instó a "pensar otra vez" su plan y retirar las partes más criticadas, en la medida en que considera que el Gobierno utiliza un lenguaje propio de quienes "violan la ley". Laboristas, liberaldemócratas y nacionalsitas escoceses se expresaron en contra.

El ministro de Exteriores irlandés, Simon Coveney, no ve una "sorpresa" la derrota parlamentaria de Johnson, "una ley controvertida tanto dentro como fuera de Reino Unido". En este sentido, apuntó que la idea de dar a los ministros "capacidad para hacer lo que quieran" ha minado la confianza europea en la parte británica en plenas negociaciones sobre la relación futura.