Estudio de Ikuspegi

Los inmigrantes aportaron en 2018 a la economía vasca 810 millones más de lo que reciben de la Administración

Un estudio de Ikuspegi concluye que su aportación fue de 1.525 millones, lo que generó un impacto positivo equivalente al 2,06% del PIB vasco.

21.05.2020 | 16:34
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BILBAO, 21 (EUROPA PRESS). La población inmigrante que reside en Euskadi aporta en 2018 a la economía un total de 810 millones más de lo que recibe de la Administración vasca en conceptos como educación, sanidad o prestaciones sociales.
De este modo, mientras el dinero dedicado por las diferentes administraciones públicas en esas partidas se situó en torno a los 715 millones (714.912.000) la aportación económica que hizo ese año la población inmigrante a la economía vasca fue de 1.525 millones, lo que generó un impacto positivo equivalente al 2,06% del PIB vasco.

Así se recoge en el estudio 'La aportación de las personas de origen extranjero en la Comunidad Autónoma Vasca a través del PIB, elaborado por el Observatorio Vasco de Inmigración, Ikuspegi y la consultora Cultumetría y que ha sido presentado este jueves en Bilbao con la presencia de la consejera de Educación, Cristina Uriarte.



Uriarte ha precisado que, "sin tener en cuenta la economía sumergida, en un contexto y un periodo previos a la crisis sanitaria por covid-19, la actividad económica de los inmigrantes establecidos en Euskadi tuvo un impacto del 2,06% en el PIB vasco".

A juicio de la consejera, este informe "corrige la falsa creencia de que la población inmigrante recibe más de lo que aporta a la economía vasca y rompen los estereotipos y rumores sobre una población inmigrante subsidiada y dependiente de las ayudas y del erario público" ya que, tal y como ha señalado, se ha demostrado que "los inmigrantes extranjeros aportan en nuestra comunidad autónoma casi el doble de lo que recibe del erario público, superando su contribución a la riqueza más del 2% del PIB".

En la presentación del informe han tomado parte también el investigador principal del estudio y miembro de Ikuspegi, Arkaitz Fullaondo; el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV/EHU, Simón Peña, y el responsable de proyectos e investigación en Cultumetria, Álvaro Fierro.

Fullaondo ha asegurado que se ha abordado la investigación "desde un punto de vista sensiblemente conservador, para lo que hemos trabajado solo con datos oficiales de gasto de las administraciones públicas y hemos evitado otros datos que pudieran ser cuestionados por su fiabilidad, como el análisis de la economía sumergida".

CONTINUACIÓN INFORME 2016

Asimismo ha indicado que este informe es continuación del realizado también por Ikuspegi en 2016, donde se midió la aportación fiscal de la inmigración en el periodo de crisis económica. En este caso, se ha medido el gasto que las administraciones realizan entre la población inmigrante en materia de prestaciones sociales, sanidad, vivienda y educación frente al consumo de las familias de origen extranjero en su conjunto.

El Observatorio Vasco de Inmigración y Cultumetría han analizado la información facilitada por los organismos oficiales relacionados con el gasto social público, el departamentos de Vivienda, Educación y Salud del Gobierno Vasco y Lanbide. En el caso de la vivienda, se ha fijado en las cifras ofrecidas por las áreas del departamento de Vivienda del Gobierno vasco (Alokabide, Visesa y Etxebide y el Observatorio Vasco de la Vivienda).

En materia de Educación, han analizado la información facilitada por el departamento sobre matriculación del alumnado extranjero en los centros de educación no universitaria, tanto público, como privado y la inversión que ello supone.

Otro de los aspectos observados ha sido el gasto que supone la atención sanitaria a la población inmigrante, que se ha obtenido a partir de la estimación de gasto sanitario en la Comunidad Autónoma Vasca, distribuido por grupos de edades y que publica el departamento de Salud de Gobierno Vasco.

También, y, quizás siendo "el dato más sensible", han analizado todo lo relativo a las prestaciones sociales destinadas a la población de origen extranjero. Una cifra que ha sido obtenida tanto de la parte proporcional de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) en la Comunidad Autónoma Vasca, destinada a este colectivo, como de las Prestaciones Complementarias de Vivienda y el acceso a los Servicios Sociales.

En este sentido, en 2018, el 39% del total de perceptores de RGI era de origen extranjero, según Lanbide y, de los 54.580 expedientes que estaban abiertos, 21.646 pertenecían a inmigrantes.

La suma de todas estas partidas analizadas en educación, sanidad, vivienda o prestaciones arroja una cifra de 714.912.000 millones de euros percibidos por la población inmigrante en su conjunto durante el ejercicio analizado.

En contraposición a la suma de estas aportaciones realizadas desde la Administración Pública, el estudio ha analizado la aportación que la población de origen extranjero realiza a la economía. Datos que ha obtenido a partir de la Encuesta del Gasto Familiar de Euskadi, que realiza el Eustat, así como de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales de 2018.

Los investigadores han calculado el importe de gasto mensual de los hogares extranjeros, que ascendió en 2018, de media, a 1.565 millones y luego han imputado este dato al número de familias u hogares de origen extranjero en Euskadi, que según datos del Eustat, asciende a 81.219 unidades convivenciales, con nacionalidad extranjera o doble nacionalidad, y entre las que el gasto ha ascendido en ese ejercicio a un total de 1.525 millones de euros.

Para Fullaondo, el informe evidencia el "dinamismo económico que generan los extranjeros en la economía vasca y, en el actual contexto, es un dato muy importante, pese a que siempre se pone el foco en lo que perciben cuando incluso esas percepciones son consumo, activación de comercio".

En su opinión, esas conclusiones "no les han sorprendido porque es lo que se observa a nivel de todo el planeta y casi siempre dan el mismo resultado: que aportan más de lo que reciben".

Preguntado por si la crisis económica derivada de la pandemia va a mostrar un comportamiento similar a la de 2008, Fullaondo ha afirmado que "la anterior crisis fue muy profunda y muy larga" y en la actual, "las bases para la recuperación van a estar ahí y, aunque vienen tiempos complicados, la balanza a favor de su aportación, cambiará pero la diferencia no será muy grande porque hay un colchón importante, pero dudo que lo suficiente como para darle la vuelta a esta tendencia".