PRIMER MINISTRO HÚNGARO

Orbán amenaza con un nuevo partido si los 'populares' no cambian en europa

El Partido Popular Europeo decide este mes si suspende definitivamente a sus europarlamentarios húngaros

Si salen del PPE, los húngaros podrían sumarse al grupo de VOX

11.01.2020 | 06:33
Viktor Orbán, a su llegada a la cumbre europea de diciembre.

Bruselas - Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, ha amenazado a sus socios del Partido Popular Europeo con la creación de un nuevo partido político a nivel comunitario si "no son capaces de cambiar de rumbo". El próximo movimiento corresponde a Donald Tusk, líder de la formación europea de centroderecha, que deberá tomar una decisión definitiva sobre la suspensión del Fidesz, el partido de Orbán, este mismo mes. Viktor Orbán ha sido el primero en jugar sus cartas. El enfant terrible de la política europea y primer ministro de Hungría ha amenazado al Partido Popular Europeo (PPE) con fundar una "nueva iniciativa (?) una nueva dirección" en el tablero político comunitario si la formación mayoritaria en la Unión Europea "no es capaz de cambiar de rumbo". El líder del iliberalismo europeo se adelanta así a la decisión que su matriz europea deberá adoptar este mes, poner fin a la membresía de Fidesz (el partido que dirige el jefe del Gobierno en Hungría) del grupo democristiano y deshacerse de uno de sus activos, si no importante al menos numeroso, en el Parlamento Europeo.

"Si no podemos lograr este cambio dentro del Partido Popular, entonces presentaremos una nueva iniciativa en la vida de los partidos europeos, porque necesitamos crear un contrapeso al auge del movimiento de Macron", señaló el primer ministro húngaro durante una rueda de prensa este jueves en Budapest, según recoge la agencia de noticias Reuters. Orbán critica el supuesto giro liberal de su formación y lo achaca al crecimiento de Renew Europe, el grupo fundado por Emmanuel Macron, que se ha erigido como tercera fuerza política en el hemiciclo comunitario con una agenda liberal-centrista.

Donald Tusk, ex presidente del Consejo Europeo y actual líder de la democracia cristiana europea, es ahora quien está llamado a realizar un movimiento. El político polaco ya anunció, tras su nombramiento en el cargo el pasado mes de diciembre, la creación de un grupo de sabios que analizará la situación del Fidesz en Hungría y decidirá si otorga un carácter permanente a la suspensión del partido de Orbán. Su suspensión con "efecto inmediato" se produjo el pasado mes de marzo y retiró el derecho a voto, de proposición de miembros y de asistencia a las reuniones del partido, a los miembros de la formación húngara. La decisión, ratificada por el entonces presidente del PPE Joseph Daul, fue la respuesta a la campaña orquestada por Viktor Orbán y su partido en su país de origen.

Con fondos públicos, el Gobierno autoritario de Budapest lanzó una campaña de difamación contra Jean-Claude Juncker, ex presidente de la Comisión y colega del PPE, y contra George Soros, el empresario y filántropo húngaro. "Quieren introducir cuotas obligatorias de reasentamiento, quieren debilitar el derecho de los Estados miembros a la protección de sus fronteras, facilitarán la inmigración con visas de migrantes", rezaban algunos de los mensajes en línea con su pensamiento xenófobo y antiinmigración.

Una campaña que fue contrarrestada desde Bruselas y a la que también se opone la nueva directiva popular. "No podemos regalar la esfera de seguridad y orden a los populistas políticos, manipuladores y autócratas, que hacen creer a la gente que la libertad no puede conciliarse con la seguridad, proteger nuestras fronteras con la democracia liberal y el Gobierno efectivo con el Estado de Derecho", esgrimió con contundencia Tusk en su discurso de investidura, un mensaje claramente dirigido a Budapest.

El principal problema para el político polaco es la dimensión del Fidesz dentro del propio PPE. Pese a no representar una corriente ideológica mayoritaria en este heterogéneo grupo, donde conviven liberales, democristianos y conservadores, la húngara es la segunda delegación más nutrida -con trece eurodiputados- de populares en el hemiciclo comunitario, solo por detrás de la coalición formada por la CDU-CSU alemanas, la formación que dirige Angela Merkel.

La salida de los trece eurodiputados reduciría la distancia con la segunda formación, los Socialdemócratas (S&D), aunque el Brexit podría jugar una baza a favor de los populares. El S&D será el grupo más damnificado tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea y perderá también trece eurodiputados, pasando de los 154 actuales a 141, mientras que el PPE aumentará sus filas con 6 asientos tras la redistribución post-Brexit y se colocaría con 188 representantes en el hemiciclo.

Dos parejas de baile para Orbán La deriva autoritaria del mandatario húngaro ha sido más que evidente en los últimos años y buena prueba de ello fue la activación del Artículo 7 - mecanismo recogido en los Tratados europeos que propone sanciones para miembros que atenten contra los valores de la UE- contra su Ejecutivo por sus desmanes contra el Estado de Derecho. Si finalmente se consuma la salida de Fidesz del PPE, de forma voluntaria u obligada, el partido de Orbán no lo tendrá especialmente complicado para encontrar nuevos socios.

El giro, evidentemente, será a la derecha. Una opción podría ser el grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR, por sus siglas en inglés), actualmente sexta fuerza en la Eurocámara y dirigido por los ultracatólicos polacos de Ley y Justicia (PiS, por sus siglas en polaco). El propio Orbán se ha reunido esta misma semana con Jaroslaw Kaczynski, líder del PiS. En este ecléctico grupo compartiría bancada con el partido español VOX o los socios nacionalistas flamencos del independentismo catalán de la N-VA. Sería además una forma de compensar la salida de los cuatro eurodiputados del partido conservador británico que abandonarán el Parlamento Europeo el próximo 31 de enero.

Su segunda opción sería el giro hacia el grupo ultraderechista Identidad y Democracia (ID). Comandados por Marine Le Pen y su buen amigo Matteo Salvini, Orbán engrosaría las filas de la que pasará a ser la cuarta formación de la Eurocámara a partir de febrero y acercaría peligrosamente a los ultras - que el próximo mes contarán con 77 miembros en el Parlamento- a las cifras de Renew Europe, hasta el momento tercera fuerza con 108 eurodiputados, pero cuya cuota se reducirá hasta los 102.