El Gobierno vasco no rompe la baraja. El portavoz del Ejecutivo, Bingen Zupiria, ha confirmado este martes la información publicada por este periódico: el lehendakari mantiene la apuesta por una "relación normalizada" con todos los grupos de la oposición, incluida EH Bildu, a pesar del choque que tuvo con la coalición en el pleno sobre Ucrania celebrado el viernes en el Parlamento Vasco. Iker Casanova acusó a Iñigo Urkullu de acudir como un paracaidista a ese pleno para presentar su plan con 200 millones de euros, lo que a su juicio alteraba el trabajo parlamentario. Zupiria defendió que el lehendakari se ajustó en todo momento al reglamento parlamentario, que prevé la opción de que el gobierno intervenga con su propio turno.

La respuesta de Casanova fue recibida por el PNV como un ataque a la figura institucional del lehendakari y arrojó por la borda la opción de pactar algunas propuestas de resolución con la coalición abertzale. Sí se pactaron con Elkarrekin Podemos-IU y el PP, donde el PNV vio una mayor disposición tras el ascenso de Feijóo a la dirección estatal. Con EH Bildu se venía de pactar los Presupuestos y las bases educativas, pero el pleno del viernes ha dejado ahora heridas y reservas que habrá que reconducir en el futuro, o no, si se tiene en cuenta que en breve se entrará en un ciclo electoral que lo complicará todo.

El propio pleno del viernes se celebró a iniciativa de EH Bildu, y el PNV está convencido de que pretendía proyectar la soledad y la falta de iniciativa de Urkullu. En ese sentido, la presentación de su plan con 200 millones habría descuadrado el planteamiento de la coalición abertzale y provocado el intenso cruce dialéctico entre ambas bancadas.

PLANES ESTRATÉGICOS Y LEYES

Zupiria ha apostado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno por mantener la "relación normalizada" para negociar planes estratégicos y proyectos de ley. El lehendakari aboga por acordar más allá de la mayoría absoluta de PNV y PSE.